Investigan una asociación ilícita vinculada al robo al Pago Fácil de Santo Tomé
En una entrevista con Radio Ciudad, el fiscal Facundo Cabral brindó detalles sobre los avances de la investigación por el robo al Pago Fácil de Santo Tomé. Explicó que, después del hecho, la pesquisa continuó con reserva y demandó un trabajo diario, con participación de efectivos policiales.
“Nosotros, con respecto a la investigación del Pago Fácil, habíamos continuado la investigación en silencio, pero en una tarea ardua que fue diaria. Estamos trabajando mañana, tarde y noche, en conjunto con la propia Policía”, señaló.
El vínculo entre una policía y un detenido
Cabral confirmó que los investigadores detectaron un vínculo entre una mujer policía que cumplía funciones como guardia de cárcel y un interno. Según explicó, alrededor de esa relación se habría conformado una asociación ilícita con otros detenidos y personas de afuera.
“Sí, efectivamente, se logró corroborar en esta instancia que existía un vínculo entre una mujer policía y un preso y que en torno a ello se tejió una asociación ilícita con otros miembros, gente de afuera —civiles— y también con internos”, afirmó.
De acuerdo con la investigación, la uniformada habría distraído a sus compañeros para facilitar la salida del detenido. El fiscal indicó que algunos guardias reconocieron que se retiraron del servicio para dormir en sus casas, mientras que otro lo hizo dentro de una celda. También dijo que esa conducta habría sido habitual y que la mujer sacaba al interno durante la noche, después de cerrar el establecimiento.
Cabral describió como “estrechísimo” el vínculo entre ambos y señaló que los indicios apuntan a que mantenían una relación amorosa. “Tenía trato preferencial, mandaba a comprar cosas con delivery”, agregó.
La banda y el asalto al Pago Fácil
La investigación también apunta a la participación de civiles y a una banda oriunda de Alvear, a la que el fiscal describió como peligrosa. Según indicó, uno de sus integrantes se habría encargado de marcar viviendas para cometer robos. Cabral sostuvo que las fallas en los controles de la alcaidía habrían facilitado las comunicaciones con el exterior y la organización de los asaltos.
Sobre el hecho del 17 de septiembre, afirmó que se pudo establecer que dos internos salieron de la alcaidía con la participación de la mujer policía y que el Pago Fácil era uno de sus objetivos.
Además, se investiga si la agente les habría proporcionado armas reglamentarias para el robo. “También se sospecha si le proporcionó las armas para el asalto, la escopeta policial y su pistola 9 milímetros. El asalto al Pago Fácil fue con el arma de la Policía, según todo indica que fue así”, sostuvo. Según lo reconstruido hasta el momento, los internos habrían salido vestidos como policías y regresado sin ser advertidos.
Seis personas comprometidas y más posibles implicados
Hasta el momento, hay al menos seis personas comprometidas en la causa, aunque el fiscal no descartó que el número llegue a siete u ocho. Algunas fueron detenidas durante los operativos y otras ya estaban alojadas en dependencias policiales.
Cabral señaló que todavía no fueron identificados todos los integrantes de la presunta asociación ilícita y apuntó a la guardia de la alcaidía y al interno como sus principales referentes. “Yo creo que a esta altura del partido ya no hay nada que me asombre a mí, pero realmente esto sí me sorprendió”, expresó.
El fiscal también diferenció las conductas investigadas del accionar general de la fuerza y destacó el trabajo de la Comisaría Segunda, además del de las nuevas autoridades de la Unidad Regional V y la Comisaría Primera. En ese sentido, afirmó que hubo policías apartados por no cumplir adecuadamente sus funciones, pero valoró la colaboración de quienes participaron de la investigación.
El control en las cárceles
Cabral advirtió que el caso generó preocupación por la posibilidad de que un detenido saliera de la alcaidía y regresara sin ser detectado. “Cuando descubrimos, hace dos semanas, realmente nos sentimos inseguros, porque si un sujeto puede salir de la alcaidía y volver sin ser advertido, creo que nos pone en una situación de inseguridad a todo el pueblo”, dijo.
Como reflexión, planteó la necesidad de revisar el cumplimiento de los reglamentos y el uso de teléfonos celulares en las cárceles. Según consideró, la flexibilización de los controles después de la pandemia pudo facilitar que personas detenidas mantuvieran comunicaciones y organizaran delitos desde el interior de un establecimiento penitenciario.
La investigación continúa y no se descartan nuevas detenciones. Cabral insistió en que el caso debe servir para revisar los controles internos y evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir.