"Murió en mi regazo y no pude hacer nada", el crudo testimonio de la pareja Nazareno Faeir frente a los jueces
El silencio que este miércoles dominaba la sala del Tribunal Penal Uno de Oberá se quebró por completo cuando Rocío Maribel Dos Santos comenzó a declarar. Sentada frente a los jueces Horacio Paniagua, Ezequiel Milicich y Jorge Villalba -subrogante-, la joven reconstruyó entre lágrimas la madrugada en que vio morir a Nazareno Adrián Faeir (25), su pareja y padre de su hija. Con la voz quebrada, relató cómo en cuestión de segundos la violencia irrumpió en una casa donde hasta entonces solo existían proyectos, trabajo y el esfuerzo cotidiano de una pareja joven que criaba a una beba de apenas cuatro meses.
Rocío fue la testigo presencial más importante de la primera audiencia del juicio oral contra Levi Necke Da Silva, alias "Brasilerito", único imputado por el crimen ocurrido el 16 de marzo de 2024 en Fracrán. Su relato, atravesado por el dolor y la angustia, permitió reconstruir los minutos previos al ataque y el horror vivido dentro de la casa aquella madrugada.

Contó que días previos al homicidio, Nazareno había sido víctima del robo de su motocicleta Honda Tornado, que había comprado poco antes. "El tenía una moto, que luego vendió y compró una Honda Tornado a dos chicos de la zona, pero esos días la quería vender porque la beba estaba enferma y necesitábamos plata", recordó. Según explicó, el martes previo al homicidio, Nacha (como le decían) fue solo hasta el lugar donde supuestamente estaban los compradores y allí terminó siendo asaltado a punta de pistola. "Le robaron la moto con casco y todo", recordó, aunque ante la pregunta del abogado Humberto Gales, defensor de Necke Da Silva, admitió que "no hizo la denuncia porque estaba con miedo, le habían apuntado con un arma", dijo.
Luego llegó el recuerdo más difícil. Rocío cerró los ojos y suspiró varias veces antes de describir cómo comenzó el ataque, en los primeros minutos del 16 de marzo de 2024. "A las 00.35 vino un hombre, violento, a los gritos, golpeó la ventana. Nacha se pegó a la pared y desde adentro vio que tenía un arma", relató. Contó que Nazareno intentó esconderse mientras el atacante pateaba la puerta hasta entrar a la casa. "Me dijo que me quedara en la pieza con la beba, que no saliera de ahí", recordó.

Según declaró, el agresor habló en todo momento en portugués y exigía la motocicleta. "Pedía la moto. Le decíamos que ya no estaba más porque nos la habían robado". Después comenzó a reclamar otros objetos. "Pedía la tele, me apuntaba con el arma y yo le dije que se lleve la tele pero que no nos haga nada", contó quebrada.
En ese contexto ocurrieron los balazos mortales. "Fueron segundos, veo que Adrián se abalanza sobre el hombre y forcejean, y en eso escucho el primer tiro. Cayeron en la escalera y escucho el segundo tiro", dijo mientras la voz se le apagaba frente a los jueces. "Ahí el hombre salió corriendo".
Rocío recordó que intentó auxiliarlo desesperadamente, pero su intento fue en vano. "Le senté, pero escupía sangre, no lograba hablar nada", relató. Después miró hacia abajo, hizo una pausa larga y lanzó la frase que dejó a todos en silencio: "Murió en mi regazo y no pude hacer nada".

Pedido de ayuda
La joven también contó que llamó desesperada a su madre apenas ocurrió el ataque. "Le dije: 'mamá, vení por favor, le mataron a él'". Después salió corriendo de la casa para encontrarse con ella, que vivía a unos 200 metros y ya venía camino a la vivienda. Según recordó, fue su madre quien tuvo que pasar por encima del cuerpo de Nacha para entrar a la habitación y rescatar a la beba, que seguía sobre la cama.
Durante su declaración Rocío aseguró que no pudo ver el rostro del atacante porque estaba cubierto, y además, como las luces de la casa estaban apagadas, porque ya estaban acostados para dormir, la luz de la linterna del atacante sobre sus ojos no le dejaban ver nada. El dato clave es que hablaba en portugués.
La joven insistió además en que Nazareno "no tenía conflictos con nadie, era siempre del trabajo a la casa", afirmó. Y al ser consultada sobre el acusado, miró directamente hacia el lugar donde estaba sentado Necke Da Silva y aseguró "nunca lo vi".
Su testimonio fue seguido en absoluto silencio por familiares y presentes en la sala. La crudeza de sus palabras dejó una de las escenas más conmovedoras en el inicio del juicio por el crimen de Nazareno Faeir, que continuará mañana con la declaración de tres tres peritos que participaron de la autopsia y de las pericias realizadas en la escena del crimen. La familia espera que esos testimonios aporten nuevas precisiones y elementos que permitan esclarecer completamente el caso.

Según su versión, los citados integraban una banda dedicada a dar 'golpes' contra productores y colonos de la zona, vinculada al robo de tabaco, de motos, utilización de armas y comercialización de autopartes. Incluso fue más allá y sostuvo que policías de San Vicente formaban parte de ese entramado ilegal, encubriendo o comprando cosas robadas.