Lo que la endoscopía no muestra, la motilidad puede detectarlo
Muchas personas conviven durante años con molestias digestivas, dolor, reflujo, dificultades para tragar o trastornos intestinales sin encontrar una respuesta clara. Se realizan endoscopías, estudios clínicos y consultas médicas, pero los resultados aparecen normales. Sin embargo, los síntomas continúan. En ese punto, la neurogastroenterología aparece como una herramienta capaz de detectar aquello que los estudios tradicionales no logran ver.

“Lo que no ve la endoscopía, lo ve la motilidad digestiva”, resumió la gastroenteróloga especialista jerarquizada en endoscopia intervencionista Giovanna Porfilio Gularte durante una charla con El Territorio. La profesional forma parte del Instituto EIRA y actualmente preside Cidemo, el Círculo de Motilidad Argentina, entidad que establece estándares de calidad en motilidad digestiva en el país.
En EIRA, el trabajo se desarrolla a través de un equipo interdisciplinario integrado por los especialistas Cintya Jiménez y Gabriel Verón, quienes se desempeñan en neurogastroenterología pediátrica y Harumi Hashimoto, Milena Llera Sosa y Giovanna Porfilio Gularte trabajan en neurogastroenterolgía de adultos. Todos realizaron una superespecialización en centros de referencia latinoamericanos y participan activamente en espacios científicos y de formación.
“La endoscopía digestiva ve la mucosa, la parte interna del tubo digestivo. Pero muchas veces el problema no está ahí, sino en cómo funciona el movimiento del sistema digestivo”, explicó Gularte. Esa alteración funcional recibe el nombre de trastorno de motilidad digestiva y puede provocar síntomas persistentes aun cuando otros estudios resulten normales.

Según detalló la especialista, muchos pacientes llegan después de años de consultas sin diagnóstico preciso. “Una endoscopía normal no significa necesariamente que la persona no tenga nada. Hay que seguir estudiando”, sostuvo.
Tecnología de alta precisión
El Instituto EIRA cuenta con un laboratorio de motilidad digestiva equipado con tecnología que hoy existe en pocos centros del país. Entre ellos, un manómetro esofágico y anorectal de alta resolución de 36 sensores que permite estudiar el funcionamiento del esófago, ano y otras partes del sistema digestivo mediante una sonda colocada por vía nasal.
También realizan manometría anorrectal para evaluar patologías vinculadas al funcionamiento del recto y el ano, además de estudios específicos para el diagnóstico del reflujo gastroesofágico.
Uno de los equipos destacados es la planimetría de impedancia, conocida como EndoFLIP, una tecnología utilizada para medir con precisión trastornos motores del esófago y planificar cirugías endoscópicas. “Nos permite saber exactamente hasta dónde intervenir y darle mayor precisión a las cirugías”, señaló Gularte.
A diferencia de otros estudios que requieren que el paciente permanezca despierto, esta técnica puede realizarse durante una endoscopía con sedación, lo que mejora notablemente la tolerancia. “El paciente no siente dolor ni molestias”, remarcó.
Otra de las herramientas disponibles es la cápsula Bravo, un sistema que monitorea el reflujo durante 72 horas y brinda información más precisa que los estudios convencionales de 24 horas.

Enfoque multidisciplinario
En EIRA destacan que cada caso se analiza de manera personalizada. Los especialistas trabajan de forma conjunta y derivan internamente según la necesidad de cada paciente. Hay profesionales dedicados especialmente a esófago, otros a patologías anorrectales, pediatría o cirugía digestiva.
“Todas las subespecialidades dentro de la gastroenterología están cubiertas. Hoy la medicina está muy superespecializada y nosotros tenemos referentes en cada área”, explicó Gularte.
Es así como el director médico del Instituto, Agustin Winzeler, resaltó el trabajo del sector de Neurogastroenterología y Motilidad Digestiva tanto adulta como pediátrica, dirigidos por la Dra. Giovanna Porfilio Gularte y el Dr. Gabriel Verón respectivamente.

El instituto además funciona como centro de referencia y docencia para profesionales de distintas provincias argentinas y de otros países de Latinoamérica. “No somos muchos los especialistas en neurogastroenterología y motilidad digestiva. Por eso apuntamos mucho a la formación y a la capacitación”, indicó.

Desde el diagnóstico hasta el tratamiento y el seguimiento posterior, el objetivo del equipo es acompañar integralmente a cada paciente. “Acá tenemos todo el abanico terapéutico disponible. No solamente hacemos el diagnóstico, también brindamos tratamiento y seguimiento”, afirmó la especialista.