San Cayetano
“Nos genera mucha preocupación que quienes tienen responsabilidad, no entiendan la importancia que tiene el trabajo para el pueblo”
En el marco de la fiesta patronal de San Cayetano, el obispo Juan Rubén Martínez presidió la misa central y se refirió a la situación social y económica del país.
Frente a cientos de fieles que llegaron para pedir por la paz, el pan y el trabajo, sostuvo que la principal preocupación debe ser la dignidad de las personas y cuestionó los modelos económicos que dejan de lado a la población.
"Hoy muchísima gente viene a pedir trabajo porque está desocupada, porque vive de changas. Y hoy mismo podemos decir que mucha gente que tiene trabajo en blanco, realmente ese trabajo no es suficiente para llegar a fin de mes", expresó.
Durante su homilía, el obispo recordó que en la Argentina la devoción a San Cayetano está íntimamente ligada al pedido de "paz, pan y trabajo", aunque consideró que el orden debería invertirse para simbolizar con el concepto la importancia central del trabajo para la dignidad humana. "Tendríamos que pedir por el trabajo y por el pan, porque lo que deseamos es que el pan de cada día lo podamos conseguir con un trabajo genuino", resaltó.

Martínez remarcó que el empleo no es un beneficio más, sino un derecho ligado a la condición humana. “El trabajo está íntimamente ligado a la dignidad humana. El trabajo es algo esencial, clave. Es lo que nos dignifica", afirmó.
Uno de los pasajes más contundentes de la homilía estuvo dirigido a quienes tienen responsabilidades políticas y económicas. Allí cuestionó las decisiones que priorizan los indicadores macroeconómicos por sobre las necesidades de la población.
"Nos genera mucha preocupación que aquellos que tienen responsabilidades de todo tipo en la sociedad por ahí no entiendan la importancia que tiene el trabajo para el pueblo", reflexionó.
"Podemos realizar proyectos económicos donde se cierren los números, pero donde la gente no está; no nos sirven", disparó.
"Si la gente no está mejor, las propuestas que nos hacen no nos sirven para nada", sostuvo.
El obispo también vinculó el trabajo con la esperanza de las familias. "El trabajo es la forma en que nosotros podemos tener esperanza. Cuando la gente consigue un trabajo y se puede realizar, consigue el pan de cada día y puede estar un poco mejor".

Finalmente, pidió la intercesión de San Cayetano para que el país pueda alcanzar "la paz, el trabajo digno y el pan", al tiempo que agradeció la profunda fe popular manifestada durante toda la jornada en las celebraciones patronales.
El mensaje del Obispo, que en sus primeros tramos habló sobre los conflictos y la violencia en el mundo, también llega en un Día de San Cayetano que sucede a unas horas de grandes manifestaciones a los que el Gobierno Nacional respondió con violencia y represión.