Caso Faeir: perito confirmó que las huellas levantadas en la escena del crimen coincidían con Necke Da Silva
En la continuidad del juicio oral y público por el crimen de Nazareno Adrián Faeir (25), este viernes fue el turno de las declaraciones de dos peritos criminalísticos que participaron de las pericias efectuadas en la escena del ataque ocurrido en Fracrán en la madrugada del 16 de marzo de 2024.
Las exposiciones se desarrollaron ante el Tribunal Penal Uno de Oberá, integrado por los jueces Horacio Paniagua, Ezequiel Milicich y Jorge Villalba, con la acusación encabezada por el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi y la defensa del único imputado, Levi Necke Da Silva, alias “Brasilerito”, a cargo del abogado Humberto Gales.
Durante la audiencia, los especialistas comenzaron a aportar detalles técnicos considerados claves para la reconstrucción del hecho y para intentar esclarecer las circunstancias en las que 'Nacha' fue asesinado dentro de su vivienda, donde también se encontraba su pareja y la hija de ambos, de apenas cuatro meses.
Uno de los testimonios centrales fue el del comisario Esteban Luis Silva, perito jefe de División Huellas y Datos de la Policía, quien explicó el procedimiento de levantamiento y análisis de rastros dactilares efectuado en la escena del crimen. El funcionario aclaró que, aunque firmó el informe final, la pericia fue ejecutada por otro especialista de la división, detallando que "se efectuó el relevamiento técnico y la recolección de indicios en primera instancia".

Silva indicó que se realizaron tomas dactiloscópicas directas para trabajar sobre "rastros dubitados e indubitados". Precisó además que las huellas halladas en una ventana de vidrio del lugar "eran invisibles", motivo por el cual debieron utilizar "un reactivo físico para hacerlas aflorar".
En relación al análisis pericial, explicó que posteriormente "se analizaron las similitudes para determinar si el rastro levantado en el lugar guardaba coincidencia con alguna ficha dactiloscópica de los sospechosos" y sostuvo que, en este caso, "los rastros coincidían con una de ellas". Agregó que luego se verificó la idoneidad de las muestras, constatando "que fuera íntegro y nítido".
El perito detalló que para establecer un nexo identificatorio "se requieren entre 9 y 12 puntos característicos" y afirmó que en los rastros levantados "uno presentaba 10 puntos y el otro 11". En ese sentido, concluyó que "dos muestras de la mano izquierda que fueron analizadas, correspondientes al dedo anular y al dedo medio, guardaban características coincidentes con la identidad dactiloscópica de Necke Da Silva", remarcando además que "no quedaron pendientes ningún otro rastro en el lugar del hecho".
Silva también explicó ante el tribunal que "el cotejo y confronte es el método utilizado para establecer la identidad, otorgando certeza absoluta", precisando en ese sentido que el análisis fue realizado "sobre los datos dactiloscópicos de Necke Da Silva y sobre los rastros levantados en el lugar del hecho".

Intervención en la escena
Por su parte, el oficial principal Jonatan Montero, licenciado en Criminalística, describió las condiciones en las que encontraron la escena al arribar al lugar. Señaló que "se observaron manchas de sangre y una vaina servida calibre .22", mientras que dentro de la vivienda se constató un importante desorden. Según relató, en el acceso a la casa "se presumía la existencia de una gresca debido a marcas de arrastre y al estado general del lugar".
Montero añadió que, a partir de información preliminar, manejaban la hipótesis de que el agresor "intentó ingresar por la puerta", ya que detectaron "marcas de patadas como si hubiera querido forzarla". Asimismo, sostuvo que se encontraron "maderas rotas próximas a una ventana ubicada frente a la vivienda, aparentemente pisadas para ingresar por allí". En ese contexto, el criminalista explicó que presumieron que el autor habría intentado entrar por la ventana y que, "al tratarse de una superficie de vidrio, podían existir rastros", razón por la cual se dispuso el levantamiento de muestras que luego serían sometidas a análisis pericial.
Finalmente, Montero expresó que, de acuerdo con toda la evidencia recolectada en la escena, consideraba que el ataque habría sido cometido por una sola persona. Según indicó, esa presunción se sustentaba en "las marcas observadas, el recorrido detectado y la dinámica advertida en el lugar", elementos que, a su entender, eran compatibles con la intervención de un único autor.
