2018-01-18
Se demora la extradición de peligrosos asaltantes brasileños
Más de un mes y medio transcurrió desde sus detenciones en una alejada chacra del paraje El Botón de El Soberbio, pero los hermanos brasileños acusados de asaltar con explosivos al menos una docena de bancos en la zona de Río Grande Do Sul continúan detenidos en una dependencia policial de esta ciudad, bajo custodia reforzada.
Se trata de Rudinei ‘Gordo’ Lópes (37), sindicado líder de la organización y considerado por los investigadores del vecino país como un experto en el manejo de armas de grueso calibre, y Vanderlei ‘Vando’ Lópes (32), su cómplice y encargado de operar los explosivos en cada uno de los asaltos que cometieron el año pasado. Se suma a ellos Juliane Cristina Cardoso (26), pareja del primero, aunque con un rol aparentemente menor dentro de la estructura criminal.
Sus comparecencias en el vecino país interesan demasiado debido a los complejos crímenes por los que deberán ser juzgados -incluido un homicidio-, pero los trámites de extradición iniciados por las autoridades brasileñas ante las argentinas se dilataron por los delitos que les imputaron en este territorio, derivando eso en procesos judiciales hasta el momento sin resolverse, explicaron las fuentes del caso.
En principio, les adjudicaron la tenencia ilegal de armas de guerra, en función de un fusil de asalto de calibre 5.56, pistolas y explosivos que tenían en su poder cuando los detuvo la Policía de Misiones, pero en paralelo deberán responder por tres camionetas adulteradas con las cuales circulaban mientras estaban ocultos en esta provincia.
“Son delitos menores a diferencia de los violentos asaltos con toma de rehenes y crímenes que cometieron en Brasil, pero como fueron en flagrancia deben resolverse primero, para dar paso a la extradición que está pendiente”, explicaron los voceros.
Está abierta también la posibilidad de expulsión, pero en ese caso se debe analizar la pena que les podría caber en caso de ser condenados, ya que el Código de Procedimiento Penal prevé sancionar con la deportación solamente a los extranjeros acusados por hechos leves, con penas menores a tres años.
Los hermanos fueron llevados a la audiencia indagatoria, donde se abstuvieron de declarar pero habrían dejado en claro sus intenciones de no regresar a Brasil. “Están cómodos, el proceso por los delitos imputados acá puede demorar bastante y eso les sirve para seguir eludiendo a la justicia brasileña”, explicó la fuente, aclarando que “lo que es beneficioso para ellos no lo es para nosotros, ya que implica estar alertas por el alto grado de peligrosidad que tienen ambos criminales y el poder que ostentan en la frontera”.
Experto en fugas
Experto en fugas
Mientras la burocracia de los trámites se encarga de dilatar la extradición, la permanencia de Gordo y Vando en esta ciudad preocupa bastante a las autoridades policiales, más aún teniendo en cuenta su poderío y los antecedentes de fuga de dos unidades penitenciarias brasileñas.
La última sucedió en octubre del año pasado, en medio de una balacera que inició la banda que supuestamente lideran contra una ambulancia que los trasladaba a un centro asistencial por un supuesto cuadro complicado de salud.
De esa forma, completaron la fase final de fuga del Presidio Estadual de Lajeado, próximo a Porto Alegre y a unos 400 kilómetros de El Soberbio. Se cree que cruzaron inmediatamente la frontera y se radicaron en la chacra de un brasileño, donde casi dos meses después los atraparon con el fusil de asalto antes descripto, pistolas automáticas, cargadores, rifles, explosivos, cartuchos de calibre 380 y 5.56, chalecos antibalas y pasamontañas, además de las tres camionetas.
Bandidos experimentados
Bandidos experimentados
Son considerados por la Policía Civil de Brasil como los principales asaltantes de bancos con toma de rehenes en Río Grande do Sul. Investigadores del Departamento Estatal de Investigación Criminal los consideran responsables directos de doce ataques a entidades bancarias en ocho meses de 2017.
Fueron cometidos en las pequeñas ciudades de Progresso (dos ocasiones), Pouso Novo, Boqueirão do Leão, Espumoso (dos veces), Boa Vista do Buricá, Encruzilhada do Sur, Gramado Xavier, Bom Retiro do Sul, Tabaí y São José do Herval. Siempre utilizaron explosivos, ametralladoras y personas como escudos humanos, modalidad idéntica a la desplegada durante el asalto al banco Macro de El Soberbio en febrero de 2015.
“Son bandidos experimentados, dominan armas de grueso calibre y saben cómo usar explosivos. La operación (en relación a sus detenciones) fue un éxito, teniendo en vista que se trata de los dos individuos más buscados y más violentos en el robo a bancos con uso de explosivos y con cordón humano”, explicó a un matutino brasileño Joel Wagner, delegado de la Policía Civil, dando fuerza a la preocupación local.
Sobre los criminales detalló que “Rudinei es importante para la banda por ser el hombre que trabaja bien con armas de fuego, en la contención, mientras Vanderlei opera mejor los explosivos que utilizan”. La banda no fue desarticulada por completo, ya que Ivo Francisco Dos Santos Assis, apodado Ganso Baio, permanece prófugo de la justicia brasileña, al igual que Fabio Raimundo, alias Piuí, ambos con un rol preponderante en la estructura de los Lópes.
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