Hermanos y familia, detrás de una panadería que busca hacer más accesible la alimentación saludable
Encontrar alimentos saludables, sin gluten, sin azúcar o elaborados con ingredientes alternativos sigue siendo un desafío para muchas personas. La oferta es limitada y, cuando existe, los precios suelen convertirse en otra barrera. Para Darío Pérez y su hermana Sonia, el problema no era teórico y de esa experiencia familiar surgió la idea de abrir una panadería con una propuesta diferente en Oberá.
Darío Pérez, su hermana Sonia y Mateo Silveira, conviven con intolerancias que los obligaron a modificar su alimentación. El cambio no fue sencillo: además de aprender a reemplazar ingredientes cotidianos, se encontraron con una dificultad que se repite para muchas personas, conseguir productos adecuados sin que su precio resulte inaccesible.
“¿Por qué era tan caro comer sano?”, fue una de las preguntas que comenzó a impulsar el proyecto, “era una necesidad propia. Es injusto que nosotros queramos comer como todos y no podamos por los valores”, expresó Dario en la entrevista con El Terrtorio.
La búsqueda comenzó en el hogar, Sonia que ya tenía experiencia en gastronomía y elaboración de panificados, tuvo que dejar de trabajar con harina de trigo. Entonces llegaron los meses de investigación y pruebas para encontrar nuevas recetas, “fue estudiar, leer, buscar, preguntar y probar, probar”, resumió.
Con harina de almendras como uno de los principales ingredientes y después de numerosas experiencias en la cocina, comenzaron a elaborar productos para consumo propio. La respuesta fue primero de familiares, luego comenzaron a sumarse clientes con producciones especiales, principalmente durante Semana Santa, en esta etapa terminó de convencerlos de que había una necesidad que no estaba siendo atendida.
Los hermanos seguían preguntándose y en este aspecto fue, ¿por qué esto no se puede hacer para la gente?, y la respuesta no tardó en llegar porque cuando comprobaron que el público se sorprendía por la calidad y, especialmente, por encontrar una alternativa con precios que buscaron mantener al alcance de más consumidores.
Así nació, hace poco más de tres meses, La Panea, una panadería saludable de Oberá que trabaja sin trigo, sin azúcar y sin conservantes. Su propuesta apunta a ofrecer una alternativa para quienes tienen restricciones alimentarias, pero también para quienes simplemente buscan incorporar otros productos a su alimentación.
El desafío fue encontrar un equilibrio entre ingredientes de mayor costo y precios posibles para el bolsillo cotidiano, “no entendíamos el abuso de valores”, señalo Dario. Para reducir costos sin resignar calidad, buscaron distribuidores de distintos puntos del país y organizaron la compra directa de materias primas.
Reconocen que una panadería de estas características necesariamente tiene costos superiores a una convencional, pero sostienen que la alimentación saludable no debería quedar reservada para quienes pueden pagar precios excesivos, “el precio es accesible, pero obviamente es un poco más elevado que una panadería convencional por los productos que lleva”, explicaron los hermanos.
La propuesta comenzó con apenas cuatro variedades de panificados y algunos alfajores. Hoy cuenta con cerca de 20 tipos de panes, además de medialunas, facturas, tortas, tartas, alfajores y otras elaboraciones que se renuevan especialmente los fines de semana.
Cabe destacar que todo se realiza de manera artesanal, “esto no se puede trabajar de forma industrializada. Es todo manual, a mano”, dijo con Orgullo Sonia. Además, la ausencia de conservantes obliga a una producción constante y diaria, una diferencia importante frente a muchos productos saludables industrializados que se comercializan envasados o congelados.
El crecimiento en poco tiempo también dejó en evidencia la demanda existente, “empezó a venir gente con distintas necesidades y nosotros mismos comenzamos a estudiar”, contaron. Personas que no pueden consumir determinados ingredientes y otras que buscan cambiar sus hábitos alimentarios comenzaron a acercarse al emprendimiento.
En apenas tres meses, el proyecto La Panea ya prepara su expansión. Una parte importante de sus clientes llega desde Posadas y realiza pedidos de manera frecuente. Por eso, la familia trabaja en la apertura de una nueva sucursal en el centro de la capital provincial.
“Próximamente vamos a estar por Colón, en pleno centro de Posadas, con una nueva sucursal”, adelantó Dario, asegurando que la panadería convencional, pero saludable llegará a la capital provincial.
El emprendimiento nació porque ellos mismos necesitaban encontrar alimentos que pudieran consumir. Pero, en el camino, descubrieron que el problema era compartido por muchas otras personas: había demanda, aunque no siempre productos disponibles y, cuando los había, muchas veces resultaban demasiado caros.