2025-03-22

La iniciativa se llama Raíces y Alas

Proyecto solidario acompaña y lleva alegría a los adultos mayores

Voluntarios recorren hogares de ancianos con propuestas recreativas que promueven el afecto, la compañía y el respeto hacia las personas que están allí

El proyecto social “Raíces y Alas” nació en Posadas a partir de una experiencia significativa que vivió Nohely Marquina durante su participación como voluntaria en una actividad organizada por la escuela de coaching Ecoa. En ese contexto, pudo observar el profundo vacío emocional que atraviesan muchos adultos mayores y comprendió el valor de la simple presencia humana.

Esa vivencia la llevó a reflexionar y gestar esta propuesta que, según explicó, tiene el propósito de honrar la historia, la sabiduría y el legado de quienes ya transitaron largos caminos, al mismo tiempo que se les brinda alegría y compañía.

“Así nació ‘Raíces y Alas’, desde el deseo genuino de honrar sus raíces -toda la historia, sabiduría y legado que representan nuestros adultos mayores- y, al mismo tiempo, darles alas a través de la alegría, la compañía y el respeto, para que sientan que aún hay mucho por vivir y compartir”, expresó Marquina.

Actualmente, el proyecto cuenta con la participación activa de 18 voluntarios que acompañarán con compromiso y entusiasmo las próximas visitas a hogares de ancianos, aunque el número puede variar dependiendo la posibilidad de cada uno y la suma de más voluntarios.

Ya se realizaron encuentros en el asilo “Agustín Liarte” y se prevé que próximamente se sumen actividades en la Institución Residencial para Adultos Mayores Ana y Joaquín. La recepción por parte de los residentes, según relató la impulsora, fue siempre cálida, entre abrazos, risas y gestos de afecto que reflejan el impacto positivo de la iniciativa.

Las propuestas desarrolladas tienen un enfoque recreativo y didáctico, cuidadosamente diseñadas para el disfrute de las personas mayores. Se adaptan a las particularidades de cada hogar, ya que cada institución presenta características distintas. Las actividades varían desde conversaciones compartidas hasta prácticas de ejercicios aeróbicos adaptados, con el objetivo de estimular el bienestar físico y emocional de los residentes.

En este sentido, Marquina explicó que, por el momento, el eje principal del proyecto es brindar compañía, alegría y contención afectiva. No obstante, reconoció que a medida que se fortalezcan los vínculos y la experiencia crezca, no descartan la posibilidad de comenzar a cubrir también necesidades materiales o de salud que puedan surgir en los hogares visitados.

En esta etapa inicial, “Raíces y Alas” ya mantiene contacto con otros albergues con la intención de ampliar el alcance de las visitas. La propuesta busca sumar a más personas interesadas en colaborar, sin requisitos específicos más allá de la voluntad de acompañar. “Toda persona que desee ser parte de este proyecto es bienvenida. Buscamos gente apasionada, comprometida y que quiera aportar sus ideas. Te esperamos con los brazos abiertos”, manifestó.

Cómo ayudar

Desde su perspectiva, la mejor manera de ayudar no radica solamente en los recursos materiales, sino en el compromiso humano. “La mejor manera de ayudar por parte de las personas o de la comunidad es mediante su presencia y su compromiso. Saber y ser consciente que nuestra presencia tiene el poder de transformar la vida de los demás”, sostuvo.

Las personas interesadas en sumarse pueden comunicarse a través de la cuenta de Instagram del proyecto (@raicesyalas.soocial) o bien contactarse directamente con Nohely Marquina al número 3765-044758.

Además del beneficio que representa para los adultos mayores, la voluntaria destacó que este tipo de actividades también deja una huella transformadora en los voluntarios. En su visión, la universidad y los espacios de formación académica también deben vincularse con las realidades sociales. “La universidad deja de ser sólo un espacio de aprendizaje técnico y se convierte en un puente entre los estudiantes y las realidades sociales que los rodean”, afirmó.

Desde su experiencia, este tipo de acciones fomenta la empatía, la sensibilidad y la responsabilidad social. También permite desarrollar habilidades esenciales como la escucha activa, el trabajo en equipo y la comunicación empática, generando lazos genuinos en los que ambas partes se enriquecen.

Según explicó, el principal impacto que buscan generar con cada visita es que los adultos mayores se sientan acompañados, valorados y escuchados. El objetivo es romper con la rutina y con la sensación de soledad que muchas veces enfrentan. También se busca rescatar los recuerdos, las historias compartidas y devolver algo del afecto que tantas veces ofrecieron a lo largo de su vida.

El proyecto tiene la intención de sostenerse en el tiempo, con la expectativa de seguir creciendo e incorporando nuevas propuestas dentro del voluntariado. Para su creadora, “Raíces y Alas” representa una pieza más dentro del entramado social que, con pequeñas acciones, puede generar grandes transformaciones. 

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