Repunta la reparación de artefactos por la pérdida de poder adquisitivo

Lunes 20 de mayo de 2019
Ángel Goldak, de San Pedro, aconseja mantener el service de los productos al día para evitar roturas. | Foto: Carina Martínez
Nazarena Torres

Por Nazarena Torrespolitica@elterritorio.com.ar

La crisis económica nacional y las abruptas subas del dólar siguen encareciendo todos los productos. Sin embargo, uno de los rubros que más se vio afectado fue el de los electrodomésticos. Es que hoy, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo impiden adquirir aparatos nuevos; y si es menester, la compra se hace en cuotas con la tarjeta de crédito. En ese marco, vuelve a tomar relevancia el oficio del reparador o service, con el fin de alargar la vida útil de los artefactos.
En el contexto actual, si los lavarropas, heladeras o televisores sufren algún desperfecto, la alternativa es tratar de arreglarlos al menor costo posible, para que no signifique un gasto más alto de lo que se pueda cubrir.
De acuerdo a lo indicado por los técnicos, en general, los consumidores llevan a arreglar los productos más grandes y costosos, ya que son los que más se encarecieron con la devaluación de la moneda.
“Tenemos bastantes consultas, se hacen muchos presupuestos, pero se está en una situación complicada en estos casos. En este rubro nunca se deja de trabajar, porque si bien bajó mucho la demanda, al mismo tiempo subió en otros casos, como en los aparatos grandes”, detalló el técnico Daniel Mora.
En comunicación con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva, aclaró que si algo no tiene reparación, “por lo menos tratan de cambiarlo a un aparato de menor categoría”.
Se estima que un vecino que lleva a arreglar un artefacto se ahorra un 50 por ciento de lo que debería abonar para la adquisición de uno nuevo, aunque eso a su vez también representa una caída en las ventas para comerciantes que se dedican al rubro.
Si bien los repuestos reciben un incremento, la diferencia resulta rentable para el consumidor, ya que para muchos, reunir el valor para la compra de un artefacto nuevo es imposible.

Sin margen
Otra de las razones por las cuales mucha gente decide reparar en vez de comprar se debe a que no tienen más margen en las tarjetas de crédito o bien - en el peor de los casos- ya están en el Veraz.
Héctor Flores, del barrio La Picada de Leandro N. Alem, es técnico y adujo que a diferencia de otras épocas, no sólo le llevan aparatos grandes sino también estufas, caloventores y planchitas de pelo, debido a que ya no pueden sacar créditos de ninguna casa de ventas.
“Hay una realidad, mucha gente no puede negociar con las casas de electrodomésticos porque están en el Veraz, por lo que no pueden acceder más a créditos”.
“También muchos tienen bloqueadas las tarjetas de crédito, así que no les queda otro remedio que tratar de buscar reparar lo que tienen en sus casas”, sostuvo.
Asimismo, los reparadores aducen que de forma permanente se realizan consultas sobre el costo de la restauración. En este sentido, el técnico de San Pedro Ángel Goldak, en diálogo con El Territorio señaló que “esto es así y se da porque hay poca financiación y las que existen son bastante caras, entonces la gente repara más, sobre todo heladeras, freezer, lavarropas, hornos eléctricos y ahora más en invierno los secarropas”.
“Hay veces que se ofrecen alternativas, pero por ejemplo en los lavarropas nuevos con placas no hay opción de modificación. En la mayoría de los casos, se tarjetean los trabajos y se van haciendo de a poco. Hay más demanda para reparación, pero en determinados casos no se llegan a concretar por los costos”, añadió por su parte Daniel Mora.

Repuestos
“Existe en margen importante entre el valor de reparar una heladera y comprar una nueva, los repuestos están atados al dólar, pero no es excesivo el aumento como ocurre en los comestibles”, comparó Goldak.
Y explicó: “El valor para la reparación de una heladera mediana que se haya quemado y requiera el cambio de motor, ronda entre los 7.500 y 8.000 pesos, en cambio una nueva de 12 pies se consigue desde los 20.000 pesos. En este caso se trabaja a contado, ya que los repuestos no son financiados, pero la gente solicita y consulta por formas de pago, incluso cuando se trata de la reparación”.
A lo que Mora agregó: “Hay repuestos que arrancan en 1.700, 1.800 pesos o placas de 10.000 pesos, a eso se le suma la mano de obra. Después los trabajos cotidianos se van haciendo, pero los más complicados se postergan, por ahí con repuestos de alto presupuesto”.
“Los repuestos originales que son de Argentina tenemos, después hay otros que cuestan conseguir, sobre todo en máquinas importadas con costos en dólares y es allí donde varía el precio de las plaquetas, por ejemplo, que son de las más costosas. Te cambia el precio de un momento a otro”, advirtió.
Mientras, Héctor Flores se refirió a los problemas para hacerse de ciertas piezas.
“Es muy difícil conseguir repuestos. A veces se tarda más de un mes sólo en conseguir alguna pieza. Y en materia de precios ni siquiera es tan conveniente, pero es la única salida que tiene el usuario”, afirmó.
En este ámbito, los técnicos también apuntaron a la importancia en la garantía del trabajo.
“Yo considero que una heladera debe visitar al técnico una vez en su vida útil, dos veces si tuvo mala suerte y por alguna descarga eléctrica vuelve a tener problemas, pero por desperfectos técnicos, una o dos veces. No se trata de sacarle el dinero a la gente y que cada mes vuelva con un nuevo problema, sino de solucionar con un servicio garantizado”, concluyó Goldak.


$ 8.000

Es lo que cuesta aproximadamente reparar una heladera cuyo motor se quemó y debe ser cambiado, mientras que una nueva ronda los $20.000.

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