Repollo, coliflor y brócoli impulsan la producción hortícola de invierno en Misiones

Productores de distintas localidades del departamento San Ignacio aprovechan las bajas temperaturas para fortalecer cultivos de estación que abastecen ferias, supermercados e industrias alimenticias.
viernes 29 de mayo de 2026 | 10:45hs.

La llegada del otoño y las bajas temperaturas marca el inicio de una temporada clave para numerosos productores hortícolas de Misiones, donde cultivos como repollo, coliflor y brócoli se consolidan como una alternativa productiva fundamental para sostener el trabajo en las chacras durante el invierno.

En localidades del departamento San Ignacio, especialmente en Gobernador Roca, Corpus y Jardín América, las denominadas “coles” encuentran condiciones climáticas ideales para su desarrollo y permiten a los horticultores diversificar ingresos y abastecer tanto mercados locales como industrias alimenticias.

Según explicó Ariel Villasanti, extensionista del INTA Santo Pipó especializado en horticultura, las temperaturas frescas y la menor duración de los días favorecen el crecimiento de estos cultivos y la correcta formación de las cabezas, principalmente en el caso del repollo y la coliflor.

“El cultivo más demandado sigue siendo el repollo, tanto para consumo fresco como para industria”, señaló el técnico. En Misiones, gran parte de la producción se comercializa en verdulerías, supermercados y ferias francas, aunque también existe una importante demanda industrial destinada a la elaboración de chucrut y pickles.

Entre las variedades más utilizadas se destacan el repollo redondo tipo Globemaster y el conocido “corazón de buey”. También se producen coliflor híbrido y brócoli, mientras que en los últimos años comenzó a ganar terreno el kale, una hortaliza todavía poco difundida en la provincia, pero cada vez más requerida por consumidores interesados en productos con alto valor nutricional.

La producción combina prácticas tradicionales con nuevas tecnologías que algunos productores comenzaron a incorporar para mejorar los rendimientos. El proceso suele iniciarse con la siembra en bandejas de 128 celdas y, luego de entre 30 y 35 días, las plantas son trasplantadas al campo.

En la región conviven distintos sistemas productivos. Mientras algunos horticultores dependen exclusivamente de las lluvias, otros avanzan en la incorporación de riego por goteo para garantizar el abastecimiento de agua y mantener la productividad incluso durante períodos secos.

“El riego implica una mayor inversión, pero asegura la productividad del cultivo y permite llegar a la cosecha con el peso y tamaño adecuados”, explicó Villasanti.

La fertilización generalmente se realiza mediante el uso de cama de pollo o estiércol vacuno, y uno de los aspectos más importantes del manejo es respetar las distancias de plantación para que las coles puedan desarrollar correctamente sus cabezas. Los ciclos productivos rondan los 90 días desde la siembra hasta la cosecha, aunque algunas variedades permiten reducir ese período a cerca de 80 días.

Uno de los casos más representativos del trabajo organizado en torno a estos cultivos es el de la Cooperativa Flor de Jardín, en Jardín América, donde productores locales articulan la producción hortícola con la elaboración industrial de alimentos envasados.

Allí, gran parte del repollo cosechado se destina a la elaboración de chucrut, mientras que la coliflor es utilizada para producir pickles mixtos. Según explicó Ayrton Max Bosë, responsable técnico de la cooperativa, el esquema productivo se organiza a partir de una planificación anual vinculada a la demanda comercial.

“En función de las ventas del año anterior se hace una proyección y, a partir de eso, definimos la cantidad de kilos que necesitamos producir. Desde la parte técnica generamos los plantines y los distribuimos entre los productores”, indicó.

Actualmente, alrededor de 20 productores forman parte de esta cadena productiva. Algunos desarrollan los cultivos en el campo hortícola de la cooperativa y otros trasladan los plantines a sus propias chacras para luego entregar la producción destinada a industria.

Bosë destacó además que el modelo permite asegurar abastecimiento continuo y sostener una producción coordinada de alimentos regionales que luego se comercializan en distintas provincias del país.

“Lo que es repollo se hace todo chucrut y lo que es coliflor va a pickles. Son productos que se venden en distintas provincias, tanto a través de la página web como en el salón de ventas de la cooperativa”, señaló.

A la actividad productiva se suma además el movimiento turístico que recibe la cooperativa en Jardín América, donde visitantes recorren la yerbatera y acceden a productos regionales elaborados localmente, fortaleciendo así la economía regional y el agregado de valor en origen.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?