Nutrición sin mitos, qué hay de cierto sobre los alimentos que consumimos

Anabel Cornier Terrazas advirtió sobre los riesgos de eliminar alimentos sin asesoramiento profesional y aclaró dudas frecuentes sobre el consumo de huevos, lácteos, mate, proteínas y agua. También explicó por qué el ayuno intermitente no garantiza adelgazar y recomendó consultar fuentes respaldadas por evidencia científica.
jueves 05 de noviembre de 2026 | 13:00hs.

Las recomendaciones sobre alimentación se multiplican en las redes sociales y muchas veces generan confusión sobre qué comer, qué evitar y cuáles son los hábitos realmente saludables. Frente a este escenario, la nutricionista Anabel Cornier Terrazas participó de una entrevista en Radio Activa, donde abordó algunos de los mitos más difundidos y explicó qué dice la evidencia sobre distintos alimentos y prácticas alimentarias.

Uno de los primeros temas fue la hinchazón abdominal que algunas personas experimentan después de consumir legumbres, semillas o determinadas verduras. La profesional explicó que alimentos como las lentejas, los porotos, el brócoli y el coliflor pueden generar distensión, especialmente en quienes no están acostumbrados a consumir suficiente fibra.

"Puede pasar de que estemos teniendo un hábito de poco consumo de fibra, por ejemplo, de pocas verduras y cuando comemos algo de esto, una lenteja, unos porotos, brócoli, por ejemplo, muchas verduras crudas, sintamos que hay más hinchazón", señaló.

Para mejorar la tolerancia a las legumbres, recomendó dejarlas en remojo desde el día anterior, durante al menos 12 horas, e incorporarlas progresivamente a la alimentación.

Sin embargo, advirtió que cuando las molestias son persistentes, aparecen desde las primeras horas del día o interfieren con las actividades cotidianas, es importante realizar una consulta profesional. Entre las posibles causas mencionó las intolerancias alimentarias, la gastritis y el síndrome de intestino irritable.

El mate hidrata y el huevo no es el enemigo del colesterol

Otro de los mitos abordados durante la entrevista fue la creencia de que el mate no contribuye a la hidratación. Cornier Terrazas explicó que esta infusión sí aporta líquidos al organismo, aunque recomendó no utilizarla como única fuente de hidratación.

"El mate puede llegar a contribuir un poco en la hidratación de nuestro día a día", afirmó. En ese sentido, sugirió acompañarlo con agua y, para quienes tienen dificultades para consumirla sola, agregarle limón o frutas de estación para darle sabor.

También se refirió al consumo de huevo y a la antigua creencia de que su ingesta eleva necesariamente el colesterol malo en sangre.

La nutricionista explicó que los niveles de colesterol dependen de distintos factores, entre ellos el estilo de vida, la actividad física y el conjunto de la alimentación, por lo que no corresponde responsabilizar a un alimento de manera aislada.

"Tenemos que tener en cuenta que no hay alimentos que son malos o buenos, sino que tenemos que ver el contexto de cada uno y cómo es el resto de la alimentación también", sostuvo.

Además, destacó que el huevo aporta proteínas y puede ser una alternativa para quienes tienen dificultades para consumir carnes. En personas con colesterol elevado, recomendó evaluar cada situación de manera individual y trabajar sobre otros hábitos alimentarios, como reducir las frituras.

Proteínas, carbohidratos y agua, qué necesita realmente el organismo

La popularidad de las dietas altas en proteínas también formó parte de la conversación. Sobre este punto, Cornier Terrazas explicó que las necesidades proteicas varían según el peso, la actividad física y las condiciones de salud de cada persona.

Advirtió que concentrarse exclusivamente en el consumo de proteínas puede llevar a descuidar otros nutrientes fundamentales, especialmente los carbohidratos, que constituyen una fuente de energía para el organismo.

"Es importante el consumo de la proteína, pero también es importante el consumo del carbohidrato, de esta fuente de energía, el combustible que nos va a ayudar a realizar la actividad física", explicó.

En cuanto a la hidratación, desmintió que sea necesario agregar sal, vinagre o cúrcuma al agua para que el organismo pueda aprovecharla.

"El agua sigue hidratando como siempre", remarcó. Aclaró que las personas que realizan actividad física intensa y prolongada pueden necesitar estrategias específicas de reposición de líquidos y electrolitos, pero que para la población general y quienes realizan ejercicio recreativo, el agua sola suele ser suficiente.

Respecto de la conocida recomendación de tomar dos litros diarios, explicó que se trata de una referencia general y que una estimación más individualizada puede realizarse a partir de 35 mililitros por kilo de peso corporal.

No obstante, señaló que quienes tienen enfermedades renales u otras condiciones particulares deben recibir indicaciones específicas sobre la cantidad de líquidos que pueden consumir.

Agua con limón y ayuno intermitente, sin efectos milagrosos

Durante la entrevista también se abordaron las publicaciones que prometen cambios físicos a partir de hábitos como tomar agua con limón en ayunas.

La nutricionista aclaró que esta práctica no tiene propiedades adelgazantes ni produce una quema de grasas, aunque en algunas personas puede favorecer el tránsito intestinal.

"El agua con limón en ayunas o por fuera del ayuno no va a tener un efecto adelgazante", explicó. Agregó que, en personas con estreñimiento, tomar agua fría por la mañana con un componente ácido como el limón podría ayudar a regularizar el tránsito intestinal.

Otro de los temas fue el ayuno intermitente, presentado frecuentemente en redes sociales como una solución para adelgazar y mejorar la salud.

Cornier Terrazas explicó que se trata de una modalidad de alimentación que puede generar una reducción del consumo total de calorías en algunas personas, pero que no garantiza resultados por sí misma.

"Si nosotros en ese tiempo de horas que estamos comiendo no tenemos una alimentación saludable o es una alimentación con mucha energía, ya sobrepasamos", advirtió.

También alertó sobre la necesidad de tener precaución en personas con trastornos de la conducta alimentaria, ya que las restricciones pueden agravar estas situaciones.

La importancia de no eliminar alimentos sin asesoramiento

La profesional también se refirió al consumo de lácteos durante la adultez y explicó que, con el paso de los años, algunas personas producen menos lactasa, la enzima que permite digerir la lactosa presente en la leche.

Por eso, quienes experimentan gases, hinchazón o molestias intestinales después de consumir leche o yogur deberían evaluar una posible intolerancia.

Sin embargo, recomendó realizar los controles correspondientes antes de retirar los lácteos de la alimentación. Actualmente existen alternativas deslactosadas y opciones vegetales para quienes no toleran determinados productos.

En ese sentido, advirtió que eliminar grupos completos de alimentos sin una indicación profesional puede generar deficiencias nutricionales.

"Si no hay intolerancias alimentarias no se justifica sacar un grupo de alimentos", sostuvo, al destacar los aportes de calcio, fósforo y proteínas que ofrecen los lácteos.

La nutricionista también puso el foco en los hábitos alimentarios condicionados por la situación económica. Señaló que reemplazar de manera frecuente las comidas por productos como alfajores, panchos o alimentos ultraprocesados puede generar consecuencias a largo plazo.

Frente a esta realidad, planteó la necesidad de trabajar sobre los recursos disponibles y buscar alternativas más nutritivas y accesibles. Como ejemplo, mencionó que algunas frutas de estación pueden representar una opción económica para mejorar la alimentación.

Cómo identificar recomendaciones confiables en las redes

Al finalizar la entrevista, Cornier Terrazas dejó una recomendación para quienes consumen habitualmente contenido sobre nutrición en plataformas digitales. Consideró fundamental verificar quién produce la información y comprobar que se trate de profesionales matriculados.

También pidió desconfiar de las publicaciones que prometen resultados extraordinarios a partir de un alimento o una práctica específica.

"Los milagros no existen. No hay alimento que pueda, de una forma simple, generar grandes cambios", afirmó.

Finalmente, recordó que la alimentación debe adaptarse a las necesidades, los antecedentes y el contexto de cada persona, especialmente cuando existen enfermedades o molestias persistentes.

"Tenemos que cuestionarnos si realmente esto que estamos mirando en redes está relacionado con el problema que yo tengo o capaz que es orientado a otra persona, que tiene otra situación, otro contexto", concluyó.

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?