Desde Corpus a Formosa, una familia misionera aguarda el milagro que puede salvar a Jorge
Hay familias que de repente se encuentran viviendo algo que nunca imaginaron. Una mañana cualquiera, la vida cambia de golpe y ya nada vuelve a ser igual. Eso le pasó a la familia de Jorge Sánchez Ely, un joven de 29 años oriundo de la localidad de Corpus, que desde el 8 de marzo está internado en el hospital de alta complejidad en Formosa, esperando un trasplante de corazón que puede salvarle la vida. Hoy, ese corazón todavía no llegó. Y el tiempo se agota.
Todo comenzó en enero. Jorge empezó a sentirse mal, hinchado, sin apetito, con falta de aire y desánimo. Durante semanas fue a la guardia varias veces, pero las respuestas no llegaban. Le decían que consultara con un gastroenterólogo, que era algo del estómago.
El 7 de febrero la familia volvió a insistir. Pasaron por el hospital de Roca, después por el Fátima, hasta que finalmente en la guardia del Hospital Madariaga de Posadas los médicos decidieron estudiarlo más a fondo. Esa noche cambió todo.
"Estaba edemado, tenía mucho líquido acumulado", relató su hermana Carolina. Esa noche le drenaron más de dos litros de líquido y lo internaron de urgencia. Los estudios que vinieron después confirmaron lo peor: el corazón de Jorge no estaba funcionando bien. Fue derivado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Madariaga, donde el equipo de cardiología logró estabilizarlo. "Le debemos la vida en agradecimiento a todo el servicio de cardiología del Madariaga", reconoció Carolina con emoción.
Le colocaron un desfibrilador para controlar sus arritmias. El diagnóstico fue insuficiencia cardíaca severa. Y la única salida posible era un trasplante.
De Corpus a Formosa, una espera interminable
Desde el 8 de marzo, Jorge está internado en Formosa, en el hospital de alta complejidad al que fue derivado para aguardar la posibilidad de un trasplante. Lo que nadie imaginaba era que la espera se extendería tanto, ni que el cuadro se iría deteriorando de manera tan acelerada.
Esta tarde de sábado, mientras su hermana Carolina hablaba por teléfono, los médicos terminaban de intubar a Jorge. Su corazón, cada vez más débil, ya no puede sostener solo el resto de los órganos. Está en coma inducido para que el cuerpo sufra lo menos posible mientras llega el trasplante. Las medicaciones que recibía estaban al máximo de su dosis.
"La situación hoy ya es crítica", dijo Carolina con una calma que solo da el agotamiento de quien lleva meses sin poder bajar los brazos. "Está en emergencia nacional y dependemos del milagro."
Jorge, el más compinche
Más allá del parte médico y la urgencia clínica, hay una persona. Jorge es el menor de seis hermanos. El más compinche, según describe Carolina, que le lleva 14 años y que en este tiempo también fue, de alguna manera, un poco su mamá. Es el tío favorito de sus diez sobrinos que lo esperan en Misiones.
Su historia de salud es larga y difícil. Además de la insuficiencia cardíaca, Jorge carga con una cirugía de columna importante en su historial, y con algo que lo persiguió durante doce años: una distrofia muscular que no tenía diagnóstico. Durante más de una década buscó una respuesta. Paradójicamente, el diagnóstico llegó el mismo día que entró a terapia intensiva del Madariaga.
"Doce años detrás de su diagnóstico", repitió Carolina. Esa frase sola dice mucho de la fortaleza que tuvo que tener Jorge, y de la que tiene que seguir teniendo ahora.
Lejos de casa
Nelida, la mamá de Jorge, y Carolina, su hermana, son las que están en Formosa desde que llegó. Vas más dos meses de vigilia permanente, de malas noticias, de espera, de incertidumbre. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
Hoy mismo, cuando los médicos comunicaron que iban a intubar a Jorge, Nelida se descompensó. Tuvieron que pasar por la guardia. Carolina lo contó con la entereza de quien ya no puede darse el lujo de derrumbarse: "Está mejor, medicada para estar más tranquila."
Ellas también necesitan ayuda. Sostener los gastos de estadía durante tanto tiempo, lejos de Corpus, lejos de todo lo conocido, es un esfuerzo enorme. Cualquier colaboración es bienvenida:
CVU: 0000003100043907867194
Alias: carito.ely.83 (A nombre de Carolina Petronila Ely)
Contactos: Neli, 3764100105-Caro, 3764249294

Donar es un gesto de amor ante el dolor
Carolina eligió hablar no solo para pedir por su hermano, sino para decir algo que siente con fuerza: la donación de órganos salva vidas, y la gente tiene que saberlo. "Creo que dando difusión estas situaciones hacen ruido y hacen a la población tomar conciencia sobre la importancia de donar los órganos", dijo. Y agregó algo que queda dando vueltas: "Ese enorme gesto de amor ante el dolor."
Porque donar órganos es exactamente eso. Una familia que atraviesa uno de los momentos más oscuros de su vida decide, en medio del dolor, dar vida a otro. Una decisión que muchas veces se pospone porque parece lejana, porque uno piensa que esas cosas le pasan a otros.
"Uno ve y piensa es tan lejano", reflexionó Carolina. "Pero a todos nos puede pasar. Y la verdad, esta angustia, esta incertidumbre de ver a quien amás en esas condiciones, no es fácil".
Jorge tiene 29 años. Tiene diez sobrinos que lo esperan. Tiene una familia que lleva meses sosteniéndolo desde adentro y desde afuera. Y tiene un corazón que necesita con urgencia.