Al agricultor le quedan, con suerte, unos 85 pesos por kilo de hoja verde
En Paraguay siguen tirando abajo yerbales y advierten que la producción “no tuvo precio” este año
Agricultores yerbateros del departamento de Itapúa, Paraguay, alertaron por la fuerte caída de los ingresos que reciben por la yerba mate y señalaron que la falta de un precio que permita cubrir los costos está llevando a algunos productores a erradicar parte de sus plantaciones. También cuestionaron la falta de apoyo del Gobierno y advirtieron que una parte de la producción podría quedar sin cosechar.
Felipe Ojeda, presidente de Productores Yerbateros del Nordeste de Itapúa, describió un escenario de creciente preocupación entre los productores y aseguró que este año ni siquiera se logró establecer un precio que contemple los costos de cosecha.
“Acá se está empeorando, ya ni precio se fijó este año. Se luchó mucho pero no se consiguió nada. Reclamamos a los secaderistas, pero no respetaron nuestra idea, que era que el flete y la tarefa se cubrieran con 500 guaraníes por kilo. Pero esto no se respetó”, explicó.
Ojeda señaló que los productores mantuvieron reuniones con industriales y representantes del sector para intentar avanzar en un relevamiento y establecer condiciones para la comercialización. Sin embargo, la cosecha comenzó sin un precio acordado.
“Hay un presidente de los productores a nivel nacional. Nos reunimos con los industriales, ellos querían hacer un relevamiento, pero después empezó la cosecha sin precio. Lo que fijó el precio fue la Cooperativa Colonias Unidas, que fijó 1.500 guaraníes puesto en secadero (unos 428 pesos sin incluir costo de flete y tarefa). Y ya cerraron el 20 de agosto”, indicó.
El productor explicó que en algunas zonas de Itapúa la cosecha continúa, principalmente porque existe demanda de una empresa que compra yerba para exportación. Sin embargo, sostuvo que el valor recibido por el productor resulta insuficiente para cubrir los costos.
“Acá en mi zona, Capitán Meza, se está cosechando todavía. Hay una empresa que está tomando para exportación. Pero el precio está demasiado bajo, al productor le están quedando unos 300 guaraníes (unos 85 pesos)”, afirmó Ojeda.
Según el dirigente, la falta de rentabilidad está provocando que parte de la producción permanezca en las chacras y que algunos productores entreguen su yerba sin conocer de antemano cuánto recibirán.
“La yerba va a quedar en las chacras. Ya hay secaderos que están cerrados, va a quedar un 30% en la chacra y lo que cosecharon lo regalaron. Algunos le dieron su yerba sin precio a los secaderistas para que después le paguen. La única que pagaba al contado era Colonias Unidas y la empresa que está en San Rafael”, sostuvo.
Ojeda remarcó que los valores actuales no permiten sostener la actividad y cuestionó la ausencia de políticas específicas para el sector.
“Pero el precio no da para aguantar, es muy bajo. No hay apoyo para los yerbateros por parte del Gobierno. Tuvimos muchas reuniones, pero no hubo caso. La yerba ya se ha hecho muchas plantas, yerba vieja y yerba nueva”, manifestó.
Erradicación de yerbales
El productor yerbatero Lisandro Benítez, de la zona de Itapúa, coincidió con el diagnóstico y aseguró que la crisis ya está provocando una reducción de la superficie implantada.
“La realidad es que en vez de manifestarse, la gente está echando yerbales. Aproximadamente un 45% de los productores está tirando abajo parte de sus plantaciones, principalmente del departamento de Itapúa”, afirmó.
Benítez aclaró que el fenómeno no se limita a ese departamento y mencionó también a productores de Guairá, Caazapá y Alto Paraná.
“Está difícil la situación. Aquí los productores, en vez de reaccionar, están pensando en la votación del 4 de octubre de autoridades municipales. No quieren luchar por su situación. De los 8.400 productores en la zona de Itapúa, apenas unos 100 nos manifestamos”, señaló.
El escenario descripto por los productores refleja una creciente preocupación por la continuidad de la actividad yerbatera en algunas zonas de Paraguay. A la falta de un precio que permita cubrir los costos se suma la existencia de yerba que no llega a cosecharse y el avance de la erradicación de plantaciones, una situación que podría reducir la superficie productiva si se mantiene durante las próximas campañas.