Construir cultura desde el barrio

Cuando las infancias toman las cámaras

Chicos y chicas del barrio Schwelm, kilómetro 1 de Eldorado, saldrán hoy a retratar sus espacios, calles conocidas, paseos y casas; cada clic será una mirada y un mundo. Se trata de una experiencia de acceso a la cultura impulsada por la fotógrafa Soledad Imbach y la idea es hacer luego una muestra
sábado 16 de mayo de 2026 | 6:05hs.
La fotógrafa Soledad Imbach junto a brigadas culturales, espacio de organización popular,  impulsa un proyecto para que niños y niñas retraten su barrio. Foto: Matías Bordón
La fotógrafa Soledad Imbach junto a brigadas culturales, espacio de organización popular, impulsa un proyecto para que niños y niñas retraten su barrio. Foto: Matías Bordón

En los márgenes de la ciudad, donde muchas veces las historias llegan contadas desde afuera, empieza a gestarse una experiencia que busca invertir la mirada. En el kilómetro 1 de Eldorado -barrio Schwelm-, una iniciativa comunitaria propone algo tan simple como transformador: poner cámaras en manos de niños y niñas para que sean ellos quienes narren su propio mundo.

La propuesta es impulsada por la fotógrafa Soledad Imbach, quien plantea una idea clara, pensar las infancias no solamente desde la urgencia, la necesidad de alimento y abrigo, sino también desde el derecho a la expresión, la identidad y la participación. En ese cruce, la fotografía aparece como una herramienta poderosa, como un lenguaje capaz de habilitar la mirada, de abrir preguntas y de construir relatos propios.

“Muchas veces los barrios populares son contados desde afuera, con miradas que no siempre reflejan la vida cotidiana ni la riqueza comunitaria que existe”, explicó Imbach a El Territorio.

Los niños y niñas del barrio y la fotógrafa se preparan para salir a retratar. 

 

Frente a eso, el proyecto de fotografía busca que sean los propios chicos y chicas quienes registren sus calles, sus juegos, sus afectos y sus sueños. Que puedan decir: “Esto somos, esto nos importa”.

El gesto es profundo. Porque no se queda en el clic de la fotos sino que hace lugar a otras voces. En cada imagen hay una forma de dignidad, un ejercicio de autoestima y una construcción de memoria colectiva.

Las cámaras, muchas veces guardados en cajones, encuentran así un nuevo sentido, el de convertirse en puentes hacia experiencias que pueden dejar huellas duraderas en las infancias. La actividad de fotografía tendrá su puntapié hoy.

La comunidad puede sumar

La iniciativa suma un componente clave, una campaña solidaria para recolectar cámaras digitales en desuso. La convocatoria invita a la comunidad a prestar esos equipos que ya no se utilizan, con el compromiso de que serán empleados durante el tiempo que dure el taller y luego devueltos a sus dueños.

De esta manera, la propuesta  facilita el acceso a la herramienta y al mismo tiempo involucra a los integrantes de la comunidad en una experiencia colectiva de construcción cultural.

Acceso, derechos, cultura

La iniciativa también pone en discusión el acceso desigual a los bienes culturales. No todos los niños tienen la posibilidad de acercarse a herramientas artísticas o tecnológicas. Sin embargo, “la sensibilidad está en todos lados” afirmó la fotógrafa. Democratizar ese acceso es, en definitiva, ampliar derechos.

El proceso no termina en el click. Luego de las jornadas de fotografía, las imágenes serán reveladas y formarán parte de una muestra colectiva abierta a la comunidad.

Así, ver sus fotos, compartirlas con su familia, reconocerse en ellas,  ese momento será, para muchos, el corazón de la experiencia. Un acto de encuentro, de orgullo barrial y de construcción comunitaria.

Además, el proyecto aspira a dejar algo más que una actividad puntual. Las imágenes que surjan conformarán un archivo sensible, una memoria visual construida desde adentro. Un registro que capture no sólo lo visible, sino también los vínculos, los gestos cotidianos y las formas de habitar el territorio.

La propuesta de la artista, impulsada junto a brigadas solidarias de la organización Argentina Humana, convoca a la comunidad a sumarse de diferentes maneras como prestando cámaras, colaborando con la impresión de fotografías, difundiendo la iniciativa o participando activamente en las jornadas.

Imbach sintetizó la acción. “Cuando un niño o una niña toma una cámara no solamente registra una imagen. Construye voz. Construye memoria. Y sobre todo empieza a imaginar su propio futuro”.

Campaña solidaria 

Se realiza la campaña solidaria para reunir las cámaras suficientes para que los chicos y chicas pueden fotografiar su barrio. La experiencia de fotografía comienza hoy.

Los equipos deben estar en funcionamiento para que los niños y niñas del kilómetro 1 barrio Schwelm de Eldorado puedan realizar la actividad.

“Las cámaras deben entregarse con batería cargada y tarjeta de memoria para facilitar su uso inmediato”, solicitó la fotógrafa Soledad Imbach.

Las cámaras se utilizarán en actividades colectivas y luego serán devueltas a sus dueños.
Aquellos que deseen prestar las cámaras, escribir por mensaje de Instagram a @soledadimbach

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