2014-05-22

Políticos y la política de antes (II)

En la nota anterior dí a conocer una lista de los políticos de antes en función de gobierno, como también de reconocidos pioneros que con fe, coraje y machete transformaron parte de la selva misionera en un vergel. Fueron ellos, esos políticos y esos pioneros, los que con verdadera pasión misionera, cuando Misiones injustamente fue castigada como territorio nacional, los que lucharon decididamente para que se reivindique a Misiones como la provincia más antigua de la República Argentina y no como afirman los actuales gobernantes que en este año se cumplen los 60 años de la provincialización.
La lista la encabecé con don Aparicio Almeida por haber sido ejemplo de humildad y decencia. Había sido activo militante del socialismo y como tal colaboraba en el histórico periódico Yunque. Cuando fue distinguido por Perón para gobernar Misiones, desde su modesta casa que estaba detrás de lo que era Aguas Corrientes, ahora Samsa, venía en colectivo a la Gobernación y volvía en el mismo medio a su hogar. Murió pobre cuando vivía en una humilde vivienda en Miguel Lanús.
Aquí, salvo pocas excepciones, viene a mi recuerdo que la mayoría de esos políticos accedían al poder, por ejemplo, con 1.000 pesos y volvían al llano con 100 pesos. Asimismo, el que era maestro, comerciante, empresario o profesional, terminada su función de gobierno volvía a ocuparse en sus trabajos de siempre. También destaqué la figura de don Adolfo Justo Pomar, que integró su equipo totalmente con misioneros, y es por ello que en ese período comenzó el proceso de organización y despegue de la provincia. Entre algunos hechos trascendentes, creó el Instituto Provincial de Previsión Social, el Banco de la Provincia, la Dirección de Vialidad, la Dirección General de Educación y Cultura, la Dirección General de Turismo, el Departamento de Topografía y Geodesia, la Dirección de Industria y el Departamento de Aeronáutica, con la adquisición de un avión triplaza para vuelos sanitarios y tras expropiar 276 hectáreas para el aeropuerto de Posadas, cuya construcción le cupo luego al segundo gobernador constitucional, César Napoleón Ayrault, que lo bautizó Libertador General San Martín. Como no había Cámara de Representantes, creó la Junta Consultiva Provincial, integrada por personalidades representativas del pueblo misionero. Creó la primera escuela secundaria en Leandro N. Alem y la segunda en Wanda, y como visionario que era, dispuso la organización de la Justicia. Cabe destacar, y no debe olvidarse, que en 1917 fue Pomar quien fundó el primer sindicato en Misiones, y que dos años después, en 1919, como agrimensor que era, abrió la Picada Maestra para la fundación de Eldorado.
Durante el mandato de Ayrault (sólo dos años) se aprobaron los planes Vial y Energético, con la pavimentación de la ruta 1, como también el acceso a Garupá, las aperturas de varias rutas, como la 2, costera del río Uruguay, donde se construyeron siete puentes de hormigón armado. Se hizo el relevamiento del potencial energético de varios arroyos por 1.000.000 de kilowatios, el proyecto de la presa hidroeléctrica del Piray Guazú, poniéndose en vigencia el Plan de Desarrollo y el Relevamiento Aerofotogramétrico de toda la provincia, siendo los mismos los primeros que se realizaron en el país. Se concretó el Ingenio Azucarero de San Javier, la creación de Papel Misionero, el Instituto Provincial del Seguro, numerosas escuelas primarias y secundarias y la Escuela Agrotécnica de Eldorado. En Gobernador Lanusse se descubrió el yacimiento de hierro más grande de Misiones a cielo abierto. En el cruce a El Soberbio, cuando todavía no existía San Vicente y todo era selva virgen, se concretaron dos planes de forestación para la capitalización del IPS y el Instituto Provincial del Seguro. Se construyeron numerosas pistas de aterrizaje para facilitar la comunicación entre los pueblos, adquiriéndose el histórico avión sanitario Twin Bonanza. Se incrementó notablemente la capitalización del Banco Provincia para el apoyo a las cooperativas y empresas locales. Se creó el Instituto Provincial de la Vivienda que, con maderas de nuestros montes, construyó los barrios de la avenida Cabred, 25 de Mayo y Manuel Belgrano, y en tiempo récord, el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez. Le cupo a Ayrault tomar posesión de cientos de hectáreas de tierras mal habidas en la zona Centro desde 1881, reivindicación lograda durante la gestión de Pomar. Desde ese lugar Ayrault le remitió un radiograma a Pomar comunicándole que desde ese día oficialmente esa zona quedaba bautizada con su nombre. Días después esa decisión fue agradecida pero rechazada, alegando que él lo único que había hecho fue cumplir con su deber de misionero en función de gobierno.
La verdad que me quedan muchos nombres y hechos para la memoria de los misioneros. Ello no quiere decir que más adelante continúe con seguir recordando, fundamentalmente la hazaña de nuestros pioneros. Sin embargo no quiero omitir entre tantos gestos de excelentes ciudadanos por ejemplo a don Pablo Luzuriaga, que siendo mandatario provincial, no aprovechó esa circunstancia y ventajas, jubilándose como otro docente cualquiera. Tampoco hay que olvidar a Sábato Romano, que tuvo mucho que ver con la creación del Sipted y que desde entonces sigue contribuyendo con la educación y cultura de los misioneros. Y a don Cayetano Castelli, a quien lo llevo en mi memoria para siempre cuando él, emocionado, le decía a su madre, doña Ángela Belloni: “Siento un gran orgullo servir a mi pueblo ad honorem”. Él fue mi padrino cuando yo tenía cinco años. Fui bautizado por el entonces R.P. Jorge Kemerer. Por eso, ese inolvidable obispo con quien anudé una gran amistad, siempre me recordaba: “Los dos tuvimos el mismo padrino, a ti cuando yo te bauticé y a mí cuando asumí el Obispado”. A toda esta gente nunca le interesó bautizar con sus nombres calles, escuelas, colonias, paseos públicos… Porque para ellos la modestia era una sola: cumplir honestamente con el deber y servir con humildad y decencia a su pueblo. Por eso, por más que quieran o pretendan borrarlos de nuestra historia, ellos ya están incorporados para siempre en el recuerdo y la memoria de los misioneros.

Alberto Mónaca
Periodista

Te puede interesar