El pollo gana lugar en la mesa mientras especialistas recomiendan variar las proteínas
El pollo se convirtió en la proteína animal más consumida por los argentinos, desplazando a la carne vacuna, un cambio que refleja la modificación de los hábitos de consumo en un contexto económico que condiciona las decisiones de muchas familias.
Ante este escenario, la nutricionista Florencia Córdoba señaló que, más allá del tipo de carne que se elija, lo importante es sostener una alimentación equilibrada y variada, sin caer en excesos ni pensar que un solo alimento puede cubrir todas las necesidades nutricionales.
"El pollo y la carne vacuna tienen un aporte de proteínas muy similar. No hay una diferencia sustancial en ese aspecto, pero cada alimento aporta nutrientes distintos y por eso es importante variar la alimentación siempre que sea posible", explicó.
La especialista recordó que el pollo también aporta hierro y proteínas de buena calidad, aunque remarcó que existen otros alimentos que pueden contribuir a cubrir esos requerimientos. En ese sentido, destacó el valor de las legumbres, especialmente cuando se combinan con cereales.
"Si combino lentejas con arroz logro obtener una proteína similar a la de la carne", ejemplificó, aunque aclaró que las personas que opten por una alimentación basada en vegetales deberían consultar con un profesional para planificar correctamente su dieta.
Respecto al consumo de carnes, Córdoba sostuvo que no es necesario incorporarlas todos los días. "Con comer carne unas tres veces por semana es suficiente. Si además se puede alternar entre pollo, carne vacuna, cerdo y pescado, mejor, porque cada una aporta nutrientes diferentes", afirmó.
También recomendó elegir preparaciones más saludables, retirar la piel del pollo antes de cocinarlo y priorizar métodos como el horno, la parrilla o la plancha en lugar de las frituras.
Por otra parte, brindó algunas recomendaciones para mejorar la absorción del hierro de origen vegetal, como acompañar las comidas con alimentos ricos en vitamina C y evitar consumir mate, té o café una hora antes y una hora después de ingerir legumbres o verduras con alto contenido de hierro.
Finalmente, advirtió sobre el aumento de los casos de déficit de vitamina D e indicó que una exposición diaria al sol de aproximadamente 15 minutos, en horarios adecuados, contribuye a mantener la salud ósea.