Sueña en grande

Miércoles 29 de julio de 2020 | 05:00hs.
Hace poco más de un año que el Capri inauguró el parquet en las canchas de su sede del centro posadeño y confirmó que, por primera vez en su historia, tendrá un equipo de Primera en esa disciplina.

El desembarco del club en el deporte de la naranja comenzó con las formativas, pero ahora decidieron pegar el salto y ser parte de los torneos locales y provinciales.

Para ello, Capri acordó la llegada de un histórico del deporte: Horacio Santa Cruz. Cabeza tuvo un par de charlas con los dirigentes y empezó a sentirse, de a poco, parte del proyecto.

“Tengo una expectativa muy grande. Ya estoy grande y es un gran desafío. Veremos cuándo podemos debutar, de a poco se están normalizando los entrenamientos, siempre con mucho cuidado”, comentó el entrenador.

Santa Cruz tenía otros proyectos pensados para este 2020, pero la pandemia de coronavirus los interrumpió y Capri apareció en el momento indicado.

“Fue todo muy raro. Yo tomé la decisión, después de estar mucho tiempo en el Tokio, que es parte de mi vida, de retomar un proyecto que surgió hace tres años en Ciudad del Este (Paraguay). Iba a trabajar como coordinador de la Federación, como entrenador de la U13 hasta Primera, tanto en masculino como femenino. Me gustó el proyecto y económicamente me convenía, tomé la decisión de irme, pero surgió lo de la pandemia, que me perjudicó”, relató el entrenador.

“Volví y estuve cuatro o cinco meses sin trabajo, me preocupé mucho. No podía insertarme en los clubes por respeto a los profes que estaban trabajando y se acortó lo económico y los clubes ya no podían trabajar con los profes que tenían”, recordó en cuanto a un momento complicado por el que pasó, pero “surgió lo de Capri, que antes estaba en veremos. Ellos buscaron otros profes, no llegaron a un arreglo y pasó el tiempo y me llamaron. Tuvimos una charla y después otra, hablamos por casi tres semanas”.

Con el correr de esas charlas, a Santa Cruz empezó a gustarle la idea de trabajar en el club. Tuvo un incentivo diferente, pero necesario.

“Es un desafío doble. Entrar en una institución con varias disciplinas, con chicos que participan incluso en selecciones, y que no tenía en el básquet un boom en las categorías más grandes me sorprendió y me tomó con más fuerza de trabajar con un entusiasmo nuevo. Con tantos años de experiencia, a veces uno no encuentra la motivación y esa fue una motivación especial”, aseguró.

Una identidad propia
Ya acordada su llegada a Capri, Santa Cruz comenzó a ver qué le faltaba al club y a centrarse en cada categoría de las formativas para darle forma a su equipo de Primera.

“Estoy estudiando varios planes de trabajo y viendo qué falta en cada categoría, más allá de que hace varios años vienen laburando muy bien los profes. Vienen con un nombre de hace varios años y faltaba el empuje de entrenadores con nombre y que se sumen categorías que antes no estaban”, analizó Cabeza.

“Ahora me toca empezar de cero. Estuve en muchos clubes que se nutrían de jugadores de otros clubes y ahora me pasa al revés. Quiero darle una identidad (al club), para que esto tenga una continuidad de trabajo, que se forme una cadena de las formativas a Primera, para poder soñar de acá a algunos años con tener uno o dos equipos en la Liga Nacional”, se ilusionó el entrenador.

“Ojalá se pueda jugar un torneo local este año, el año que viene jugar una Liga Provincial y tener la ambición de algún día jugar alguna liga más importante. Eso es un proyecto de trabajo con tiempo”, expresó, quien no ve la hora de debutar con Capri.

Pero además de lo que refiere al básquet, para Santa Cruz el club tiene varias herramientas que podrían ayudar a acelerar su trabajo con la naranja: “Tenemos un predio, una cancha céntrica, un gimnasio muy importante, y eso facilita a tener más chicos y, quizás, en un tiempo más corto formar un plantel competitivo”.

“Yo no quiero traer jugadores de otros clubes, mi idea es formar chicos de U17 o U19 o que vienen del interior. Quiero tratar de que lleguen jugadores que no son de otros clubes y que se sume un club más al club de Posadas”, indicó.

Más allá de que la pandemia echó por tierra sus planes iniciales, Cabeza encontró en Capri la motivación que necesitaba y ahora cuenta las horas para poder sentarse en el banco de suplentes como entrenador del Capri. 

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