La metáfora del mate frío

Domingo 1 de diciembre de 2019
Gonzalo Peltzer

Por Gonzalo Peltzer gpeltzer@elterritorio.com.ar

Decía un sabio político misionero, con buena experiencia en cargos públicos, que cuando te traen el mate frío es señal de que se acabó tu poder. En todos los idiomas y culturas hay señales parecidas: el chofer llega con un modelo de auto de gama más baja; el mozo de la subsecretaría aparece con la corbata floja; los guardaespaldas de la custodia están distraídos con sus celulares; los ministros de tu gabinete llegan tarde a la reunión y cuando hablás los oís cuchichear entre ellos; pedís un mate y te lo ceban frío…
La metáfora del mate frío debería ser una materia en las escuelas de ciencias políticas: un estudio de las señales de la pérdida de poder, para que las tenga en cuenta todo aquel que alguna vez pasa una temporada mandando en cualquiera de los lugares donde se puede mandar, desde tu propia casa hasta la Casa Blanca.
–¿Por qué renunció Evo Morales? 
–Porque le trajeron el mate frío…
–¿Y cómo es que todavía Nicolás Maduro sigue en el poder?
–Porque todavía le traen el mate caliente…
–¿Va a mantenerse Sebastián Piñera en el poder?
–Hasta que le traigan el mate frío…
–¿Va a tener éxito el juicio político a Trump?
–No mientras consiga mantener la temperatura del mate…
Don Evo hacía todo lo posible para perpetuarse en el poder a como dé lugar (reforma de la constitución, fraude electoral, no hacer caso a un plebiscito vinculante) y se mantenía sin mayores problemas, pero cuando dio orden a las fuerzas armadas para que repriman las manifestaciones en contra de su ¡cuarto mandato!… le trajeron el mate frío.
Don Maduro hace lo mismo que don Evo para mantenerse en el poder y lo consigue sin mayores contratiempos porque sigue mandando en su territorio. Apareció Juan Guaidó encarnando la esperanza de los que quieren que el dictador deje de usar la democracia para atentar contra la democracia, pero no consiguió enfriarle ni medio grado el mate a Maduro.
Es que el mate a buena temperatura es la señal de que tenés el control del territorio, y cuando viene frío es que lo perdiste. Cuando das órdenes y no te dan ni la hora, hay que llamar al piloto del helicóptero. 
Por supuesto que hay que respetar la voluntad del pueblo, pero aún así puede pasar que te traigan el mate frío, y nuestras democracias tienen los resortes legales para activar la sucesión según como venga la temperatura del mate. Quiero decir que un presidente que no consigue que se lo traigan caliente, se tiene que ir, entre otras cosas para evitar males mayores a su propio pueblo. Y ojo que con esto no quiero decir que esté ni a favor ni en contra de los que le llevaron el mate frío a Evo en Bolivia, ni de los que andan queriendo enfriar el mate a los presidentes del Ecuador, Venezuela, Chile o Colombia. Solo estoy hablando del juego del poder en pleno siglo XXI, que es igual a la época de Nabucodonosor, Pericles, Julio César, De Gaulle o Donald Trump.  
El control del territorio es el criterio que usa la diplomacia para reconocer a un gobierno de otro país, sin importar tanto la ideología o el sistema que emplea para controlarlo. Hay otras razones, como las políticas, pero vienen después del mate frío. Lo explicó en pocas palabras el mismo sabio de la política, también experto en el doble estándar, a quien le pregunté cuál era, para él, el criterio para reconocer a un gobierno. Que sean amigos, me contestó.

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