Charlas de seguridad vial para salvar vidas: "Cada decisión implica una responsabilidad"

La Policía de Misiones desarrolla encuentros en escuelas de San Pedro para concientizar a jóvenes y adolescentes sobre la importancia de respetar las normas de tránsito y prevenir siniestros viales.
viernes 28 de agosto de 2026 | 13:35hs.
Fotos: Carina Martínez.
Fotos: Carina Martínez.

En un municipio donde los siniestros viales continúan cobrándose vidas y dejando personas con lesiones de distinta gravedad, trabajar en la prevención resulta esencial. Con ese objetivo, en San Pedro se llevan adelante charlas de seguridad vial destinadas a jóvenes y adolescentes de diferentes establecimientos educativos, una franja fundamental para comenzar a modificar conductas y formar futuros conductores más responsables.

Las actividades están a cargo de la División Seguridad Vial y Turismo de San Pedro, dependiente de la Dirección General de Seguridad Vial y Turismo de la Policía de Misiones y de la Unidad Regional XIV. La propuesta busca acercarse a los estudiantes mediante situaciones que forman parte de su vida cotidiana y generar un espacio donde puedan preguntar, compartir experiencias y comprender que una decisión aparentemente sencilla en la vía pública puede tener consecuencias irreversibles.

La oficial Débora Iglesias, jefa de la División Seguridad Vial y Turismo de San Pedro, explicó que uno de los principales objetivos es lograr que los adolescentes comprendan la dimensión de las decisiones que se toman al circular. “Tenemos que explicarles y mostrarles que cada decisión que tomamos en la vía pública puede tener consecuencias, y generar un espacio donde ellos puedan preguntar y expresarse sin sentirse juzgados ni avergonzados”, señaló.

Los encuentros se adaptan a las edades y realidades de los alumnos. Entre los principales contenidos se encuentran el uso correcto del casco para quienes circulan en motocicleta y del cinturón de seguridad para los ocupantes de automóviles, además del respeto de los límites de velocidad.

A estos puntos se suman dos factores que representan un riesgo al momento de conducir: el consumo de alcohol y la utilización del teléfono celular. La intención es que los estudiantes no incorporen estos conceptos únicamente como normas que deben respetarse, sino que puedan dimensionar por qué existen y qué consecuencias puede generar su incumplimiento.

En ese sentido, Iglesias remarcó que la seguridad vial no debería asociarse solamente con la posibilidad de recibir una multa. “La seguridad vial no se trata solamente de cumplir una norma para evitar una infracción. No es solamente la parte económica la que tiene que importar, sino, sobre todo, cuidar la vida”, sostuvo.

La reflexión apunta, además, al respeto hacia quienes comparten calles y rutas. Detrás de cada automóvil, motocicleta o bicicleta, así como de cada peatón, existe una persona y una familia. Por ello, una conducta imprudente puede afectar no solamente a quien la realiza, sino también a terceros. “Queremos que los chicos entiendan que cada decisión que tomamos al conducir implica una responsabilidad”, insistió la responsable de Seguridad Vial.

Otro aspecto que se busca fortalecer es el rol de los estudiantes como multiplicadores. Aunque muchos todavía no conduzcan, conviven diariamente con situaciones relacionadas con el tránsito: viajan como acompañantes, observan las conductas de los adultos y, en numerosos casos, ya utilizan bicicletas o motocicletas.

Durante las charlas, los alumnos participan con preguntas y relatan situaciones que observan tanto en sus familias como en la vía pública. Esa interacción permite abordar la seguridad vial desde ejemplos cercanos y no únicamente desde conceptos teóricos. “La idea es que ellos lleven un mensaje a sus casas y a todos sus conocidos, para generar conciencia y lograr que esto se multiplique”, explicó Iglesias.

Frente a cada siniestro vial se activa una extensa cadena de asistencia que involucra a policías, bomberos, personal sanitario y otros organismos del Estado. Parte del trabajo durante las charlas consiste precisamente en mostrarles a los estudiantes todo lo que ocurre después de un hecho que, en determinadas circunstancias, podría haberse evitado.

La apuesta, sin embargo, está puesta en actuar antes de llegar a esa instancia, mediante la prevención y la educación. Trabajar con jóvenes permite sembrar conocimientos que posteriormente pueden reflejarse en las calles y rutas. “Estos espacios son fundamentales para la educación vial y constituyen una herramienta de prevención. Si hoy logramos que un chico comprenda la importancia de respetar las normas, quizás mañana tengamos un conductor responsable”, concluyó.

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