Desde mañana juzgarán en Posadas al “rey de las mulas” y a su banda narco
Desde este 31 de agosto, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas comenzará a juzgar a Johan Bodji, conocido en el ambiente judicial como el “rey de las mulas”, y a otros seis acusados de integrar una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de estupefacientes entre Sudamérica y Europa.
El debate comenzará a las 8 de la mañana en la sala del tribunal por Félix de Azara y se desarrollará bajo una modalidad híbrida, debido a que varios de los imputados se encuentran detenidos en distintos establecimientos penitenciarios y participarán mediante videoconferencia. Entre ellos estará Bodji, quien permanece alojado en un ala de alto riesgo del complejo penitenciario federal de Ezeiza.
El expediente de la investigación a cargo de la fiscal federal Silvina Gutiérrez y la jueza Verónica Skanata, reconstruyó el funcionamiento de una estructura que habría utilizado a personas como “correos humanos” para trasladar droga encapsulada desde la Argentina hacia distintos destinos europeos, entre ellos Lisboa, Madrid y París.
A la vez, según la acusación, la organización habría utilizado sus contactos y circuitos internacionales para concretar el ingreso de MDMA y otras drogas sintéticas al país, configurando una modalidad de tráfico de estupefacientes en ambos sentidos.
La frontera seca de Misiones como punto estratégico
Dentro de esa estructura, Bernardo de Irigoyen habría tenido un papel central. La localidad misionera, ubicada sobre la frontera seca con Brasil, fue señalada por los investigadores como uno de los puntos operativos utilizados por la organización.
La pesquisa atribuye a Carla Luján Grondona, una joven misionera de 22 años que también será juzgada de mañana, la función de brindar apoyo logístico desde esa zona fronteriza. De acuerdo con la acusación, su participación estaba vinculada con la asistencia a integrantes de la estructura encargados de los traslados y con la coordinación de los viajes de las personas utilizadas como “mulas”.
La ubicación de Irigoyen habría resultado estratégica para una organización con conexiones internacionales, debido a las características de una frontera que no cuenta con una barrera física continua y que permite una intensa circulación entre Argentina y Brasil.
La investigación sostiene que ese punto formaba parte del circuito utilizado para organizar los movimientos de los correos humanos y la logística necesaria para concretar los viajes al exterior.
El mecanismo de las “mulas”
La principal modalidad atribuida a la organización consistía en utilizar personas para transportar cocaína en el interior de su organismo. Los llamados “correos humanos” ingerían cápsulas que contenían estupefacientes y posteriormente emprendían viajes internacionales, atravesando los controles aeroportuarios con la droga oculta, literalmente, en sus cuerpos.
Una vez arribados a destino, las cápsulas eran recuperadas y la sustancia ingresaba al circuito de comercialización.
Bodji habría sido quien organizaba y financiaba buena parte de esta operatoria. Por ese motivo, la acusación lo ubica como la figura central de la estructura y le atribuye el delito de tráfico ilícito de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas, además de falsificación de documentos públicos y desobediencia.
El acusado, de 52 años y nacionalidad surinamesa, utilizó a lo largo de su trayectoria distintas identidades, entre ellas Dominique Harry Rayngs, Patrick Bodji, Jermain Andy Emmanuel e Yves Standele.
El mapa narco
El historial de Bodji en el narcotráfico se remonta a más de dos décadas y registra antecedentes en distintos países. Fue condenado por causas vinculadas con el tráfico de drogas en Perú y Surinam, utilizando en algunos casos identidades diferentes.
En la Argentina también tiene antecedentes. Hace aproximadamente una década fue condenado por tentativa de contrabando de estupefacientes luego de organizar el viaje de una mujer africana desde el aeropuerto internacional de Ezeiza hacia Vietnam. La pasajera transportaba alrededor de un kilo y medio de cocaína oculto en su organismo.
Otro episodio que aparece vinculado con la trama investigada involucra al empresario farmacéutico Ricardo Francisco Bruno. El hombre registra antecedentes por la comercialización de medicamentos falsificados y por su participación secundaria en el homicidio de Miriam Alencar Da Silva, una joven brasileña que murió en 2017 después de ingerir 94 cápsulas de éxtasis para actuar como “mula”.
Siete al banquillo
Además de Bodji y Grondona, llegarán al juicio Ricardo Francisco Bruno, Jorge Antonio Sandoval, el surinamés Crainer Odyllie Abauna, la peruana Jackeline Polo Carlo y la chaqueña Karen Aldana Guzmán.
Según la acusación, Bruno, Sandoval, Polo Carlo y Abauna habrían tenido diferentes funciones relacionadas con la logística, coordinación y seguimiento de los correos humanos. Guzmán, en tanto, está señalada como una de las personas utilizadas para el transporte de estupefacientes.
La investigación sostiene que todos formaban parte de una estructura organizada y con conexiones internacionales, con una base de operaciones que incluía distintos puntos de Misiones y que tenía en Bernardo de Irigoyen un enclave estratégico para su funcionamiento.
El debate oral permitirá ahora confrontar esa hipótesis con las pruebas reunidas durante la investigación, además de establecer el grado de responsabilidad que tuvo cada uno de los siete imputados.
Por la dimensión internacional del expediente, la acusación estará sostenida por representantes del Tribunal Oral Federal de Posadas y de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).
La defensa, en tanto, estará a cargo de distintos representantes oficiales y particulares. El coadyuvante oficial Mariano Romero asistirá a Sandoval, Polo Carlo, Guzmán, Grondona y Abauna. Bodji será representado por las defensora particulares Silvina Mariam Collard y Alicia Laura Ruiz; Ricardo Bruno tendrá como defensores a Horacio Sebastián Vázquez Garibotto y Flavia Lorena Fernández.