Glinka pidió prisión perpetua por la muerte de Belén López

El fiscal sostuvo que Mariela Ramírez, empleada municipal, cometió un homicidio agravado por el vínculo mediante una omisión deliberada de brindarle comida y agua a su hija adolescente, fallecida en 2013. La defensa solicitó presentar alegatos el jueves.
miércoles 12 de agosto de 2026 | 12:00hs.
Foto: Marcelo Rodríguez
Foto: Marcelo Rodríguez

El fiscal Vladimir Glinka pidió este miércoles la pena máxima para Mariela Ramírez, acusada por la muerte de su hija Belén López, ocurrida en 2013 en Posadas. Durante sus alegatos ante el Tribunal Penal Uno, sostuvo que el hecho debe ser encuadrado como homicidio agravado por el vínculo cometido por omisión y solicitó además que la imputada quede en prisión preventiva, al considerar que existe peligro de entorpecimiento de la causa.

Glinka hizo eje en que la muerte de Belén fue consecuencia de una sucesión de omisiones que, según planteó, terminaron provocando su muerte por falta de alimento, agua y abrigo. “Belén no se murió porque ella se fue a trabajar, basta de hacer creer eso. El día tiene 24 horas y, cuanto mucho, ella trabajaba 6. ¿Qué pasó en las otras 18?”, cuestionó el fiscal.

La acusación sostuvo que Ramírez tenía conocimiento de las condiciones en las que se encontraba su hija y que, pese a tener alimentos en su vivienda, no se los proporcionó. Para Glinka, ese comportamiento excedió la figura de abandono de persona.

“Acá ocurrió un asesinató”. Así empezó a argumentar el cambio de calificación jurídica: “Encontré un elemento diferente del dolo, no eventual sino directo de muerte. Empezamos con una omisión, y cuando esa omisión se usa para matar, pasa a ser un medio comisivo, es un homicidio cometido por omisión”.

“Belén no murió porque su mamá se fue a trabajar, murió porque no le dio una sola gota de agua ni alimento”, sostuvo. Y agregó: “Belén se murió porque no comió durante por lo menos 7 días. La imputada no podía desconocer estos elementos”.

En ese sentido, remarcó que una omisión penalmente relevante no significa simplemente no hacer nada. “Omisión no es no hacer nada, sino no hacer algo determinado”, señaló.

“Murió porque no le dio una sola gota de agua”

El fiscal se refirió a la autopsia realizada por el médico Cantero y sostuvo que el cuadro de Belén era incompatible con la hipótesis de una muerte provocada únicamente por el síndrome de Rett.

Según Glinka, el profesional constató una deshidratación de aproximadamente siete días y concluyó que la muerte se produjo por deshidratación, desnutrición e hipotermia.

En otro tramo, el fiscal cuestionó el argumento de que la adolescente se lastimaba producto de su enfermedad. “Acá dijo que se rascaba y se lastimó: esas escaras eran por estar inmovilizada en la cama. No se podía rascar porque no tenía la capacidad motriz para hacerlo”, afirmó.

Glinka también puso en duda que Ramírez hubiera atravesado un supuesto “desborde” que le impidiera hacerse cargo de su hija. Recordó que Belén había permanecido gran parte de su vida bajo el cuidado de su abuela materna y de su tía. 

Uno de los momentos más duros del alegato se produjo cuando Glinka mostró una fotografía de Belén y comparó su estado con el que presentaba pocos días antes de su muerte. “¿Cómo puede ser que esta sea la misma persona con 10 días de diferencia? Que alguien me explique”, lamentó.

Para el fiscal, las situaciones estructurales de pobreza o dificultades económicas tampoco explicarían por sí mismas lo ocurrido. “No se trata de tener recursos o no: no es que la pobreza sea sinónimo de esto”, sostuvo.

“Lo que escuchamos de la defensa no fue la existencia de una hija, hablaron del Síndrome de Rett, reduciendo toda su humanidad a esa enfermedad, justificando el descuido”, afirmó.

“En todo el juicio se pasaron deshumanizando a Belén, deshumanizaron a una nena con discapacidad para justificar el delito de la madre”, agregó.

“No solo le privó de agua y alimento, sino que se aseguró de que nadie más lo haga, que nadie supiera que Belén estaba ahí y que interrumpa eso que ella estaba haciendo, no le dijo a una sola persona que ella la tenía a Belén a cargo”, sostuvo.

El fiscal también recordó que Ramírez llegó a su vivienda alrededor de las 18 y que dos horas después llamó a la Policía. “Ella llegó a la casa a las 18 horas y a las 20 llamó a la policía, ¿será que en esas dos horas no se dio cuenta que su hija estaba muerta?”, planteó.

En cuanto a su situación laboral, Glinka destacó que hasta el 23 de julio de 2013 Ramírez acumulaba 47 licencias, pero que durante los días en que tuvo a Belén bajo su cuidado no había solicitado ninguna por razones vinculadas a esa situación. “Al 23 de julio del 2013 Mariela tenía 47 licencias en todo su legajo. Por ordenanzas municipales hay 33 razones para pedir licencias. Ella (refiriendo a los días de cuidado) no dio ninguno”, señaló.

Finalmente, el fiscal remarcó que siete días después de la muerte de Belén, Ramírez realizó el trámite para cobrar el subsidio correspondiente al fallecimiento de su hija.

“Acto de semejante crueldad no puede quedar impune. Vengo por Belén, y si es posible con todo el peso de la ley”, cerró Glinka.

De manera subsidiaria, el representante del Ministerio Público Fiscal solicitó el máximo de 20 años de prisión previsto por el artículo 107 del Código Penal y pidió que Ramírez permanezca detenida preventivamente por peligro de entorpecimiento.

La defensa, a cargo de Miguel Angel Varela, solicitó a los jueces Gustavo Bernie, Viviana Cukla y Miguel Mattos, que sus alegatos puedan desarrollarse el día jueves. Asimismo, cuestionó el cambio de carátula y dijo: "Cualquier otra defensa técnica pediría la nulidad de este proceso, porque el fiscal no argumentó antes que haría este cambio de calificación". 

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