En el Museo de la Triple Frontera
Volver hecha un lío
Hay que atravesar un portón enorme para llegar a la muestra. Desde la calle, la casa parece una de tantas del barrio Palomar. Antigua, silenciosa, con esa dignidad que conservan algunas construcciones cuando el tiempo todavía no las derrota. Adentro, un par de habitaciones hacen de sala de exposiciones. No hay mármoles, ni guardias de uniforme, ni la solemnidad de los grandes museos...
El Museo de la Triple Frontera (Mutrif) funciona así: aparece, ocupa un espacio, desaparece y vuelve a instalarse en otro sitio. Es un museo nómade. Quizá por eso esta muestra encuentra aquí su lugar.

Las fotografías de Camil Victoria tampoco buscan instalarse en el lugar cómodo de las certezas. Más bien hacen lo contrario: desplazan la mirada.
No hay cataratas. No hay saltos de agua envueltos en arcoíris. Tampoco selva exuberante ni esa Misiones diseñada para el consumo turístico. Hay murales descascarados, carros de comida rápida detenidos en una mañana sin clientes, frentes de casas, carteles corroídos por el sol y la humedad hasta convertirse, casi por accidente, en retratos abstractos. Son escenas que cualquier vecino atraviesa todos los días sin detenerse. Camil se detuvo.

Mientras recorro la muestra pienso que fotografiar también puede ser una forma de regresar.
“Yo volví en el 2020 de Buenos Aires y empecé a sacar fotos como una manera de vincularme con Misiones, con el territorio, con sus folclores, sus colores, los frentes de las casas, los cafés, los murales”, dice Camil a El Territorio.
La cámara fue el modo de volver a aprender un lugar que ya conocía. Como si hubiera descubierto que los territorios también cambian cuando uno cambia.
Volverse Mboyeré
El título de la muestra dice mucho más de lo que parece. Volverse Mboyeré. En guaraní, mboyeré habla de mezcla, de revoltijo, de aquello que todavía no encuentra su forma. Volver hecha un lío. Volver para descubrir que el regreso nunca conduce al mismo lugar porque tampoco regresa la misma persona.

Las fotografías fueron tomadas entre 2020 y 2026. Pero el tiempo de la obra no coincide con el tiempo del disparo.
“Yo lo que hago es tomar las fotos y tardo como un año, dos, en volver a verlas”.
Hay algo casi arqueológico en ese procedimiento. Las imágenes necesitan sedimentar antes de revelar lo que contienen. Mientras tanto, la artista sigue caminando. Observa. Espera. Encuentra un detalle que nadie parece registrar y levanta el celular.
Sí, todas las fotografías de la muestra fueron realizadas con un teléfono. En una época obsesionada con la tecnología, la exposición recuerda una verdad sencilla: la fotografía nunca estuvo dentro de la cámara. Siempre estuvo en la mirada.
Investigación sobre el paisaje
El curador del Museo de la Triple Frontera explica que la exposición forma parte de una investigación sobre el paisaje en la región. Pero aquí el paisaje no es un fondo bonito. Es una superficie donde quedan impresas las marcas del tiempo, del abandono, del regreso y de la memoria.
Quizá por eso estas fotografías producen una sensación extraña. No muestran una Misiones desconocida. Muestran una que estaba ahí desde siempre, esperando que alguien la mirara con suficiente paciencia.

El Museo de la Triple Frontera nació en 2022, impulsado por el artista Nico Sosa, como un museo sin edificio fijo. Su vocación es pensar el arte desde una región atravesada por fronteras que separan países pero no culturas. Posadas, Encarnación y Foz de Iguazú aparecen entonces menos como límites que como un mismo territorio de cruces, desplazamientos y mezclas.
Es, en definitiva, la misma palabra que da nombre a la muestra: Mboyeré.
Porque a veces hay que volver hecho un lío para empezar a mirar con claridad.
Sobre el Mutrif
Respecto del Museo de la Triple Frontera (Mutrif), uno de sus responsables describió que el Museo de la Triple Frontera es un proyecto que arrancó el artista Nico Sosa en 2022 con una beca del CCK en ese momento, el Proyecto Ballena.
Comenzó como un espacio, un museo ficcional, ficticio, que hacía muestras, talleres y “movía un poco el avispero de la cultura acá en Posadas”.
“Yo me sumé el año pasado como curador del Museo de la Triple Frontera y la idea es armar un marco, es un museo nómade, no tiene edificio, se va moviendo y ocupando distintos espacios y ahora estamos inaugurando en esta sala que es en el barrio Palomar”, detalla Andrés Gorzycki.
Precisamente en esta posta de calle Líbano 2814, habrán muestras hasta fin de año. Y seguramente, luego el museo continuará su destino de itinerar.
El curador de Mutrif adelantó que hay planes de hacer muestras en Asunción, en Foz de Iguazú. De esta forma aparece lo transfronterizo: “Como lo que va más allá de una frontera nacional, pero tomando en cuenta que todo este territorio tiene una base en común cultural, compartimos cultura tanto con Paraguay, como con Brasil”.
“Misiones tiene muchas fronteras, entonces pensar cómo los artistas trabajan en la frontera. Y eso es este museo, que da marco y un espacio para que los artistas expongan sus trabajos”
Volverse Mboyeré puede visitarse los jueves y viernes de agosto de 17 a 21, en la sede temporal del Museo de la Triple Frontera, en Líbano 2814, barrio Palomar.
Para agendar
Volverse Mboyeré
La muestra fotográfica ‘Volverse Mboyeré’, de Camil Victoria, puede visitarse durante agosto, los jueves y viernes de 17 a 21, en la sede temporal del Museo de la Triple Frontera, en Líbano 2814, barrio Palomar. También se pueden coordinar visitas escribiendo a la cuenta de Instagram del museo @museodelatriplefrontera.