Estudiantes plantaron árboles nativos para proteger el agua del arroyo San Pedro

Alumnos de la EFA San Pedro y de la IEA N.º 2 participaron de una jornada de reforestación a orillas del arroyo, en un sector urbano prácticamente sin cobertura vegetal. La iniciativa busca recuperar la cuenca y generar conciencia sobre la importancia de preservar los cursos de agua.
viernes 28 de agosto de 2026 | 12:45hs.
Foto: Carina Martinez.
Foto: Carina Martinez.

Con palas, plantines, regaderas y mucho entusiasmo, estudiantes de segundo año de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) San Pedro y de primer año del Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) N.º 2 participaron durante la tarde del jueves de una jornada de plantación de especies nativas a orillas del arroyo San Pedro.

La actividad se desarrolló en el marco del 11.º Encuentro Nacional de REDINA, la Red de Viveros de Especies Nativas de Argentina, y reunió a los tres viveros de Misiones que forman parte de la organización: el de la EFA San Pedro, el de la IEA N.º 2 y el de la Fundación Vida Silvestre. La propuesta contó además con el acompañamiento de la Municipalidad de San Pedro, a través de las áreas de Desarrollo Rural y Medio Ambiente.

El lugar elegido para la plantación tiene un valor ambiental particular. Se trata de un tramo urbano del arroyo que prácticamente no cuenta con árboles ni cobertura vegetal en sus márgenes. A esto se suma la importancia de la cuenca del arroyo San Pedro para la localidad, debido a su vínculo directo con el abastecimiento de agua potable de la población.

Desde el municipio se trabaja actualmente en un proyecto de recuperación de la cuenca, por lo que la incorporación de especies nativas representa una acción concreta para proteger el suelo, favorecer la infiltración del agua y recuperar de manera progresiva sectores degradados.

Claudia Amicone, de la Fundación Vida Silvestre, explicó a El Territorio que la organización suele desarrollar gran parte de sus acciones en zonas rurales, pero en esta oportunidad buscó trasladar la experiencia al ámbito urbano.

“Nosotros desde la Fundación trabajamos mucho en la ruralidad, pero queríamos hacer algo acá en el pueblo. El arroyo San Pedro tiene un sector donde todavía no tiene protección o cobertura vegetal y dijimos: ‘Bueno, vamos a poner ahí nativas’”, señaló.

Entre las especies plantadas se encontraban anchico, pitanga, distintos frutales y otros ejemplares nativos producidos en los tres viveros participantes. Sin embargo, más allá de la cantidad de árboles incorporados, uno de los principales objetivos de la jornada fue involucrar a los estudiantes en una experiencia concreta vinculada con los contenidos que forman parte de su formación.

El compromiso de los jóvenes quedó demostrado desde el comienzo de la actividad. Al llegar al lugar, algunos advirtieron la presencia de residuos en las inmediaciones del arroyo y decidieron comenzar a recolectarlos, mientras otros se encargaron de preparar el terreno, plantar los ejemplares, transportar agua y colaborar con las distintas tareas.

“La verdad que fue súper positivo. Veníamos con plantines para plantar, con los guantes, las palas y las regaderas, y en el arroyo había un poquito de basura. La mitad se fue a juntar un poco de basura del arroyo. Están súper enganchados con eso”, contó Amicone.

La jornada también permitió que los estudiantes de ambas instituciones compartieran tareas y fortalecieran vínculos en un espacio de aprendizaje fuera del aula. La actividad concluyó con una merienda, en un ambiente marcado por el entusiasmo y el contacto directo con la naturaleza.

Árboles para cuidar el agua

La recuperación de la vegetación en las márgenes de los cursos de agua cumple una función fundamental para el equilibrio de las cuencas. Las raíces y la cobertura vegetal ayudan a retener el agua de lluvia, proteger el suelo y reducir los procesos de erosión.

“Para que el arroyito tenga agua tiene que tener un área donde, cuando cae la lluvia, se retenga. Las esponjitas ahí son justamente los árboles, la cobertura vegetal que permite que esa agua no se lave, no lave el suelo”, explicó Amicone.

En esa línea, remarcó que la recuperación de la vegetación está directamente relacionada con la preservación del recurso hídrico. “Al proteger el suelo y proteger justamente este ciclo hidrológico, la idea es que ese arroyo tenga agua siempre”, sostuvo.

La plantación representa apenas el primer paso, ya que los ejemplares necesitarán seguimiento y cuidados para poder desarrollarse. Por ese motivo, la iniciativa fue coordinada con el municipio, que además participó en la selección del sector.

“La idea fue trabajar de la mano del municipio para que nos ayuden al cuidado y al monitoreo de estos arbolitos, para que cuando vengan a hacer el mantenimiento no los corten”, indicó Amicone.

Entre las medidas previstas se encuentra la colocación de varillas alrededor de los árboles para protegerlos durante las tareas de mantenimiento y evitar que sean alcanzados accidentalmente por las motoguadañas. También se busca involucrar a los vecinos en el cuidado cotidiano.

Durante la jornada, una vecina que vive en las inmediaciones se acercó al lugar y expresó su compromiso con la iniciativa. “Yo voy a cuidar esta plantita que está acá”, aseguró.

Para quienes impulsaron la actividad, ese involucramiento de la comunidad será clave para que la experiencia pueda sostenerse y replicarse en otros sectores.

“La idea es enganchar cada vez más a la gente y que tengamos un poquito más de sombra para los días de calor que se vienen”, expresó Amicone.

La expectativa es que esta primera plantación sea el punto de partida para nuevas jornadas de reforestación y que, con el tiempo, surjan desde la propia comunidad más iniciativas destinadas a recuperar y proteger la cuenca del arroyo San Pedro.

“Ojalá sea la primera de otras jornadas similares y ojalá promovidas por la misma comunidad”, concluyó.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?