De Quiroga a Borkoski, lo que más leen los misioneros

Invitación a leer, nutrirse y sumergirse

Con un patrimonio bibliográfico que ronda en los 130 mil ejemplares, la Biblioteca Pública de las Misiones recibe diariamente a usuarios de distintas edades y perfiles. Sus tres salas segmentan a los lectores y les ofrecen asesoramiento
domingo 28 de junio de 2026 | 6:00hs.
Foto: Marcelo Rodríguez
Foto: Marcelo Rodríguez

En tiempos cuando las pantallas parecen ocupar cada vez más espacio en la vida cotidiana, la lectura continúa encontrando miles de lectores en Misiones. Desde bebés que participan de actividades de estimulación temprana hasta estudiantes universitarios, docentes e investigadores que consultan bibliografía especializada, la Biblioteca Pública de las Misiones ubicada en el Parque del Conocimiento en Posadas se consolida como uno de los principales centros de acceso al conocimiento y promoción de la lectura de la provincia.

Con un patrimonio bibliográfico que ronda en los 130 mil ejemplares, la institución recibe diariamente a usuarios de distintas edades y perfiles, quienes encuentran espacios especialmente diseñados para responder a sus necesidades de aprendizaje, investigación y recreación.

El bibliotecario Luciano Maxit explicó en diálogo con El Territorio que la biblioteca está organizada en distintos pisos y salas, “cada una pensada para un tipo de usuario específico. La propuesta no se limita únicamente al préstamo o consulta de libros, sino que busca generar experiencias de lectura adaptadas a cada etapa de la vida”.

Desde los cuentos infantiles hasta los estudios históricos, desde el braille hasta los repositorios digitales, Maxit indicó que el predio es un punto de encuentro donde convergen la educación, la cultura y la construcción de la memoria histórica y colectiva. “Es un espacio vivo que acompaña a los lectores en todas las etapas de su vida y mantiene vigente el vínculo entre la comunidad y el conocimiento”, resaltó.

La puerta de entrada a la lectura

En este marco, mostró un recorrido de la Biblioteca que comienza en la planta baja -que alberga la Sala Infantil-, un espacio especialmente acondicionado para niños desde los primeros meses de vida hasta los 12 años. “Allí funcionan la bebeteca, sectores de juegos, espacios para narraciones, actividades recreativas y una amplia colección de literatura infantil”.

La ambientación colorida, el mobiliario adaptado y las propuestas lúdicas convierten al lugar en una de las primeras experiencias de contacto con los libros para cientos de niños que visitan la biblioteca junto a sus familias. Cabe mencionar que la biblioteca está abierta al público de lunes a viernes de 7 a 12 y 14 a 19. Mientras que los sábados de 15 a 19.

Entre los materiales más consultados aparecen autores y obras vinculadas a la identidad misionera. Según detalló Maxit, los textos de Evelyn Rucker y Rosita Escalada Salvo figuran entre los más buscados por docentes y estudiantes. También mantiene una fuerte presencia la obra de Horacio Quiroga, cuya producción literaria, aunque técnica no corresponde a un autor misionero (era oriundo de Uruguay), está profundamente inspirada en la selva y la vida de la región.

A ello se suman materiales escolares históricos que marcaron a varias generaciones de estudiantes, como los manuales Misiones 4 y Misiones 21, que continúan siendo consultados por docentes, investigadores y personas interesadas en la historia educativa provincial.

La biblioteca también desarrolla actividades específicas para incentivar el hábito lector desde edades tempranas. Una de las más destacadas es “Curiosamente”, una propuesta destinada a jardines de infantes que convoca a grupos escolares de distintos puntos de la provincia. “Este año la actividad estará centrada en la temática guaraní y tomará como punto de partida una obra especialmente elaborada por la escritora Mariela Stumpfs. Durante el evento, los espacios de la biblioteca son intervenidos y transformados para ofrecer una experiencia inmersiva que combina lectura, juegos y actividades participativas vinculadas a la cultura regional”, contó.

Literatura juvenil, terror y locales

En el primer piso se encuentra la Sala Juvenil, un espacio pensado especialmente para adolescentes. Allí predominan las colecciones de cómics, mangas, novelas gráficas, sagas literarias, animé y literatura juvenil contemporánea. En el mismo piso también se encuentra una sala cine, donde se puede mirar películas con un pedido anticipado del lugar.

Lejos de los prejuicios que suelen asociar a los jóvenes con un supuesto desinterés por la lectura, la experiencia de la biblioteca demuestra lo contrario. Según manifestó Maxit, “los adolescentes mantienen una intensa actividad de consulta y muestran especial interés por autores regionales que trabajan géneros como el terror, el suspenso y la fantasía”.

Biblioteca Pública de las Misiones
Los chicos son grandes usuarios en el Parque del Conocimiento. Foto: Marcelo Rodríguez

Entre los nombres más solicitados aparece Hugo Mitoire, reconocido por su serie ‘Cuentos de terror para Franco’, una colección que recupera mitos, leyendas y relatos populares del Nordeste argentino. Sus libros se convirtieron en una de las principales puertas de entrada a la lectura para muchos jóvenes lectores.

También -señaló- figuran entre los autores más demandados Sebastián Borkoski, Abigail Zovich y Luis Ángel Larraburu.

Para las escuelas

Además de funcionar como espacio de lectura y consulta individual, la Biblioteca Pública de las Misiones cumple un importante rol de acompañamiento educativo. “Docentes e instituciones escolares de distintos municipios reservan sectores específicos para desarrollar actividades pedagógicas vinculadas a contenidos curriculares. Los estudiantes trabajan con bibliografía especializada, realizan investigaciones y complementan las consignas elaboradas previamente por sus profesores”, contó y agregó que el lugar apoya proyectos interdisciplinarios, permitiendo que los grupos utilicen materiales audiovisuales, recursos digitales y colecciones temáticas para enriquecer los procesos de aprendizaje.

Según explicó el bibliotecario, muchas escuelas aprovechan especialmente los materiales relacionados con la historia, la geografía y la identidad cultural misionera, convirtiendo a la BPM en una extensión del aula.

Las exhibiciones bibliográficas que reciben los visitantes también forman parte de esta estrategia. Cada mes se renuevan las recomendaciones y muestras temáticas, que pueden estar vinculadas a efemérides, países, géneros literarios, producciones audiovisuales o acontecimientos culturales relevantes.

Investigación y patrimonio

Luego, el bibliotecario sostuvo que en el tercer piso funciona la Sala General, uno de los sectores más utilizados por estudiantes universitarios, investigadores y público adulto. “Aquí se encuentra la Colección Misiones, considerada uno de los fondos documentales más importantes de la provincia. Reúne publicaciones de autores misioneros y obras relacionadas con la historia, la cultura, la economía y la identidad regional”.

Se supo que los materiales más solicitados corresponden a investigaciones históricas, estudios sobre las corrientes inmigratorias que poblaron la provincia y publicaciones vinculadas a la producción yerbatera, una de las actividades económicas más representativas de Misiones.

Maxit contó que el trabajo de preservación patrimonial también se extiende al ámbito digital mediante el Repositorio Digital de la Biblioteca Pública de las Misiones.

“Este proyecto, desarrollado desde 2008, permite acceder de manera libre y gratuita a fotografías históricas, manuscritos, cartas, mapas, periódicos antiguos y libros digitalizados que forman parte de la memoria documental de la provincia. El objetivo es recuperar, preservar y difundir materiales únicos que reflejan la evolución histórica de Misiones desde la época jesuítica hasta la actualidad, facilitando su consulta para investigadores, estudiantes y público en general”.

Inclusión y acceso para todos

Uno de los sectores más valorados de la Biblioteca Pública de las Misiones es la sala para Personas Ciegas, ubicada en el segundo piso. “Este espacio cuenta con libros en braille, audiolibros, mapas adaptados, juegos inclusivos y dispositivos especialmente diseñados para garantizar el acceso a la información y a la lectura de personas con discapacidad visual”.

Entre los materiales más consultados se encuentran las obras de Evelyn Rucker, Luis Ángel Larraburu, Sebastián Borkoski y Horacio Quiroga, muchas de las cuales son adaptadas por el propio equipo de la biblioteca.

Por otro lado, una de las empleadas del parque que presta servicio en esta sala, relató que “la tarea requiere un importante trabajo técnico, ya que un libro convencional puede multiplicar varias veces su volumen al ser transcripto al sistema braille”.

Sumó que la sala también dispone de máquinas Perkins, regletas y otros recursos que permiten a los usuarios aprender y practicar la escritura braille.

Como parte de las propuestas de inclusión, la biblioteca desarrolla talleres gratuitos como Mini Braille, destinado a niños desde los cinco años, y cursos abiertos para cualquier persona interesada en conocer este sistema de lectura y escritura.

A ello, se añaden actividades recreativas como ajedrez adaptado, juegos de mesa accesibles y propuestas que buscan generar espacios de encuentro entre personas con y sin discapacidad visual.

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