Su mensaje es no postergar la salud y realizar controles
El cáncer cambió su vida y encontró un sostén en las manualidades
Uno de los desafíos que atraviesan las personas con cáncer aparece por fuera de los consultorios: sostenerse económicamente cuando la enfermedad o los efectos de las terapias dificultan continuar con el trabajo habitual. Esa realidad también estuvo presente en Vida y Expresión, la feria realizada el viernes en La Cascada, en el marco del octavo aniversario del Instituto Misionero del Cáncer. (IMC) Allí, Patricia Ribas presentó Entrelazados Floral, el proyecto con el que buscó una nueva manera de generar ingresos.
“Después del diagnóstico tuve que dejar de trabajar porque trabajaba como empleada doméstica y me canso mucho por las quimios. Tenía una máquina que me había comprado y me reinventé con todo esto. También vendo plantas en casa, a veces hago pan casero y así voy”, relató.
Patricia recibió el diagnóstico el 3 de septiembre del año pasado: cáncer de mama triple negativo invasivo, que, según contó, ya se encontraba casi en grado 4. A partir de aquella máquina comenzó a elaborar distintos productos y dio forma a Entrelazados Floral, donde hace almohadones, colgantes, organizadores, cajitas de madera multiuso y frascos decorados, entre otras creaciones.
“Lo económico es lo más duro que nos toca pasar a nosotros, los pacientes, porque creo que todos estamos en la misma. Si no tenemos una entrada laboral o alguien que nos dé una mano, es un desafío enorme. Yo estoy sola, no tengo esposo, no tengo pareja. Entonces tengo que subsistir, sobrevivir y reinventarme”.
El año pasado ya había conocido la propuesta de Vida y Expresión, pero no pudo participar. Esta vez llegó con sus trabajos y pudo mostrar la salida laboral que fue construyendo mientras continuaba con su atención. Patricia recibió radioterapia y actualmente atraviesa una nueva etapa de quimioterapia, con sesiones cada 21 días.
“Hay días en los que realmente quería rendirme. Es muy duro. Yo era una persona muy sana, nunca me enfermaba, y de un día para el otro me diagnosticaron un cáncer y mi vida cambió de la noche a la mañana. Pienso en mis hijos, en mi mamá, y ahí me levanto y sigo”, manifestó.
En el IMC también conoció a otras mujeres con historias diferentes a la suya, con quienes pudo conversar, intercambiar consejos y compartir lo que cada una estaba viviendo. A ese vínculo se sumó la asistencia de la psicóloga, que según destacó, fue importante para comprender el diagnóstico y aprender a sobrellevarlo, especialmente durante los primeros tiempos.
“Mi mensaje hoy es que primero está uno y después el resto, que nunca hay que dejarse para después, como hice yo. Siempre primero vos y después tu trabajo, tu casa, tus hijos. Hacete un control y, si sentís algo raro, andá al médico rápido, no esperes. Es difícil, pero yo creo que voy a poder”.
En sus redes sociales, Patricia también abrió una ventana a la parte más íntima de este proceso y contó cómo tuvo que aprender a relacionarse de otra manera con ella misma. Acostumbrada a trabajar sin detenerse y a resolver siempre por sus propios medios, la enfermedad la enfrentó a algo que antes le costaba aceptar: frenar cuando el cuerpo lo pide, reconocer que no siempre puede con todo y permitir que otros la ayuden.
“Yo siempre fui una persona muy responsable y trabajadora, no paraba. Si me sentía un poco mal, me iba a trabajar igual; si llovía, me iba igual, si hacía frío, también. Nunca paré para ocuparme de mí. Ahora aprendí que me toca ocuparme de mí y no de todo el resto, y también dejar que me ayuden”, reflexionó.
Antes de conocer lo que estaba ocurriendo, había notado una pequeña dureza en uno de sus pechos. Como no sentía dolor ni molestias, siguió adelante con su rutina hasta que, pocos días después de atravesar un fuerte episodio de estrés, percibió que aquella bolita había crecido considerablemente. Una de las mujeres para las que trabajaba consiguió un turno y los estudios comenzaron casi de inmediato.
“Yo me miraba al espejo y de una semana a la otra ya no era la misma. Cuando leí el resultado, mi vida se vino abajo. Lloré muchísimo y llamé a mi hermana. Primero me pregunté por qué a mí, pero quizás esto tenga un propósito, como hacer que pare un poco”.
Otro de los golpes llegó con la pérdida del cabello. Había tardado mucho tiempo en dejarlo crecer y verlo caer después de las primeras sesiones fue muy doloroso. Con los meses, aquello que al principio le costaba mirar también pasó a formar parte de esta nueva versión de sí misma.
En esa nueva cotidianeidad también recuperó tiempo para pequeñas cosas que antes quedaban relegadas. Cuando se siente bien cuida sus plantas, las riega y trasplanta, y volvió a encontrar momentos dentro de su propia casa que antes eran ocupados casi por completo por el trabajo.
“Cada día te querés rendir y tirar la toalla, pero después vuelvo y digo: ‘Tranquila, esto va a pasar’. No sé cuánto tiempo va a llevar, pero yo voy a estar bien”.
Patricia también comparte parte de su recorrido a través de las redes sociales. En TikTok (@patriciaribas19) muestra momentos relacionados con su tratamiento y su día a día, mientras que en Instagram (@entrelazadosfloral_) reúne las creaciones de su emprendimiento, donde combina costura, plantas y distintos trabajos hechos a mano.