Faltan medicamentos y alimentos en varias zonas
Bolivia sin paz: la represión policial no acalla protestas
Policías y militares de Bolivia intentaban desbloquear la principal carretera de ingreso a La Paz en medio del asedio de manifestantes, luego de 23 días de protestas y bloqueos que han dejado a esta ciudad desabastecida de alimentos, combustibles y otros suministros básicos.
El presidente centroderechista Rodrigo Paz afronta las duras protestas, las cuales han polarizado el país. En ellas se exige su renuncia ante la falta de respuestas a la crisis económica y la carestía de la vida tras seis meses de su gobierno.

En algunos suburbios de la vecina ciudad de El Alto, los manifestantes lanzaban piedras y volvían a cortar la ruta tras el paso de las fuerzas policiales, que se abren paso con banderas blancas y gas lacrimógeno. Se ha evitado la portación de armas letales con el fin de evitar bajas, las cuales agravarían el conflicto, según han dicho las autoridades.
“Hay grupos intransigentes que se resisten. Una mayoría de vecinos apoyan este contingente, que busca abrir un corredor humanitario”, dijo el jefe policial Martín Gálvez, quien comandaba el operativo. Éste avanzaba con tractores para despejar la ruta de promontorios de tierra y piedras dejados por manifestantes.
Asediada por las protestas, La Paz es el epicentro de la crisis social. La víspera, la capital política boliviana volvió a vivir una jornada de choques callejeros entre la policía y manifestantes encabezados por sindicatos campesinos, juntas de vecinos de El Alto y la Central Obrera Boliviana.
Desde Santa Cruz, en el oriente, organizaciones civiles y empresariales han pedido al gobierno mano firme para desbloquear las carreteras, que según la Cámara de Industrias han provocado más de 600 millones de dólares en pérdidas. En La Paz, organizaciones ciudadanas también salen a las calles para rechazar las protestas. Miles de camiones están varados en las rutas bloqueadas en la capital política y otras ciudades.
Campesinos armados
Las Fuerzas Armadas de Bolivia (FFAA), en coordinación con la unidad de Inteligencia de la Policía, investigan la aparición de imágenes de campesinos armados en dos regiones del país. Así lo confirmó el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo. Las imágenes corresponden a integrantes del grupo Qaqachaka, registrados en las pampas de Crucero, en el departamento de Oruro, y a los denominados ponchos rojos, en La Paz.
“Han aparecido algunas imágenes de gente básicamente en el área cercana al Lago, portando armas de fuego de alto calibre. Esto ha pasado a investigación a cargo de las Fuerzas Armadas de Bolivia y de inteligencia de la Policía. Esto es ya un acto muy delicado sobre el cual daremos información al momento que tengamos resultados”, afirmó el ministro en una conferencia de prensa.

Hasta el momento circulan dos imágenes. La primera muestra a los ponchos rojos armados y en formación militar. No es la primera vez que se exhiben de esa manera: cada vez que surge un conflicto en esa zona del país, estas personas aparecen enmascaradas con fusiles Mauser, armas usadas durante la Guerra del Chaco que las autoridades sospechan fueron heredadas por los ex combatientes a sus familias.
Preocupación regional
El conflicto en Bolivia comenzó con reclamos salariales ante la crisis económica que atraviesa el país, escasez de recursos y la mala calidad de combustibles, última problemática a la cual la administración oficial culpó a mafia internacional que operaba entre Bolivia, Chile, Argentina y Paraguay.
El rechazo a reformas oficiales también se incrementó al malestar de sindicalistas e indígenas que amenazaron con dejar sin alimentos a hogares estatales para niños y buscan aislar a las grandes ciudades de La Paz y El Alto con cortes de rutas.
Los precios en los mercados populares se duplicaron o triplicaron, mientras las filas para conseguir productos básicos se extienden durante horas. Ante esta situación, el gobierno boliviano implementó un “puente aéreo” con ayuda de aviones argentinos para abastecer a la población, aunque reconoce que la crisis sigue sin resolverse.
Ocho países latinoamericanos firmaron el viernes pasado una declaración conjunta sobre “la situación humanitaria” en el país andino, en medio de las protestas de los sectores minero, agrícola y docente que mantienen paralizada la capital.
“Los países abajo firmantes manifestamos nuestra preocupación por la situación humanitaria en Bolivia, producto de las protestas y bloqueos de carreteras que han derivado en el desabastecimiento de alimentos e insumos esenciales para la población”, expresaron Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú en el comunicado conjunto.
El presidente ofreció ampliar el diálogo
El presidente boliviano Rodrigo Paz descartó el miércoles que vaya a renunciar y anunció la creación de una instancia de diálogo con todos los sectores, incluidos los que protestan desde hace más de tres semanas con bloqueos, los cuales han generado problemas de abastecimiento.
“Estaré cinco años para reordenar el país”, manifestó Paz en una conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno.
El mandatario conservador anunció la conformación del Consejo Económico Social para el próximo fin de semana, en el cual incluirá a todas “aquellas personas que quieran ser parte”, incluso los sectores movilizados. Sin embargo, aclaró que no sumará a los que promuevan la violencia.
Noticia Relacionada