Polémica en Chile por un proyecto que busca obligar a escuchar los latidos del feto antes de abortar

La iniciativa fue presentada por seis diputados de sectores de la derecha dura y propone modificar la normativa vigente para que las mujeres deban escuchar los latidos fetales antes de acceder a una interrupción del embarazo dentro de las tres causales permitidas por la legislación chilena. El Gobierno manifestó reparos y organizaciones feministas cuestionaron la propuesta.
sábado 08 de agosto de 2026 | 9:00hs.

El debate sobre el aborto volvió a instalarse con fuerza en Chile a partir de un proyecto de ley que busca obligar a las mujeres que decidan interrumpir un embarazo a escuchar previamente los latidos del feto. La iniciativa, denominada “Escuchar mi corazón”, fue presentada por seis diputados de los partidos Republicano, Renovación Nacional y Nacional Libertario.

El proyecto propone modificar el artículo 119 del Código Sanitario, que establece las condiciones para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo. De avanzar en el Congreso, las mujeres que recurran a esta práctica deberían escuchar previamente los latidos fetales y, en caso de negarse, el profesional médico no podría realizar la intervención.

El impulsor de la iniciativa, el diputado libertario Cristóbal Urruticoechea, sostuvo que la propuesta busca “salvar vidas” y pidió el respaldo del presidente José Antonio Kast y de su Gobierno.

Sin embargo, desde el Ejecutivo marcaron distancia. La ministra de Salud, May Chomali, cuestionó la utilidad de la medida y aseguró que no existe evidencia científica que demuestre que escuchar los latidos pueda modificar la decisión de una mujer de interrumpir su embarazo.

“No entiendo cuál es el sentido. Científicamente no hay sentido que la mujer vaya a cambiar de decisión”, afirmó la funcionaria.

En Chile, el aborto está permitido desde 2017 bajo tres causales específicas. La interrupción del embarazo puede realizarse cuando está en riesgo la vida de la mujer, cuando existe inviabilidad fetal o cuando el embarazo es producto de una violación.

La iniciativa generó además una fuerte reacción entre organizaciones sociales y movimientos feministas. Laura Manzi Araneda, vocera de la Coordinadora Feminista 8M, calificó el proyecto como “cruel” y sostuvo que representa una nueva barrera para acceder a una prestación contemplada por la legislación.

“El proyecto ‘Escucha mi corazón’ es cruel, por decir lo menos. Impone a las mujeres una barrera inhumana para acceder a una prestación garantizada por ley”, afirmó.

Las críticas también apuntaron al impacto emocional que podría tener la medida sobre quienes atraviesan una situación de especial vulnerabilidad. Andrea Sato, investigadora de la Fundación SOL, sostuvo que la propuesta no aportaría nueva información médica, sino que incorporaría una carga emocional adicional al proceso.

Según Sato, la iniciativa puede transformar un procedimiento de salud en una instancia de presión y cuestionó que el Estado asuma un papel tutelar sobre las decisiones reproductivas de las mujeres.

El proyecto también provocó movilizaciones en distintas ciudades chilenas. Miles de mujeres participaron de manifestaciones en Santiago y otras localidades bajo consignas como “Escucha mi corazón” y “Escucha mi decisión”, en rechazo a la iniciativa impulsada por sectores conservadores.

Desde la Iglesia Católica, en tanto, el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, reiteró su rechazo al aborto, aunque expresó su preocupación por la polarización que generó la propuesta.

Mientras tanto, el presidente Kast decidió mantenerse al margen de la discusión. Durante la campaña electoral había planteado que su Gobierno evitaría las denominadas “batallas culturales” y concentraría sus esfuerzos en cuestiones como la seguridad y la economía.

La iniciativa se encuentra actualmente en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y no tiene carácter de urgente. Si bien la derecha cuenta con mayoría en ambas cámaras del Congreso, su eventual aprobación no está asegurada y el proyecto todavía debe atravesar distintas instancias legislativas.

El debate volvió así a poner en el centro de la escena la discusión sobre el alcance de las tres causales vigentes y la posibilidad de que Chile avance en el futuro hacia una legislación que permita el aborto sin causales.

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