Otra tragedia en San Pedro, a 17 años del tornado que arrasó Tobuna y Santa Rosa
Una vida perdida, familias que quedaron sin nada y la solidaridad
El paso de lo que se investiga como un tornado cerca de las 13.30 de ayer dejó una profunda huella de destrucción y dolor en la zona de Cruce Caballero, a unos 18 kilómetros de San Pedro, sobre la ruta nacional 14. El fenómeno se cobró la vida de De Mesio Cristaldo Montero y afectó una extensa franja rural que comprende Paraje Semillera, Cruce Caballero, Picada San Miguel y Colonia Alegría, donde las estimaciones hablan de más de 25 familias damnificadas.
A ambos márgenes de la ruta, las consecuencias son evidentes. Casas sin techos, galpones destruidos, árboles de gran porte arrancados de raíz y sectores de monte prácticamente arrasados permiten dimensionar la violencia del viento. Los daños alcanzaron además proyectos productivos vinculados con el tabaco, la reforestación y la yerba mate, junto con viveros e infraestructura rural.

La tragedia ocurre a pocos días de haberse cumplido 17 años del tornado que golpeó Tobuna y Santa Rosa, también en San Pedro. Para quienes recuerdan aquel episodio, las imágenes de Cruce Caballero inevitablemente remueven recuerdos de una de las catástrofes más dolorosas que atravesó la provincia.
Vivienda arrancada y una pérdida
El punto de mayor destrucción se observa en la propiedad donde vivía De Mesio Cristaldo Montero. Su vivienda de madera fue arrancada desde la base y desplazada por la fuerza del temporal.
El hombre fue hallado sin vida a varios metros del lugar donde estaba emplazada la casa. En los alrededores quedaron una motocicleta destruida, pertenencias dispersas y enormes árboles tumbados.
A unos 150 metros vive su hermano, Nelson Montero, cuya propiedad sufrió severos daños. Todavía afectado por lo ocurrido, en pocas palabras hizo referencia a la dimensión de la tragedia “Quedó totalmente derrotado. Para empezar, mató a un hermano mío”, dijo y sobre la vivienda de De Mesio agregó: “En la casa de él no sobró nada. Llevó todo”.

Nelson estimó que el momento de mayor intensidad duró alrededor de un minuto y medio. Aunque había conocido otros fenómenos fuertes a lo largo de su vida, el resultado de este fue devastador. Al observar los destrozos alrededor de su casa y hablar sobre la muerte de su hermano, las lágrimas aparecieron inevitablemente.
“En este momento necesitamos ayuda para arreglar la casa y para la limpieza alrededor”, expresó. Cuando se le preguntó cómo se encontraba la familia, apenas pudo responder: “Muy triste una cosa de esas”.
“Nos despedimos uno del otro”
A pocos metros, Elías Álvez vivió una situación que difícilmente podrá olvidar. Calculó que la fase más violenta del temporal se extendió durante unos tres minutos. La vivienda de material con losa donde se encontraba junto a su compañera vibraba mientras afuera el viento arrasaba una casa de madera, un vivero y todo aquello que encontraba a su paso.
En medio del estruendo y una especie de bola de fuego, ambos pensaron que no sobrevivirían. “Puse el colchón en mi cabeza con mi compañera, nos despedimos porque era algo muy feo. Nos despedimos uno del otro y quedamos ahí esperando que pasara todo”, relató conmocionado.

Cuando finalmente pudo salir, encontró un escenario irreconocible: cables, viviendas destruidas, árboles caídos y vecinos que pedían auxilio. “Salí desorientado y estaba todo hecho un desastre. Una casa de madera que teníamos al costado la arrancó completamente. Si nosotros estábamos ahí, ya éramos historia”, recordó.
Elías perdió además un vivero con plantines, herramientas y otras pertenencias. Pese a ello, después de haber pensado que aquellos podían ser sus últimos minutos junto a su compañera, puso por delante el hecho de continuar con vida.
“Estamos más que felices con la salud, pero muy bajoneados con todo lo que pasó, porque hay cosas que ya no hay cómo recuperar”, expresó, al tiempo que pidió acompañamiento para las numerosas familias que sufrieron pérdidas materiales.
Noticia Relacionada
En Semillera, María se aferró a la silla de ruedas de su madre