“Sentir que esta vez puedo hacer algo con mi propio cuerpo para ayudarlo es muy fuerte”

Santino permanece internado en Buenos Aires mientras completa estudios y controles previos al próximo trasplante, cuya donante será esta vez su mamá Natalia. Se espera que reciba el alta este viernes para pasar unos días junto a su familia antes de afrontar una nueva etapa de tratamiento.
jueves 13 de agosto de 2026 | 16:13hs.

Después de meses atravesados por la incertidumbre, los tratamientos y una nueva recaída de la leucemia, Santino Rzesniowiecki (8) vuelve a recuperar de a poco aquello que durante algún tiempo la enfermedad le fue quitando. Su mamá, Natalia Rodríguez, contó que hoy el pequeño se encuentra bien, recupera fuerzas y volvió a mostrar la personalidad y el ánimo que lo caracterizan, una imagen que para su familia representa mucho más que una mejoría clínica.

“Está recuperando fuerzas y anímicamente está hermoso, con su personalidad y su ánimo de siempre, siendo Santino otra vez”, relató Natalia en diálogo con El Territorio. Reconoció que después de todo lo vivido volver a verlo de esa manera era algo que extrañaban profundamente y que ahora pueden disfrutar incluso mientras permanecen dentro del Hospital Gutiérrez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) donde le hacen el seguimiento.

La internación actual responde a una etapa de controles y estudios que deben completar antes del próximo trasplante. “Si todo continúa bien, mañana nos darían el alta y, Dios mediante, vamos a poder tener unos días afuera, disfrutar un poquito de la normalidad y juntar fuerzas para lo que viene”, contó.

La noticia que permitió avanzar hacia ese nuevo paso llegó con el último estudio de médula ósea. El resultado fue negativo por citometría de flujo, un dato que la familia recibió con enorme alivio luego del avance de la enfermedad que había obligado a modificar nuevamente el tratamiento de Santino. “Para nosotros fue una noticia enorme después de esta recaída y de todo lo que tuvo que atravesar. Ese resultado nos permite avanzar hacia el próximo gran paso, que es un nuevo trasplante”, explicó Natalia.

Esta vez, además, el procedimiento tendrá un significado especial para la familia porque será ella quien se convierta en la donante de su hijo. Después de acompañarlo durante años en tratamientos, internaciones y procedimientos de alta complejidad, Natalia tendrá ahora la posibilidad de aportar directamente desde su propio cuerpo para intentar darle una nueva oportunidad. Santino ya recibió tres trasplantes de médula ósea, uno en Argentina y dos en Singapur cuyos donantes habían sido su papá Érico y otro provino de un cordón umbilical de una mujer de Canadá.

“Esta vez la donante voy a ser yo. Y es difícil explicar todo lo que siento. Después de tantos años de verlo a él poner el cuerpo, atravesar tratamientos, internaciones y trasplantes, sentir que esta vez puedo hacer algo con mi propio cuerpo para ayudarlo es muy fuerte”, compartió.

El camino de Santino comenzó cuando tenía apenas 3 años, en 2021, cuando fue diagnosticado con una leucemia linfoblástica aguda tipo B de alto riesgo. Su primer tratamiento se realizó en Posadas y se extendió hasta 2023. Luego atravesó una recaída y continuó su atención en Buenos Aires, donde recibió nuevas terapias y un trasplante de médula ósea.

Cuando la enfermedad volvió a avanzar en 2025, las alternativas disponibles en Argentina comenzaron a agotarse. La familia emprendió entonces una búsqueda que los llevó hasta Singapur, donde Santino recibió un tratamiento de alta complejidad que incluyó un doble trasplante de médula ósea. En agosto de ese año, los estudios confirmaron que no se detectaba enfermedad, una noticia que permitió a la familia regresar posteriormente al país.

Pero en junio de este año, durante controles de rutina, volvió a detectarse enfermedad residual. Los estudios posteriores mostraron un incremento significativo de esos valores, lo que obligó a iniciar una nueva etapa terapéutica y a evaluar la posibilidad de un nuevo trasplante.

En julio, Santino atravesó además días especialmente difíciles y permaneció internado en terapia intensiva en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Luego de una evolución favorable, pudo pasar a una sala común, recuperó la alimentación y volvió a sonreír, mientras los médicos comenzaban a evaluar a Natalia como posible donante.

Ahora, con el resultado negativo de la última médula y los estudios pretrasplante en marcha, la familia vuelve a mirar hacia adelante. “Obviamente tengo miedo, ansiedad y muchísimas emociones juntas, porque sabemos todo lo que implica volver a pasar por un trasplante, especialmente después de todo lo que Santi ya atravesó. Pero por encima de todo tengo muchísima esperanza”, afirmó.

En medio de esa mezcla de temor y esperanza, la posibilidad de ser ella quien le entregue a Santino una nueva oportunidad parece imponerse sobre cualquier duda. Después de cinco años de tratamientos, internaciones, recaídas y viajes en busca de alternativas para sostener la vida de su hijo, Natalia vuelve a elegir aferrarse a la esperanza. “Si mi médula puede darle a mi hijo una nueva oportunidad, para mí no hay absolutamente nada que pensar. Por él, todo”, sostuvo.

“Sentir que esta vez puedo hacer algo con mi propio cuerpo para ayudarlo es muy fuerte”
“Sentir que esta vez puedo hacer algo con mi propio cuerpo para ayudarlo es muy fuerte”
¿Que opinión tenés sobre esta nota?