A los 65 años, cumplió el sueño de recibirse de licenciado en la universidad pública
Entre diarios, revistas y clientes que van y vienen, Gregorio Esquivel encontró durante años pequeños espacios para estudiar. Cuando el puesto quedaba tranquilo, aprovechaba para leer apuntes y avanzar con las materias; cuando llegaba la hora de cursar, organizaba la jornada para trasladarse hasta la facultad. Así transcurrió buena parte de su vida académica, hasta que, a los 65 años, alcanzó el objetivo que había sostenido durante años: recibirse de una carrera de grado en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
El lunes defendió su tesis en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (Fhycs) y se convirtió en el primer egresado de la Licenciatura en el Tratamiento y Análisis de Datos para la Investigación Socioeconómica (LITADIS). El logro coronó un recorrido académico y sentó un precedente dentro de una de la carreras más nuevas de la Fhycs.
De la secundaria a los primeros estudios universitarios
Esquivel nació y vivió toda su vida en Posadas. Egresó del colegio Janssen en 1981 y, después de terminar la secundaria, realizó el servicio militar obligatorio durante dos años, en el contexto de la Guerra de Malvinas. Al concluir esa etapa, ingresó a la Facultad de Ciencias Exactas, donde cursó el ciclo básico de Ingeniería Química.
Sin embargo, las obligaciones laborales hicieron que interrumpiera esos estudios. La carrera quedó pendiente y, con el paso del tiempo, su vida tomó otro rumbo y comenzó a trabajar.
Años más tarde, en 2001, en plena crisis económica, apareció una oportunidad laboral que marcaría su cotidianeidad hasta el presente: compró un puesto de diarios y revistas ubicado en las calles Colón y Tucumán del centro de Posadas a metros de la facultad.
La actividad se convirtió en su fuente de trabajo y en el lugar desde el cual volvería a construir un proyecto académico. La posibilidad llegó a través de una invitación de un amigo que le propuso conocer una carrera vinculada con las ciencias sociales.
La idea suponía un cambio respecto de su experiencia anterior en Exactas. Aun así, el interés por las materias relacionadas con la estadística, la economía, el Estado y el contexto social terminó por convencerlo.
“Me dijo que había una buena carrera, que tenía varias materias de contexto social y económico, y ahí me anoté”, recordó en diálogo con El Territorio.
Un puesto de diarios como lugar de estudio
La decisión de volver a estudiar implicó encontrar una forma de compatibilizar las clases con el trabajo. Esquivel comenzó la carrera de Investigación Socioeconómica, una formación de pregrado que completó antes de continuar con el ciclo de licenciatura.
En su caso, el puesto de diarios y revistas se convirtió también en un espacio para estudiar. Los momentos de menor movimiento comercial le permitían leer y preparar materias, mientras que los horarios de cursada exigían reorganizar la jornada para llegar a la facultad.
El recorrido tuvo nuevos obstáculos cuando se puso en marcha el ciclo de licenciatura. Los cambios en el plan de estudios hicieron que tuviera que cursar nuevamente materias de distintos años. A eso se sumaron las exigencias del trabajo, que extendieron los tiempos de la formación.
La carrera que había comenzado como una oportunidad para ampliar sus conocimientos terminó convirtiéndose en un proyecto de largo aliento. Durante años, Esquivel mantuvo el vínculo con la facultad sin dejar de atender su actividad comercial.
Esa experiencia también le permitió conocer las dificultades de estudiar mientras se trabaja, una realidad que considera cada vez más frecuente entre los universitarios.
“Hoy creo que muchos estudiantes tienen que trabajar, y ese trabajar y estudiar a veces va en contra de los tiempos reales”, señaló.
Por eso, entiende que los indicadores sobre la cantidad de estudiantes que se reciben en los plazos previstos deben interpretarse teniendo en cuenta las condiciones en las que transitan sus carreras. Las obligaciones laborales, la situación económica y las particularidades de cada facultad son factores que, a su juicio, también deben formar parte del análisis.
La investigación que le permitió alcanzar el título
Después de completar la cursada y avanzar con los requisitos académicos, Esquivel llegó a la instancia final de la licenciatura con una investigación centrada en la situación laboral de los jefes y jefas de hogar ocupados de Posadas durante el primer trimestre de 2024.
Para desarrollar la tesis utilizó información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El análisis partió de 304 registros del aglomerado Posadas que, mediante los ponderadores estadísticos de la encuesta, representan un universo de 98.145 personas.
La elección del tema estuvo relacionada con uno de los aspectos de la formación que más le interesaron: la posibilidad de utilizar datos y herramientas metodológicas para conocer la realidad social y aportar información que permita discutirla con fundamentos.
“Nosotros no decimos las cosas al azar, sino que tenemos que basarnos en una evidencia empírica”, explicó.
Para Esquivel, los números adquieren valor cuando se los analiza en profundidad y se los pone en contexto. Un porcentaje puede mostrar una tendencia, pero comprender qué sucede detrás de esa cifra requiere examinar las condiciones sociales, económicas y culturales que intervienen en cada problemática.
Desde esa perspectiva, considera que la investigación puede contribuir tanto a la elaboración de políticas públicas como a la generación de conciencia sobre distintas realidades. Las dificultades educativas, las condiciones laborales y los problemas de salud son algunos de los ámbitos en los que entiende que la producción de información rigurosa puede ayudar a instalar debates y orientar decisiones.
“Los datos nos tienen que servir para mejorar nuestra calidad de vida”, sostuvo.
Una graduación que también es colectiva
El lunes, cuando defendió su tesis y alcanzó el título de licenciado, Esquivel cerró una etapa que había comenzado años atrás y que atravesó buena parte de su vida adulta.
Sin embargo, al hablar de su graduación, evitó presentarla como una conquista exclusivamente individual. Reconoció el esfuerzo que implicó sostener los estudios, pero también destacó el acompañamiento de su familia, sus compañeros, los docentes y el personal no docente de la universidad.
“Si bien es un logro personal, no es únicamente personal. Es un logro de un montón de cosas”, expresó.
En esa mirada, la universidad pública ocupa un lugar central. Esquivel valoró las herramientas que ofrece para acompañar a los estudiantes, desde el acceso a la biblioteca hasta la orientación que reciben durante la cursada y los trámites administrativos.
También reivindicó la continuidad de un sistema universitario que, pese a las dificultades económicas y los cuestionamientos, sigue formando profesionales y generando conocimiento.
“Es el triunfo de un montón de cosas. No es el mérito particular de uno que yo busqué”, resumió.
Su propia trayectoria le permite dimensionar el valor de esas oportunidades. A diferencia de quienes pueden dedicarse exclusivamente a estudiar, tuvo que sostener una actividad laboral durante todo el recorrido y acomodar las exigencias académicas a los tiempos disponibles.
Por eso, su graduación también funciona como una reivindicación de quienes transitan la universidad con recorridos distintos de los previstos y necesitan más tiempo para completar sus carreras.