Carmen, un siglo de vida rodeada del amor de su familia

Acompañada por sus seres queridos y con una sonrisa que refleja su alegría, Carmen Saldaña de Massena celebró sus 100 años en Jardín América. Oriunda de Corpus, llegó a la localidad cuando era joven y allí construyó su historia, formó una familia y atravesó momentos de profundo dolor que no lograron quitarle las ganas de vivir.
jueves 27 de agosto de 2026 | 12:30hs.

En Jardín América, una historia familiar se convirtió en motivo de celebración. Carmen Saldaña de Massena cumplió 100 años y recibió su cumpleaños rodeada del cariño de sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares. Con una enorme sonrisa y una lucidez que sorprendió a todos, la mujer abrió las puertas de su hogar para compartir recuerdos y anécdotas de un siglo de vida.

Carmen reside actualmente en el barrio Arroyito, aunque nació en Corpus. Durante su juventud se trasladó a Jardín América, una localidad que por entonces comenzaba a crecer y que terminó convirtiéndose en el lugar donde desarrolló gran parte de su vida.

“Cuando yo llegué toda esta zona estaba vacía, primero en Colonia Oasis y luego en el casco urbano”, recordó la cumpleañera en diálogo con El Territorio.

En Jardín América formó su familia junto a Rodolfo Massena, quien falleció en la década de 1980 como consecuencia de un accidente de tránsito ocurrido en la ciudad de las diagonales. El hombre fue trasladado a Posadas, donde finalmente perdió la vida.

La muerte de su esposo significó un golpe muy duro para Carmen y sus hijos. Sin embargo, debió encontrar fuerzas para continuar y sostener a su familia. Años después, volvió a enfrentar otro de los dolores más difíciles que puede atravesar una madre, la pérdida de uno de sus cinco hijos.

“Fue un dolor indescriptible. El hecho de haber despedido a un hijo fue algo muy duro”, recordó con lágrimas en los ojos.

Hoy, sus cuatro hijos restantes la acompañan y visitan permanentemente. Para Carmen, la familia es uno de los grandes pilares que la sostuvieron durante estos 100 años.

“La familia une, estar con ellos significa alegría. Hay que creer en Dios y seguir sus enseñanzas. Yo todos los días leo la Biblia y me gusta recibir visitas”, contó.

En el día de su cumpleaños recibió el afecto de dos de sus hijos, sus nueras y uno de sus nietos. El resto de la familia, por cuestiones laborales, se reunirá este domingo para continuar con los festejos por el siglo de vida de Carmen.

Los pequeños, la alegría de la casa

Entre sus recuerdos cotidianos, Carmen también habla con especial cariño de sus nietos y bisnietos, quienes, según asegura, son una fuente permanente de alegría.

“Los nietos y bisnietos siempre traen la alegría al hogar. Una de ellas tiene tres añitos, sabe de todo y cuando va a la Iglesia no quiere que digan ‘Jesús no es de ella, es mío’”, relató entre risas y con su característica sonrisa.

La cocina también tiene un lugar especial en sus recuerdos. Carmen contó que su comida favorita son los ñoquis y destacó especialmente la preparación de una de sus nueras. Por eso, el último miércoles ese fue el plato elegido para compartir en la mesa, como una pequeña celebración anticipada de su cumpleaños número 100.

Un ejemplo para sus hijos

Susana Massena, la hija mayor, aseguró que tiene solamente palabras de agradecimiento hacia su madre por todo lo que hizo y continúa haciendo por sus seres queridos.

“No hay palabras de agradecimiento a Dios porque ella llegó a esta edad a pesar de haber sufrido mucho. Luchó sola desde que papá falleció y siempre lo que la mantuvo fue Dios”, expresó.

Luis ‘Nego’ Massena, otro de sus hijos, viajó desde Posadas junto a la familia que formó para acompañar a su madre en una fecha tan especial. Emocionado, con la voz quebrada y lágrimas en los ojos, resumió en pocas palabras el profundo vínculo que mantiene con Carmen.

“Si tuviera la posibilidad de volver a nacer, quiero que Carmen sea mi mamá”, afirmó.

Para Luis, la vida de su madre representa un ejemplo de fortaleza y perseverancia. “Pudimos salir adelante. Ella es un ejemplo para nosotros. Cumple un siglo de vida y no sé si uno de nosotros lo lograremos. Ella está sana y verla nos da fuerza para seguir”, cerró.

A los 100 años, Carmen continúa disfrutando de las cosas que más valora, la compañía de su familia, la fe, una buena comida y las visitas de quienes quiere. Su historia es también la de una mujer que atravesó pérdidas, construyó una familia y llegó al siglo de vida con una sonrisa intacta.

 

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