El INT bajo amenaza: “La motosierra ya se sentía en los escenarios”
La reciente publicación del decreto presidencial que modifica estructuras clave en el ámbito cultural argentino ha generado fuerte preocupación en las comunidades artísticas del país. Entre sus puntos más polémicos se encuentra la virtual disolución del Instituto Nacional del Teatro (INT), un organismo creado en 1997 para garantizar el fomento y desarrollo de la actividad teatral en todo el territorio nacional. En diálogo con Acá te lo Contamos por Radiocactiva 100.7, Claudia Luque, actual representante provincial del INT en Misiones, explicó qué implicancias tendrá esta decisión para el sector.
“El Instituto desaparece con las características que le daban su esencia”, resumió Luque. Lo que se elimina es mucho más que una estructura administrativa: desaparece el Consejo de Dirección y con él la representación federal, es decir, los referentes provinciales que garantizaban una mirada territorial del desarrollo teatral. En su lugar, el nuevo esquema establece un modelo centralizado bajo la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación.
“Todavía no fui notificada oficialmente, pero si se cumple lo establecido en el decreto, la figura del representante provincial queda sin efecto”, señaló.
Del trabajo colectivo al modelo centralizado
Luque recordó que el INT se sostenía gracias a un esquema organizativo federal. “Cada representante concursaba con una propuesta construida con la comunidad teatral local. En mi caso, trabajé con tres ejes: integración regional, desarrollo provincial y perfeccionamiento”, explicó.
Este sistema permitía definir políticas específicas para cada territorio, con una asignación presupuestaria proporcional y transparente. “Misiones creció mucho gracias a esta lógica. Actualmente hay más de 20 festivales por año, unas 100 obras en cartel y un circuito de circulación consolidado”, remarcó.
Todo eso, advierte, podría desaparecer. “El nuevo modelo elimina el artículo 25 de la Ley 24.800, que establecía que el 10% del presupuesto total del INT debía destinarse a cada región. Eso garantizaba una base mínima de recursos para cada provincia. Sin ese piso, la financiación quedará librada a decisiones centralizadas y criterios poco claros”, alertó.
Subsidios modestos pero vitales
Aunque los montos asignados por el INT no eran altos, su impacto era decisivo. “Una producción teatral recibe actualmente un subsidio de unos 2 millones de pesos. No es mucho, pero permite comprar vestuario, utilería, pagar algunos traslados y sostener una obra en cartel”, explicó. “Además, genera trabajo genuino en sectores donde no hay teatro comercial”.
Luque enfatizó que el teatro que se produce en las provincias no persigue un fin lucrativo: “El valor simbólico del teatro es tan importante como el económico. Tenemos grupos que lograron más de 100 funciones con una obra. Eso es un capital cultural enorme que no se puede perder”.
¿Una motosierra anunciada?
Para la referente del INT, la motosierra ya se venía sintiendo. “Hace tiempo que se nota una baja en los apoyos. No hay becas nuevas, se recortaron publicaciones, no se están financiando libros ni revistas. Ya se percibe una competencia feroz por recursos que antes estaban garantizados”, indicó.
En ese contexto, el presupuesto prorrogado del 2023 también limita los márgenes de acción del organismo. “Hasta el año pasado logramos ampliar cupos en algunas líneas, pero ahora todo está mucho más restringido”, señaló.
Luque también mencionó que muchos proyectos como el libro sobre Luis Andrada –uno de los impulsores de la ley del teatro en 1997– se aprobaron pero podrían quedar sin concretarse en esta nueva etapa. “No sabemos qué va a pasar con esas publicaciones ya aprobadas”.
Cuestionamientos al decreto
Una de las justificaciones que esgrime el Gobierno Nacional en el decreto es la supuesta falta de rendición de cuentas, especialmente del plan Podestá, creado durante la pandemia. Luque desestimó esa acusación: “Fue una situación excepcional. Muchos apoyos se canalizaron por expedientes regionales. Si una sola sala no rindió, todo el expediente queda sin cerrar. Pero en términos generales, las rendiciones se hicieron. Es injusto decir que nadie rindió nada”.
Y agregó: “Nuestra comunidad es seria. En el NEA, los casos de falta de rendición son contados con los dedos”.
Un futuro incierto
Consultada sobre lo que puede venir a corto plazo, Luque fue clara: “Los primeros artículos de la ley que hablan de la necesidad de fomentar el teatro siguen vigentes, así que seguramente habrá convocatorias. Pero el hecho de centralizar todo en Buenos Aires hará que se pierda la mirada integral del país. Muchas regiones no tienen aún un consumo teatral suficiente como para sostener la actividad sin ayuda del Estado”.
La preocupación es compartida por el sector. El domingo pasado, en Buenos Aires, se realizó un abrazo simbólico al INT, con la participación de figuras como Iván Moschner, recientemente nominado al Martín Fierro al teatro.
“No se transforma: se elimina”
Antes de despedirse, Luque fue contundente: “El decreto habla de una transformación, pero en realidad elimina el espíritu federal que dio origen a la ley. Lo que construimos durante más de 25 años se desarma en unos pocos artículos”.
Con la representación federal anulada, los presupuestos concentrados y una creciente incertidumbre en el sector, el teatro argentino, especialmente el que creció al calor de las provincias, enfrenta un futuro lleno de interrogantes.
“Me duele muchísimo porque son muchos años de trabajo. Y veníamos con un fuerte envión que ahora corre el riesgo de desmoronarse”, cerró Luque.