El sufragio electrónico daría un rápido resultado

Un polarizado Brasil define presidente en la segunda vuelta: Lula o Bolsonaro

Más de 33 millones de electores no emitieron su decisión en la primera votación y podrían definir al ganador. Desde el exterior hay interés por el posicionamiento del vecino país.
domingo 25 de octubre de 2026 | 0:30hs.
Lula y Bolsonaro, van por la presidencia.
Lula y Bolsonaro, van por la presidencia.

Brasil está a punto de conceder al actual mandatario, el izquierdista Luíz Inácio Lula da Silva, un cuarto mandato presidencial, o de volver a girar hacia la extrema derecha al elegir al senador Flávio Bolsonaro, aliado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Lula, que a sus 80 años es uno de los jefes de Estado de mayor edad del mundo, es el presidente número 35 y 39 de Brasil; gobernó de 2003 a 2010 y nuevamente desde 2023. Bolsonaro, de 45 años, busca devolver el apellido de su familia al poder mientras su padre cumple condena por intentar un golpe de Estado para impedir el fin de su presidencia de 2019-2022. Bolsonaro hijo superó a Lula por más de 2,2 millones de votos en la primera vuelta de este mes, pero ninguno de los dos candidatos obtuvo una mayoría absoluta, lo que preparó el escenario para la segunda vuelta de hoy. Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos frente al 45% de Lula.

Esto es lo que hay que saber sobre la segunda vuelta en Brasil.

De obrero sindical a presidente

Lula, que comenzó como obrero sindical y perdió el meñique en un accidente en una fábrica a los 19 años, inspiró una devoción casi de culto durante su primer y segundo mandato, cuando la economía de Brasil se expandió con ayuda del auge de las materias primas y de la asistencia directa en efectivo que sacó a millones de brasileños de la pobreza.

Más tarde pasó más de un año en prisión por condenas por corrupción que finalmente fueron anuladas, antes de ganar un tercer mandato en 2022.

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama llegó a llamar a Lula “el político más popular del mundo”, pero sus índices de aprobación han caído hasta el 24% en este mandato, mientras los votantes expresan preocupación por la delincuencia y el costo de vida. Él ha respondido con promesas de compartir los beneficios de la extracción de los minerales raros de Brasil y otros recursos, y aumentó en un 15% los pagos de su emblemático programa Bolsa Familia.

Entre las medidas que el mandatario ha tomado para apuntalar el apoyo antes de la segunda vuelta están recortar impuestos a los combustibles, condonar las deudas que 3,6 millones de pequeñas empresas mantienen con el gobierno, avanzar para bloquear las señales de telefonía celular alrededor de las prisiones y proponer un aumento de los pagos de asistencia a estudiantes universitarios.

Y, a pocos días de esta votación, el Senado de Brasil aprobó normas respaldadas por el gobierno de Lula para reducir la semana laboral máxima de 44 a 40 horas, al tiempo que consagra dos días de descanso sin recorte salarial.

Sigue los pasos de su padre

El senador Bolsonaro comenzó su carrera política a los 21 años, cuando se convirtió en el legislador estatal electo más joven de Río. El expresidente Jair Bolsonaro no puede postularse debido a que cumple una condena de 27 años bajo detención domiciliaria, por lo que su hijo mayor ha adoptado en gran medida la agenda ultraconservadora de su padre, al tiempo que intenta moderar su estilo de comunicación para atraer a votantes centristas.

Sus políticas de seguridad de línea dura han sido un pilar de su campaña, y las encuestas muestran que estas propuestas son populares. El senador se ha comprometido a combatir a los grupos criminales construyendo megaprisiones al estilo de El Salvador, a seguir el ejemplo del gobierno de Trump al designar a las pandillas transnacionales como organizaciones terroristas y a juzgar como adultos a acusados desde los 16 años.

Brasil desempeña un papel vital para mitigar el calentamiento global al proteger la selva amazónica, pero la deforestación alcanzó un máximo histórico durante la presidencia de Bolsonaro, y su hijo también ha negado el cambio climático causado por el ser humano, comprometiéndose únicamente a frenar la deforestación ilegal.

El senador Bolsonaro admitió haber aceptado millones de dólares del desacreditado banquero Daniel Vorcaro para producir una película sobre la vida de su padre, lo cual ha proyectado una sombra sobre su campaña. Es investigado por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal en relación con el caso.

Trump, un factor clave

Lula ha advertido repetidamente a Estados Unidos que no se entrometa en las elecciones de Brasil y ha convertido la defensa de la soberanía brasileña en un tema central de campaña. El gobierno de Trump no respondió a una solicitud de comentarios sobre si busca influir en el resultado, pero ha hecho gestos en repetidas ocasiones a favor de su aliado.

Trump anunció aranceles del 50% a los productos brasileños el año pasado, citando, entre otras razones, el juicio a Jair Bolsonaro. Este año impuso una nueva ronda de aranceles, alegando prácticas comerciales desleales pese a que Estados Unidos registra un superávit. Trump también clasificó a los mayores grupos de narcotráfico de Brasil como organizaciones terroristas extranjeras poco después de recibir al senador Bolsonaro en la Casa Blanca, una medida a la que se opuso el gobierno de Lula por considerarla un pretexto para intervenir. Una victoria del senador Bolsonaro sumaría a Brasil a una lista de países latinoamericanos (entre ellos, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú) que han elegido gobiernos afines a Trump en los últimos años.

Votar en Brasil es obligatorio

Brasil también celebró su primera vuelta de votación para legisladores estatales y federales el 4 de octubre, y quedaron confirmados los candidatos que obtuvieron más del 50% de los votos válidos, que excluyen los votos en blanco y nulos. Junto con Lula y Bolsonaro, en las papeletas de segunda vuelta figuran gobernadores en cinco estados y en el distrito federal.

Votar en Brasil es obligatorio, y casi 160 millones de brasileños están convocados a las urnas. Pero más de 33 millones, o el 21% del electorado, no votaron a comienzos de este mes, y podrían enfrentar una pequeña multa por no emitir su voto sin justificación. Quienes se ausentaron en la primera vuelta pueden votar en la segunda. Los brasileños votan mediante urnas electrónicas, introduciendo dígitos que corresponden a sus candidatos. Los resultados se informan a las pocas horas del cierre de las urnas.

Milei volvió a insultar a Lula da Silva

El presidente Javier Milei volvió a cruzar a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó de “ladrón y mentiroso” luego de que el mandatario del Partido de los Trabajadores (PT) cuestionara la situación económica de la Argentina durante el debate presidencial con Flávio Bolsonaro, previo al balotaje en Brasil. “Lula ladrón y mentiroso. Su equipo de armado de campaña negativa (dedicado a crear mentiras sobre adversarios) le tendría que sugerir no usar los datos falsos que ellos inventan para ensuciar, ya que eso muestra que es un mentiroso y que además es el creador de la mentira. CIAO!”, escribió Milei en la red social X.

Convencer a los indecisos, el objetivo en común

Debate. Senador Flávio Bolsonaro-presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva
El debate alternó algunos momentos tensos pero fue más calmado que los enfrentamientos en campaña. Foto: AP

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentaron el viernes en su segundo y último debate antes de la segunda vuelta presidencial del domingo, pero esta vez con ánimos más serenos que hace unos días, mientras intentaban atraer a los pocos votantes indecisos que quedan en una contienda reñida.

El debate en TV Globo, la televisora más popular de Brasil, duró dos horas y ofreció a los candidatos la oportunidad de hablar de sus planes frente a frente. Hace cinco días, ambos intercambiaron pullas y acusaciones en un debate en TV Band.

El debate del viernes en Río de Janeiro tuvo tres momentos tensos.

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, llamó a Lula “nueve dedos”, un apodo despectivo usado por muchos de sus simpatizantes que alude a un accidente que el mandatario sufrió cuando trabajaba como metalúrgico. Lula, de 80 años, exigió una disculpa, que Bolsonaro le ofreció.

“Va a tener que disculparse. Porque la gente trabajadora está mirando. Millones de trabajadores sufren accidentes por la irresponsabilidad de los empleadores. (Los) obligan a trabajar turnos que no deberíamos tener que trabajar”, manifestó Lula. “Yo era menor de edad y trabajaba de noche (cuando ocurrió el accidente)”.

Bolsonaro, de 45 años, respondió: “Lula, si lo ofendí al llamarlo ‘nueve dedos’, le pido sinceras disculpas. No fue mi intención ofenderlo”.

El segundo momento se produjo cuando Lula, en respuesta, llamó a su rival “vigilante”, en referencia a grupos vinculados a policías que operan en comunidades pobres de Río de Janeiro. El senador dijo que rebautizaría a esos grupos, llamados milicias, como narcoterroristas.

“No voy a permitir que un vigilante me llame nueve dedos”, afirmó Lula. Los moderadores le concedieron a Bolsonaro más tiempo para responder al insulto. Pero, en lugar de hacerlo, optó por hablar de otro tema.

El tercer intercambio tenso fue entre Bolsonaro y la madre de una niña de 5 años que murió en un tiroteo en el que estuvo involucrado un policía que tuvo al candidato presidencial como abogado. Bolsonaro dijo que no cree que su cliente fuera culpable.

“Estoy convencido de que no fue este agente de policía quien disparó ese tiro”, sostuvo.

La madre, a quien la campaña de Lula llevó a los estudios de TV Globo, gritó en respuesta desde las gradas: “Está muerta”.

Lula y Bolsonaro debatieron sobre el salario mínimo, las políticas de seguridad pública, las iniciativas del sistema de salud gratuito de Brasil y los incentivos para la industria agrícola.

Se espera que el sábado ambos saquen a decenas de miles de simpatizantes a las calles de Río de Janeiro y San Pablo en un último esfuerzo antes de la segunda vuelta.

Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta de las presidenciales por 47% a 45%, y encuestas recientes sugieren que él y Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, están en una contienda muy ajustada.

Quien venza estará a cargo de la mayor economía de América Latina y de una población de 214 millones de personas. Una victoria de Bolsonaro incrementaría la influencia de Estados Unidos en la región, ya que es aliado del presidente Donald Trump. Si se impone Lula, Brasil mantendrá distancia de Washington y seguirá estrechando su relación con China.

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