El encarecimiento de la carne vacuna favorece el aumento del consumo de pollo

La carne aviar alcanzó un récord histórico en Argentina y las proyecciones indican que seguirá creciendo. El menor precio frente a la carne vacuna y la pérdida del poder adquisitivo impulsan un cambio en los hábitos de consumo. En Posadas, comerciantes del sector reconocen el avance del pollo, aunque sostienen que la carne vacuna sigue siendo elegida para el asado los fines de semana.
jueves 30 de julio de 2026 | 11:49hs.

Con un poder adquisitivo que todavía no logra recuperarse por completo, cada vez más familias argentinas buscan alternativas para cuidar el bolsillo sin resignar el consumo de proteínas. En ese contexto, el pollo se consolida como la opción más elegida por su precio y practicidad.

Según recientes datos, el consumo de carne aviar podría superar este año los 50 kilos por habitante, luego de que en 2025 alcanzara un récord de 49,4 kilos per cápita, desplazando por primera vez a la carne vacuna, que se ubicó en 47,3 kilos. Los registros de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación también muestran un crecimiento sostenido de la producción y del consumo de carne aviar, consolidando una tendencia que se profundiza en todo el país.

Para Guillermo Dupín, responsable de Carnicería Don Alejo, el fenómeno debe analizarse dentro de un mercado donde Argentina continúa siendo uno de los países con mayor consumo de carnes del mundo. “Entre carne vacuna, aviar y porcina, el consumo supera los 115 kilos por habitante al año, aunque el dato que marcó un punto de inflexión fue el avance del pollo por encima de la carne vacuna”, afirmó en diálogo con Radioactiva 100.7

Sin embargo, aclaró que esa realidad nacional no necesariamente se replica en todos los mercados. En el caso de Don Alejo, un análisis comparativo entre julio de 2025 y julio de 2026 muestra que la carne vacuna continúa representando alrededor del 77% de las ventas, con una caída inferior al 1%.

En cambio, el pollo incrementó su participación en casi tres puntos porcentuales, pasando del 12,36% al 15,26%, mientras que el cerdo retrocedió cerca de dos puntos. Para Dupín, al menos en Posadas, el crecimiento del pollo se dio principalmente en reemplazo de la carne porcina y no de la vacuna.

El factor económico, sin embargo, aparece como una de las principales explicaciones del cambio de hábitos. El comerciante remarca que hoy un kilo de muslo de pollo comprado por caja puede conseguirse por alrededor de 2.500 pesos, mientras que un pollo entero ronda los 3.700 pesos por kilo, valores muy inferiores a los de la carne vacuna. Incluso la pechuga, uno de los cortes más demandados, cuesta aproximadamente la mitad que muchos cortes bovinos.

Cambio de consumo 

Por otro lado, Dupín sostiene que también cambiaron las formas de consumir. La creciente demanda de productos elaborados -como milanesas, hamburguesas, medallones, pechugas rellenas o minigaletos- responde a consumidores que buscan resolver sus comidas en menos tiempo sin resignar calidad nutricional.

Sin embargo, consideró que la carne vacuna conserva un fuerte componente cultural. "El asado del domingo sigue siendo una tradición muy arraigada. Muchas familias resignan otros gastos antes que dejar de compartir esa comida", explica. Esa preferencia también se refleja en las ventas del comercio: la costilla de novillo, el vacío y la costilla de ternera siguen encabezando el ranking de cortes más elegidos, mientras que la pechuga y la milanesa de pollo recién aparecen en el décimo y undécimo lugar.

Respecto del cerdo, Dupín reconoce que mantiene precios competitivos -cercanos al 50% del valor de la carne vacuna- aunque considera que en Argentina todavía no existe el hábito de consumo que sí se observa en países como Brasil, Estados Unidos o varias naciones europeas.

El comerciante también advierte que el contexto económico sigue siendo una preocupación para el sector. Si bien en los últimos meses el precio de la carne vacuna mostró una mayor estabilidad, señala que la pérdida del poder adquisitivo continúa condicionando las decisiones de compra. A eso se suma el crecimiento de las exportaciones, que puede reducir la oferta disponible para el mercado interno y ejercer presión sobre los precios.

El contexto afecta 

Mientras las estadísticas nacionales confirman un cambio histórico en el consumo de carnes, las carnicerías consultadas también coinciden que el contexto económico de las familias afecta al consumo. “El que tiene una familia de muchos integrantes y un salario promedio no puede darse el lujo de comer carne vacuna casi todos los días, las familias optan por cortes económicos, y el pollo sea pata muslo o alita está entre ellos”, sostuvo, por su parte, Luciano Rodríguez, responsable de Autoservicio en diálogo con este medio. Ratificó que las promociones por tres kilos o combos, “son muy requeridas”. Al ser consultado por la demanda del asado, dijo que el "sábado de los primeros días del mes, es bastante movido por cortes de vacío, falda o tapa de asado".

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