Por cierre del ciclo lectivo, habrá mayor demanda en los comedores

Viernes 7 de diciembre de 2018
Griselda Acuña

Por Griselda Acuña interior@elterritorio.com.ar

La finalización del ciclo lectivo, lejos de ser un momento de plena felicidad y puesta en marcha del operativo vacaciones, supone un drama para aquellos niños que encuentran en la escuela el único alimento del día. En la actualidad, unos 207.000 chicos en Misiones son beneficiados con los comedores escolares o bien con la copa de leche, dependiendo de la modalidad de cada establecimiento.
Ante la crítica situación económica que atraviesa el país, de la cual la provincia no es ajena, se resolvió armar una mesa interinstitucional para dar cobertura a esa población que quedará desprotegida con el cierre del calendario escolar 2018. Los comedores barriales sentirán el incremento de la demanda en los próximos meses y se verán en la obligación de dar respuestas.
El trabajo se lleva adelante  bajo la órbita del ministro de Coordinación General de Gabinete, Adolfo Pischik, quien en diálogo con El Territorio detalló que serán contempladas las instituciones que presten el servicio de comedor, es decir, en las que se sirve el almuerzo. Se trata entonces de 153 escuelas y un total de 30.500 alumnos, según la información que se desprende del Ministerio de Educación de Misiones.
“Estamos trabajando para cubrir comedores nuestros y aquellos de organizaciones sociales; el plan es cubrir la demanda que va a quedar con el inicio de las vacaciones. Estamos trabajando con Ordenamiento Territorial para identificar las zonas más vulnerables además de Desarrollo Social y Educación”, agregó.
Por su parte, Gabriela Reyna Allan, directora de Nutrición de la cartera educativa, reforzó el concepto de la logística deslizado por Pischik: “Focalizamos en las escuelas con la modalidad jornada extendida, puntualmente en el almuerzo, la idea es contener desde Desarrollo Social y para eso se les estará informando a los padres”.
Asimismo, el subsecretario de Acción Social de la provincia, Héctor Llera, indicó “particularmente voy a trabajar en Posadas; vamos a cubrir las necesidades de una escuela de San Isidro al lado del barrio Santa Clara; otra en la chacra 247; otra en Villa Cabello en la zona de Kolping; y también en Itaembé Miní. También se va a trabajar en el interior, de hecho creo que el municipio que más necesidad tiene es Puerto Iguazú".
El plan es aumentar las raciones en los comedores ubicados en zonas de alta vulnerabilidad, a partir de la próxima semana.
Para tener una idea, Llera especificó que Desarrollo Social cuenta con tres cocinas centralizadas, desde las cuales se abastece a los comedores.
“En la cocina de Miguel Lanús, se preparan 24 ollas que proveen 180 raciones por cada olla; en Santa Rita son quince ollas y en Itaembé Miní, once”, enumeró el funcionario. Teniendo en cuenta esos datos, es posible estimar que alrededor de 9.000 posadeños se alimentan gracias a la cocina centralizada.
Además, desde Desarrollo Social se asiste con provisiones a unos 60 comedores que son iniciativa de organizaciones o bien de iglesias.
Un dato que reviste importancia para analizar la crisis es que en los últimos dos años se incrementó en un 50 por ciento la demanda en los comedores.
“Estamos reforzando esos comedores que están ubicados en la periferia, justamente cerca de esas escuelas que no van a estar cocinando enero y febrero”, insistió Llera.

Pobreza infantil, según Unicef

Unicef dio a conocer este martes un informe que refleja con contundencia la problemática social vinculada a la niñez: el 48% de los chicos argentinos son pobres y la mitad de estos muestra “severas” privaciones de derechos fundamentales, como vivir al lado de un basural, en una zona inundable o padecer problemas de acceso al agua potable. A lo largo de la presentación de un detallado estudio, correspondiente al procesamiento de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del primer semestre de este año, Unicef informó que los chicos de 0 a 17 años alcanzan un valor de pobreza 10 puntos por encima del registro de la población general (38%) y en números de rostros visibles esto abarca a 6,3 millones de niños, niñas y adolescentes. El trabajo, presentado desde una perspectiva multidimensional y elaborado por Unicef, revela que el 48% de los chicos de la Argentina que es pobre padece uno o más indicadores vinculados a esa problemática, como educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura o hábitat seguro. En cuanto a las diferenciaciones según el territorio, en el Gran Buenos Aires la mayor parte de las falencias que padecen los niños se centra en la falta de agua potable, el hábitat saludable y el saneamiento. En el NOA y el NEA, las principales falencias que tienen los chicos radica en problemas de saneamiento, el agua y el hábitat.


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