Nuevas opciones de turismo por el mundo

El Mundial puso estos países en el mapa. ¿Vale la pena visitarlos?

El desempeño de varias selecciones en el Mundial despertó la curiosidad por países poco visitados. Más allá del fútbol, estos destinos invitan a descubrir ciudades históricas, paisajes únicos y culturas milenarias que encontraron en la competencia deportiva una inesperada vidriera para mostrarse al mundo
domingo 19 de julio de 2026 | 6:00hs.

Mientras millones de personas siguieron cada partido del Mundial, hubo un detalle que también despertó la curiosidad de muchos espectadores: banderas, himnos y nombres de países que, para gran parte del público, resultaban poco familiares. Algunas selecciones sorprendieron por su rendimiento dentro de la cancha y, al mismo tiempo, pusieron el foco sobre destinos que rara vez aparecen entre las primeras opciones de los viajeros argentinos.

Samarcanda, considerada una de las urbes más antiguas del mundo, deslumbra con la Plaza Registán. 

 

Detrás de esas camisetas hay ciudades milenarias, desiertos, montañas, playas y paisajes que poco tienen que ver con la imagen que suele construirse a través del deporte. En varios casos, se trata de lugares que permanecen fuera de los circuitos turísticos tradicionales, pero que ofrecen experiencias tan atractivas como las de destinos mucho más populares.

Del corazón de Asia Central a las costas del Adriático, pasando por los desiertos de Medio Oriente y los parques naturales de Oceanía y América del Norte, estos cinco países aprovecharon la vidriera del Mundial para darse a conocer ante el mundo. Para quienes buscan inspiración para un próximo viaje, representan una oportunidad de descubrir destinos diferentes, con identidad propia y mucho por explorar.

Uzbekistán

La histórica clasificación de Uzbekistán al Mundial permitió que millones de personas escucharan hablar de un país que, hasta hace poco, permanecía prácticamente fuera del radar turístico de los argentinos. Ubicado en el corazón de Asia Central, durante siglos fue uno de los grandes protagonistas de la Ruta de la Seda, el antiguo corredor comercial que unía Oriente con Europa y por donde circularon mercaderes, exploradores y culturas de todo el continente.

Su principal carta de presentación son ciudades que parecen detenidas en el tiempo. Samarcanda, considerada una de las urbes más antiguas del mundo, deslumbra con la Plaza Registán, rodeada por tres monumentales madrasas revestidas con mosaicos azules y cúpulas turquesas que se convirtieron en uno de los símbolos del país. Muy cerca aparecen Bujará, con más de dos mil años de historia y un casco antiguo declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, y Jiva, una ciudad amurallada donde caminar por sus callejuelas equivale a recorrer un auténtico museo al aire libre.

Bujará tiene un casco antiguo declarado Patrimonio Mundial por la Unesco

 

La capital, Taskent, ofrece una imagen diferente. Allí conviven amplias avenidas, estaciones de metro decoradas como galerías de arte, mercados tradicionales y edificios modernos que muestran la transformación del país durante las últimas décadas. El Chorsu Bazaar figura entre los sitios más visitados por quienes desean conocer la vida cotidiana de los uzbecos.

La gastronomía constituye otro de los grandes atractivos. El plato nacional es el plov, preparado con arroz, carne, zanahorias y especias, aunque también son muy populares los shashlik (brochettes de carne), las samsas, una especie de empanada horneada, y el tradicional pan redondo conocido como non, presente en prácticamente todas las comidas. El té verde acompaña buena parte de la vida social y suele servirse como gesto de hospitalidad.

Wadi Rum, un inmenso desierto de arena rojiza y formaciones rocosas. 

 

Entre las curiosidades más llamativas aparece el metro de Taskent, considerado uno de los más elegantes del mundo. Cada estación posee una decoración distinta, con lámparas, mármoles y mosaicos inspirados en la historia y la cultura del país. También sorprende saber que Uzbekistán es uno de los dos únicos países del planeta con doble condición de mediterraneidad: para llegar al mar es necesario atravesar al menos otros dos países.

Llegar desde Argentina requiere paciencia, aunque resulta cada vez más sencillo. No existen vuelos directos, pero las conexiones más habituales parten desde Buenos Aires hacia ciudades como Estambul, Dubái o Doha, desde donde operan vuelos hacia Taskent. El viaje demanda varias escalas, pero permite descubrir uno de los destinos más fascinantes y menos explorados de Asia, un país que el Mundial ayudó a presentar ante millones de nuevos viajeros.

Jordania

La participación de Jordania en el Mundial también despertó la curiosidad de muchos espectadores que comenzaron a preguntarse cómo es este país de Medio Oriente. Aunque suele quedar a la sombra de otros destinos de la región, Jordania reúne algunos de los paisajes y sitios arqueológicos más impresionantes del planeta, además de una infraestructura turística consolidada que facilita el viaje de visitantes de todo el mundo.

Uno de los sitios más visitados en Nueva Zelanda es Milford Sound.

 

El principal atractivo es, sin dudas, Petra, la antigua ciudad nabatea excavada en la roca hace más de dos mil años. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco y elegida como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, sorprende con templos, tumbas y fachadas monumentales esculpidas en enormes paredes de piedra rosada. El recorrido comienza atravesando el estrecho desfiladero conocido como Siq y culmina frente al célebre Tesoro, una de las imágenes más reconocidas del país.

Otro escenario inolvidable es Wadi Rum, un inmenso desierto de arena rojiza y formaciones rocosas donde se realizan excursiones en vehículos 4x4, caminatas y paseos en camello. Sus paisajes fueron elegidos como escenario para numerosas películas, entre ellas Lawrence de Arabia, The Martian y parte de la saga Star Wars, debido a su aspecto casi extraterrestre.

En la Isla Norte sobresale Parque Nacional Tongariro. 

 

La experiencia suele continuar en el Mar Muerto, el punto más bajo de la superficie terrestre. Allí, la altísima concentración de sal permite flotar con facilidad, una experiencia que atrae visitantes durante todo el año. Muy cerca también aparecen complejos termales y centros de bienestar que aprovechan las propiedades minerales del agua y del barro.

La capital, Amán, ofrece otra faceta del país. Entre barrios modernos conviven la Ciudadela, el Teatro Romano, mercados tradicionales y una creciente oferta gastronómica y cultural que permite conocer la vida cotidiana jordania.

La cocina local ocupa un lugar importante en cualquier viaje. El plato nacional es el mansaf, preparado con cordero, arroz y una salsa de yogur fermentado. También son habituales el falafel, el hummus, el shawarma y el mezze, una selección de pequeñas preparaciones que se sirven para compartir. El té y el café árabe forman parte de la hospitalidad local y suelen ofrecerse como bienvenida a los visitantes.

Entre las curiosidades del país sobresale el hecho de que Petra permaneció oculta para gran parte del mundo occidental hasta 1812, cuando fue redescubierta por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt. Además, Jordania es considerada uno de los países más estables y seguros de Medio Oriente para el turismo, lo que favoreció el crecimiento sostenido de visitantes internacionales durante las últimas décadas.

Desde Argentina no existen vuelos directos. La forma más habitual de llegar consiste en viajar hacia ciudades como Estambul, Madrid, París o Doha y, desde allí, conectar con el Aeropuerto Internacional Reina Alia, ubicado a unos 35 kilómetros de Amán. Aunque el trayecto es largo, Jordania recompensa al viajero con un recorrido donde la historia, la naturaleza y la cultura conviven en un mismo destino.

Nueva Zelanda

 Nueva Zelanda a un Mundial volvió a poner en escena a uno de los destinos más impactantes del planeta. Aunque su selección no suele figurar entre las grandes potencias del fútbol, el país hace años ocupa un lugar privilegiado entre los viajeros que buscan paisajes naturales casi intactos. Glaciares, fiordos, volcanes, playas, bosques y montañas conviven en un territorio donde las distancias relativamente cortas permiten descubrir escenarios completamente diferentes en pocos días.

Uno de los sitios más visitados es Milford Sound, un fiordo rodeado por paredes de roca de cientos de metros de altura, cascadas y bosques nativos. Los paseos en barco permiten observar delfines, focas y, en determinadas épocas del año, incluso pingüinos.

En la Isla Norte sobresale Parque Nacional Tongariro, famoso por sus volcanes activos y por el Tongariro Alpine Crossing, considerado uno de los mejores senderos de trekking del mundo. Muy cerca también se encuentra Rotorua, una ciudad conocida por su intensa actividad geotérmica, con géiseres, piscinas de barro caliente y aguas termales, además de ser uno de los principales centros para conocer la cultura maorí.

Los amantes del cine encuentran otra parada obligada en Hobbiton Movie Set, el escenario original donde se filmó la Comarca de las trilogías El Señor de los Anillos y El Hobbit. El pequeño poblado conserva las casas de los hobbits, jardines y tabernas, convirtiéndose en una de las excursiones más populares del país.

La ciudad de Queenstown es considerada la capital mundial de los deportes de aventura. Allí se practican puenting, rafting, parapente, esquí durante el invierno y recorridos en lancha por lagos y ríos de montaña. En tanto, Auckland, la ciudad más grande del país, funciona como puerta de entrada para la mayoría de los visitantes y ofrece una atractiva vida urbana junto al mar.

La gastronomía neozelandesa refleja la influencia británica y los productos locales. Son muy populares el cordero, los mariscos, el salmón, los mejillones verdes y los vinos producidos en regiones como Marlborough. Entre los platos tradicionales aparece el hangi, una preparación de origen maorí en la que carnes y verduras se cocinan lentamente bajo tierra utilizando piedras calientes.

Una de las mayores curiosidades del país es que tiene más ovejas que habitantes: actualmente se calcula que existen alrededor de cinco ovejas por cada persona. Además, fue el escenario principal de las películas de El Señor de los Anillos, lo que impulsó el desarrollo de numerosas rutas turísticas inspiradas en la saga. También es reconocido por haber protegido gran parte de su biodiversidad, con parques nacionales que cubren cerca de un tercio del territorio.

Llegar desde Argentina requiere varias escalas. No existen vuelos directos, por lo que las rutas más habituales conectan Buenos Aires con Santiago, Auckland o con ciudades de Australia, como Sídney o Melbourne, antes de continuar hacia Nueva Zelanda. Si bien el viaje es largo, muchos viajeros coinciden en que la recompensa aparece apenas comienzan a desfilar los paisajes que hicieron famoso al país en todo el mundo.

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