Qué elegir en días fríos para cuidar la alimentación y las defensas
Con la llegada de las bajas temperaturas, es habitual que cambien los hábitos alimentarios y aumente la preferencia por preparaciones calientes, abundantes y con mayor aporte calórico. Guisos, sopas, pastas con salsas o estofados suelen ganar protagonismo en esta época, impulsados tanto por costumbres culturales como por una respuesta fisiológica del organismo, que necesita sostener su temperatura corporal y demanda mayor gasto energético.
“En los días fríos aumenta el deseo de consumir comidas más calóricas porque el cuerpo intenta mantener la temperatura corporal en 36.5°. Existe un componente cultural, pero también una necesidad real, ya que el organismo quema más calorías y eso genera más hambre, con mayor inclinación hacia platos con grasas, hidratos de carbono y proteínas”, explicó la nutricionista Carina González, matrícula profesional 431.
Sin embargo, esa tendencia natural puede derivar en desequilibrios cuando se cae en excesos o se priorizan alimentos ultraprocesados por sobre opciones más completas desde lo nutricional. En ese sentido, la profesional advirtió que repetir porciones, abusar de harinas o descuidar el consumo de frutas, verduras y legumbres puede favorecer el aumento de peso y generar malestares digestivos.
“El error está en excederse con harinas y ultraprocesados. Lo importante es no repetir porciones y tratar de incorporar frutas, verduras y legumbres en la alimentación diaria. También, aunque no se tenga sed, es fundamental tomar agua porque la hidratación influye en la digestión y en el funcionamiento de los riñones”, remarcó.
A su vez, el fortalecimiento del sistema inmunológico también forma parte de los cuidados que deben sostenerse durante el invierno, especialmente en momentos donde aumentan los cuadros respiratorios. La alimentación puede convertirse en una aliada, siempre que se combine con otros hábitos cotidianos vinculados al descanso y el movimiento.
“Hay alimentos que favorecen el sistema inmunológico, como los cítricos, frutas de estación, ajo, cebolla y vegetales. También ayudan un buen descanso de entre seis y ocho horas y realizar actividad física, porque eso contribuye a aumentar las defensas del organismo”, señaló.
Frente a este escenario, González planteó que es posible optar por comidas acordes a la temporada sin resignar calidad nutricional. Preparaciones de olla pueden seguir presentes, pero con elecciones más equilibradas en ingredientes, métodos de cocción y cantidades consumidas.
“Podemos elegir un guiso de lentejas o porotos con muchos vegetales y carnes magras, sin utilizar aceite para saltear. También conviene no repetir porciones ni acompañar almuerzo y cena con panificados, para evitar excesos y sostener opciones más saludables”, sostuvo.
Otro aspecto a tener en cuenta durante el invierno es la disminución de la actividad física, una situación frecuente que repercute directamente en el gasto calórico diario. Aunque la alimentación no cambie en cantidad, el menor movimiento puede favorecer el aumento de peso debido a una reducción del metabolismo.
“Al disminuir la actividad física en épocas invernales, disminuye el metabolismo, se gastan menos calorías y aunque se consuma la misma cantidad de alimentos puede haber aumento de peso”, precisó.
Por último, la especialista indicó que tanto en adultos como en niños resulta clave mantener una alimentación variada que incluya todos los grupos de alimentos, además de reforzar medidas básicas de cuidado frente al frío. Entre las señales de una alimentación desequilibrada mencionó aumento de peso, malestares digestivos, cólicos y diarrea, mientras que entre los hábitos recomendados insistió en consumir vegetales, frutas, carnes, huevos, lácteos, beber dos litros de agua y sostener actividad física diaria.