Testimoniales complicaron coartada de policías acusados de gatillo fácil

Viernes 20 de marzo de 2020 | 05:00hs.
El auto de los policías -que era del señalado homicida- quedó en la calle y el de Andrade en un barranco.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

El 13 de noviembre del año pasado Reinaldo Andrade (37) falleció a causa de un tiro que salió de la pistola de un oficial de la Policía de Misiones, quien se encuentra detenido junto a un compañero. El hecho ocurrió en un paraje de El Soberbio y ambos prestaban servicios en el Comando Radioeléctrico local, aunque ese día estaban de franco, actuaron de civil y en un vehículo particular.

La versión inicial de Matías L. (22), el autor del disparo mortal -lo confirmó una pericia- e imputado por homicidio calificado por ser integrante de una fuerza de seguridad y por el uso de arma de fuego, y el cabo Fabio B., sospechoso de ser partícipe necesario del crimen, fue que Andrade se interpuso con su auto en una persecución y llevaba un arma de fuego en la mano. Quien disparó añadió que temió por su vida  y la de su compañero, aunque luego, en dos audiencias indagatorias, decidió abstenerse de declarar.

Sin embargo, dos acompañantes de la víctima, quienes fueron convocados como testigos, dijeron en la audiencia testimonial que en su vehículo no había armas de fuego, surgiendo así que el pistolón y un revólver calibre 38 incautado en la escena fueron “plantados” por los efectivos. Este relato fue adelantado en exclusiva por este medio en base a una entrevista con uno de ellos.

Ante esto, la querella pidió que sea citado a declarar quien fuera el jefe de los detenidos, Eduardo D., debido a que vecinos señalaron que el hombre estuvo en el lugar de los hechos poco después del crimen. Incluso dijeron  que después de unos momentos se retiró  y volvió cuando autoridades policiales y judiciales hacían los trabajos de rigor. Se cree que él podría haber llevado las armas. 

Nuevas testimoniales

En relación a esto, El Territorio pudo saber que las audiencias testimoniales del efectivo y los vecinos del lugar se concretaron esta semana, a pesar de la feria extraordinaria impuesta por el Superior Tribunal de Justicia por el avance del Covid-19.  Y los nuevos datos podrían revelar importantes elementos para las autoridades del Juzgado de Instrucción de San Vicente, que lleva el caso, además de complicar aún más la situación de los imputados.

El primero en declarar fue el superior de éstos, quien confirmó que estuvo en la escena del crimen porque sus subordinados le avisaron lo que ocurrió. Agregó que volvió al pueblo, dio aviso a sus superiores y regresó nuevamente al lugar de los hechos, cuando ya estaban los bomberos.

Un punto de conflicto surgió de esta declaración, debido a que reafirmó que se enteró del operativo una vez que se produjo el homicidio de Andrade. En contrapunto, Fabio B., policía que manejaba el auto, había dicho en audiencia indagatoria que él y su compañero le notificaron a su jefe que en la ruta costera vieron un Volkswagen Voyage ligado al contrabando de cigarrillos y decidieron seguirlo.

Agregó que ante eso el jefe policial aprobó el operativo y les pidió que se manejen con cuidado. La persecución avanzó por la ruta costera 2 hasta un camino vecinal del Paraje San Ignacio, donde el Ford Focus terminó impactando con el Volkswagen Trend que conducía Andrade. Inmediatamente después se produjo el disparo que apagó la vida del conductor.

El uniformado también dijo que Andrade era una persona ligada al contrabando y que había estado involucrado a causas donde se investigaba este tipo de delitos. 
Por otro lado, quienes también comparecieron en la sede judicial para brindar su testimonio fueron tres vecinos que estuvieron en el lugar de los hechos también poco después de lo ocurrido. Además de confirmar que el jefe de los dos detenidos estuvo en el lugar, también se refirieron a las armas incautadas en la escena del crimen, que fueron atribuidas a Andrade y sus acompañantes.

Dijeron que no las vieron en la escena después de la colisión y ante la insistencia de quienes participaron de la audiencia señalaron que caminaron por el lugar sin notar la presencia de las mismas. Esto reafirma la teoría de que el revólver y el pistolón podrían haber sido parte de un plan para despistar la pesquisa  y alivianar la situación de los implicados.

Los acompañantes y las pericias

Los dos acompañantes de Andrade relataron como testigos que viajaban a una chacra del lugar bebiendo cervezas y escuchando música y en esa instancia uno de ellos le pidió para bajar a orinar, por lo que la víctima fatal detuvo el auto al lado del camino. Momentos después que la persona que hizo sus necesidades se sentó en el vehículo, todos sintieron el impacto del coche en el que iban los policías. El Trend quedó acelerado y se salió de la calle hasta un barranco, por lo que se considera que el disparo que alcanzó a Andrade ocurrió inmediatamente después del siniestro y la víctima quedó inconsciente apretando el acelerador. Dijeron los acompañantes que cuando se reincorporaron Andrade ya tenía la herida de bala en el cráneo. La autopsia determinó luego que el disparo fue realizado desde corta distancia. Los mismos efectivos policiales fueron quienes sacaron a la víctima del vehículo mientras los vecinos del lugar llamaron a una ambulancia. Las pericias de balística hechas por Gendarmería Nacional confirmaron que la bala que mató a Andrade salió del arma de Matías L. (22) y que incluso esta fue disparada varias veces. También se estableció que el revólver y el pistolón estaban aptos para ser utilizados, aunque no se accionaron. Al respecto, desde la querella -que representa a la familia de la víctima- señalaron que esos dos elementos no tienen huellas ni estaban embarradas, pese al barro en el lugar.


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