En noviembre las plantas aún están en proceso de recuperar hojas

Yerba mate: buena brotación, pero con alertas por plagas y fenómenos climáticos

Las plantaciones atraviesan una etapa de desarrollo favorable, con una importante renovación de hojas durante la última temporada. Sin embargo, las lluvias excesivas, el avance de algunas enfermedades y los daños provocados por el granizo generan preocupación en distintas zonas productoras.
viernes 06 de noviembre de 2026 | 15:48hs.
Técnicos del Inym relevaron que en algunas zonas hubo pérdidas de plantas por exceso de humedad. Foto Inym
Técnicos del Inym relevaron que en algunas zonas hubo pérdidas de plantas por exceso de humedad. Foto Inym

Los yerbales de Misiones atraviesan una etapa de crecimiento vegetativo, luego de una temporada que presentó buenas condiciones para la brotación y el desarrollo de nuevas hojas. Si bien las bajas temperaturas de las últimas semanas comenzaron a moderar ese proceso, las plantaciones muestran en general una evolución favorable. Así lo explicó Matías Bazila, jefe del Servicio de Extensión Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), quien también advirtió sobre los efectos de las plagas, las enfermedades y los eventos climáticos extremos.

Según detalló, el ciclo de crecimiento comienza a activarse a partir de julio, cuando las plantas inician la circulación de savia y el desarrollo radicular, para luego generar nuevos brotes y ampliar su superficie foliar. Este año se observó una buena brotación, con un desarrollo generalizado de las ramas y hojas.

No obstante, las noches frías de las últimas semanas condicionaron ese proceso y algunas plantas comenzaron a detener la emisión de nuevos brotes. La evolución dependerá ahora de las condiciones ambientales y de las temperaturas que se registren durante los próximos meses.

En cuanto a las tareas que realizan los productores, Bazila señaló que se observa principalmente limpieza de los yerbales. En las plantaciones con cobertura de invierno, como las que utilizan raigrás, esas labores se postergan hasta que el pasto madura, ya que permite mantener el suelo cubierto durante más tiempo y limitar la aparición de otras especies vegetales.

En los yerbales nuevos, en cambio, comenzaron durante septiembre las tareas de limpieza de los líneos y los alrededores de las plantas. También se observaron aplicaciones de fertilizantes fosfatados y algunos compuestos para acompañar el desarrollo inicial de los cultivos.

Plagas y enfermedades
El buen desarrollo de los brotes también estuvo acompañado por una menor incidencia del psílido (rulo) de la yerba mate, aunque durante las últimas semanas se detectaron algunas zonas con mayor afectación. Frente a este escenario, el técnico del Inym recomendó prestar atención a las orugas defoliadoras, conocidas también como orugas patoteras, que pueden provocar daños en el follaje.

En estos casos, indicó que el productor puede realizar un control mecánico, mediante la eliminación manual de los insectos, sin necesidad de recurrir a otro tipo de intervención.

Otra de las preocupaciones es el Mal de la Tela, una enfermedad que encuentra condiciones favorables para su desarrollo cuando coinciden temperaturas elevadas y altos niveles de humedad. Por eso, Bazila insistió en la importancia de recorrer los yerbales, monitorear las plantas y eliminar aquellas que presenten síntomas de la enfermedad. La extracción del material infectado es una medida necesaria para evitar que continúe propagándose.

También durante estos meses suele registrarse una mayor presencia de adultos del taladro o tigre de la yerba mate. Sobre este insecto, el especialista aclaró que actualmente no existe en el mercado un producto con extensión de uso que resulte efectivo para su control.

El impacto del clima
Más allá de las plagas, las condiciones climáticas representan otro factor de atención. En este sentido, Bazila señaló que actualmente las plantas pueden sufrir más por la exposición al sol que por las heladas, aunque también se registran mortandades vinculadas con los excesos de lluvia.

Esta situación afecta especialmente a plantaciones ubicadas en sectores bajos, terrenos con dificultades de infiltración o lugares donde el agua permanece acumulada cerca de la superficie. La yerba mate no resiste períodos prolongados de anegamiento, por lo que las raíces pueden verse comprometidas y provocar la muerte de las plantas.

Sin embargo, uno de los fenómenos que puede ocasionar los daños más severos es el granizo. Los eventos extremos registrados durante los últimos meses dejaron consecuencias en algunas zonas productoras y obligan a prestar especial atención a la recuperación de los cultivos afectados.

"El granizo es el fenómeno que mayor daño puede hacer a la planta de yerba mate", advirtió Bazila. Explicó que, cuando las afectaciones son severas, es importante actuar rápidamente y ponerse en contacto con el Inym para recibir asesoramiento. El objetivo es que los profesionales del Servicio de Extensión Yerbatero puedan acompañar a los productores y orientar las medidas necesarias para atender cada situación.

Floración y fructificación
Mientras las plantas continúan con su desarrollo vegetativo, también comienza a hacerse visible otro proceso importante del ciclo de la yerba mate: la floración. En esta etapa, las yemas florales empiezan a diferenciarse y a individualizarse, dando inicio a la formación de flores.

Bazila explicó que la yerba mate presenta flores masculinas y femeninas en plantas diferentes. Por esa razón, durante los recorridos por los yerbales pueden observarse ejemplares que producirán frutos y otros que no tendrán esa función.

La fructificación se desarrolla posteriormente, con la formación de los frutos que serán recolectados entre enero y abril para obtener las semillas destinadas a nuevas plantaciones.

Por otra parte, el técnico recordó que la yerba mate presenta tres picos de brotación durante su ciclo anual, cada uno acompañado por un período de receso vegetativo en el que las hojas maduran. Esta característica también debe tenerse en cuenta para organizar las tareas de cosecha.

En ese sentido, explicó que hacia fin de año algunos productores realizan una zafriña, especialmente en plantaciones ubicadas en zonas bajas o en aquellas que, por distintas circunstancias, no pudieron completar la cosecha habitual. La recolección se efectúa después de la primera brotación, cuando las plantas ingresan en un nuevo período de receso vegetativo.

De esta manera, el estado general de los yerbales combina una buena respuesta vegetativa con desafíos sanitarios y climáticos que requieren seguimiento. El monitoreo permanente y la intervención oportuna aparecen como herramientas centrales para cuidar las plantaciones y acompañar su desarrollo.

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