Ex futbolista de Tigre, Guaraní y Candelaria, entre otros del ascenso

“La parte mental de un futbolista es fundamental”

Carlos Vicente agradece por su carrera, pero siente una espina de no haber estado preparado “física y mentalmente” cuando era joven. Por qué Messi es el mejor, su vínculo con el representante top de los 90 y su relación con Dios
domingo 03 de mayo de 2026 | 6:07hs.

Su modo de hablar contrasta con cómo fue su comportamiento en la cancha. Para lo primero se muestra medido, reflexivo, pausado. Para lo segundo acudía a la velocidad –que conjugaba con habilidad- que le valió ser siempre una causa de preocupación de las defensas rivales. Sin embargo, en esencia Carlos Vicente es el mismo de siempre. El que irrumpió en Tigre, recorrió el ascenso argentino (Arsenal, Ferro, Ben Hur, 9 de Julio, Guillermo Brown, Juventud Unida Universitario) y también se dio el gusto de sobresalir en Candelaria y Guaraní.

Pero, ¿qué hizo después del fútbol? “Cuando dejé de jugar me dediqué de lleno al comercio, tuvimos tienda de ropa en el centro (de Posadas) y hoy hace diez años estamos con una agencia de autos que lleva mi nombre”, cuenta para luego meterse de lleno en la charla futbolera en la sección Pegada al pie.

¿Quién es el mejor futbolista del mundo?

Hoy Lionel Messi sigue siendo el mejor del mundo, por todo lo que consiguió y lo que sigue siendo. Y con la edad que tiene va a ser récord en el Mundial.

¿Cuál es el mejor equipo del mundo?

Para mí Bayern Munich y París Saint Germain.

¿Cuál es el mejor equipo de la liga argentina?

Está bastante competitivo, pero Vélez está en crecimiento. Retomó la esencia de su etapa buena, que fue la de Bianchi… y el mellizo está retomando esa etapa.

¿Y el mejor futbolista del torneo argentino?

Hoy (Gabriel) Ávalos -delantero de Independiente- está en su mejor momento, está convirtiendo y con buen presente. Me parece que en su etapa goleadora es uno de los mejores. Pero (Leandro) Paredes obviamente… Y de los chicos (Ian) Subiabre y el Changuito Zeballos me gustan, aunque no terminan de despegar.

¿Cuál es la mejor selección?

Argentina después de ser campeón sigue demostrando la jerarquía que tiene y el recambio, eso hace que siga siendo candidata y que dé gusto verla jugar.

¿Quién fue el mejor técnico que tuviste?

(Darío) Tempesta, en Brown de Madryn.

¿Qué te dejó?

Fue el que continuamente nos trabajaba en todo momento, desde la parte física, mental, psicológica. Una anécdota: nosotros poníamos las películas en los viajes, estábamos encargados con otro amigo. Íbamos al videoclub, alquilábamos y poníamos Van Damme, cualquier cosa… (risas). Cuando llega Darío se hace cargo de todo, ‘las películas las alquilo yo’. Veníamos muy mal, con un plantel de jerarquía y desde el vestuario empezó a trabajar, en los viajes con algo tan sencillo, con películas motivadoras, como 300… (también) la de los jugadores de rugby que llegaban a un objetivo. Nos fue llevando a todo eso, desde lo físico a lo táctico. Hoy se está viendo mucho, que el jugador puede jugar en diferentes puestos. Yo, por ejemplo, me negaba a ser volante por izquierda y tal es así que varios partidos jugué de volante. Pero gran persona, motivador y súper profesional.

¿Y el peor, o el que menos te dejó?

De todos aprendí, hasta en las malas. Uno saca lo bueno y lo malo, a pesar que no soy técnico. Caso Guaraní cuando estuvimos en aquel tiempo (2007) con el Chango (Daniel Cravero), un profesional que tenía experiencia; por ahí dejó un sabor amargo en algunos jugadores. En lo personal aprendí algunas cosas que no las tendría que hacer si quiero ser técnico.

¿Quién fue el mejor futbolista misionero con el que compartiste cancha?

Fueron varios, Dante (Pigerl) fue extraordinario en esa época dorada de Tigre. Después (Javier) Paco Iturbe en Candelaria y el Polaco Franco en Guaraní.

¿Qué le falta al fútbol misionero para despegar?

Creo que faltan dirigentes que trabajen a conciencia, sabiendo que hay que trabajar sobre las bases, los chicos. No sólo cantidad, sino trabajar sobre esos chicos, capacitar a los técnicos, los profes de inferiores, para que preparen una buena base. Eso lleva tiempo, por eso estamos donde estamos. Han llegado muchos y han bajado por una cuestión de que no hay base en las instituciones.

Cuando se da tu ascenso futbolístico te vas a Arsenal de Sarandí, ¿qué cambio notaste cuando llegás a la segunda división?

En ese momento me lleva Gustavo Mascardi, que era el representante modelo. Y cuando llego a Arsenal me encuentro con jugadores de renombre y uno llegaba de algo mucho más tranquilo. Aparte hablamos del 2000, no existían las redes, estábamos lejos de todo. Fue abismal, yo tenía condiciones, pero físicamente no estaba preparado para una segunda división.

¿Y cuándo el futbolista se da cuenta de eso, pasó en ese momento?

No, no, no me di cuenta. Esas son las cosas que siempre charlo, me arrepiento de no haberme dado cuenta en el momento, que me digan ‘nene: tenés que comer mejor, internarte en el gimnasio, doble turno’, hoy con las redes y todo hay más información y los chicos se preparan de otra manera. Por eso hay otros misioneros que llegan porque hoy la información está cerca.

¿Cuál fue la mayor alegría en el fútbol?

Haber ascendido con Candelaria fue la mayor alegría que tuve (en 2004 al Argentino A), después haber salido campeón con Brown de Madryn del Argentino A, aunque no pudimos ascender.

¿Y la peor frustración?

No haber podido llegar más lejos, por no estar preparado quizás física y mentalmente, porque el futbolista mentalmente tiene que estar muy fuerte. No es fácil estar ahí, los altibajos, los golpes, las alegrías, las tristezas, pero la frustración fue no haberme consolidado en un Nacional B, que tuve dos posibilidades jugando. Estoy convencido que las condiciones las demostré, salí revelación en un torneo con Candelaria, pero tenía que haberme preparado un poco más. Me acuerdo que en Ben Hur una vez dije ‘pensar que estoy a un paso de primera’ pero quedé ahí, tenía que haber trabajado eso.

¿Estás conforme con tu carrera o podías haber dado un plus?

Creo que podía haber dado más, por todas estas cuestiones que estamos hablando. Vuelvo a repetir, la parte mental es fundamental; si bien soy una persona que cree en Dios y soy agradecido a la posibilidad que me dio de compartir con grandes jugadores y las amistades, tengo como un sabor amargo; pero también soy agradecido de la carrera y lo que logré.

Mencionaste a Gustavo Mascardi, top en los 90. ¿Cómo fue estar con él?

Eso fue una puerta que Dios abrió en ese tiempo, todos querían ser jugadores de Gustavo. Y nosotros, alejados de todo, se da la posibilidad gracias a Víctor Hugo Romero (NdeR: misionero que jugó en Boca, entre otros); nos pidió unos videos, querían algo para trabajar. Y no dudó y nos llamó, hicimos unos videos en VHS y mandamos. Fue todo muy rápido, llego, me esperan empresarios, fue a la torre Le Parc, y firmo un contrato de dos años. Fue algo bueno en ese momento, pero después no se pudo dar… No todos tenían charlas con él y personalmente habló conmigo y mi papá. Luego fue un conjunto de errores.

¿Te ofrecieron plata para ir para atrás?

No, nunca. Sí para ganar.

¿Y alguna sustancia ilícita para mejorar tu rendimiento?

No, nunca. Siempre entrené al máximo, nunca quería faltar, no le quería dar el lugar a nadie. Cuando era titular continuamente pensaba en que me podían sacar el lugar, con molestias, pero nunca tomé nada para estar mejor.

¿Cómo fue tu acercamiento a Dios?

Fue en el 99, cuando Guaraní jugaba la liga local. Omar Benítez me invitó a las reuniones, en ese tiempo estaba Atletas de Cristo, comencé a ir, también Dani Garay, Ariel Avaca, permití que Dios ingrese a mi vida y fue la mejor decisión que tomé.

¿Hubo algo peculiar, en que te encomendaste y salió bien?

En ese momento queda embarazada mi señora Lorena, yo tenía 19 años y ella 18 y entonces fue difícil afrontar todo eso. Futbolísticamente quería despegar y acá era imposible vivir del fútbol y ese era mi pedido de oración y la estabilidad en la familia. Lo que me marcó fue que jugábamos contra Boca, con Guaraní. Había un plantel bueno, pero yo era muy chico. Y le pedí a Dios que quería jugar con Boca y con la 11. El primer milagro fue que se suspende el partido, en ese tiempo empiezo a crecer futbolísticamente y cuando faltaba una semana venía demostrando. Y me acuerdo que Mario Domingo Passalagua, el ayudante de campo, dijo: ‘si no sos titular contra Boca me dejo de llamar Mario Domingo Passalagua’. Y el lunes cuando ingreso al vestuario, Fulgencio Alfonso -el técnico – estaba anotando y me dijo ‘Carlitos Vicente, quién iba a decir que ibas a jugar con la 11’. (Se emociona) Marcó algo muy importante en mi vida.

Si fueras un músico, ¿quién serías?

Escucho de todo un poco, en lo que es música cristiana me gusta mucho Jesús Adrián Romero, que es música tranquila. De hecho, me gusta ese tipo y después Marco Antonio Solís.

Si tuvieras la posibilidad de compartir una charla con alguna personalidad, ¿con quién sería?

Si es del deporte, me hubiese gustado tener una charla con El Diego (Maradona). Es nuestro ídolo máximo porque crecimos queriendo ser él… pero me gustaría también, porque se basa un poco en todo lo que hablamos, con El Bati, Gabriel Batistuta. Entendió el fútbol, que era su trabajo y prepararse para conseguir lo que consiguió. Sería muy positivo.

¿Cómo armarías la selección argentina ideal?

No modificaría mucho, me gusta. Lo pondría a Paredes junto con Enzo…los chicos vienen de un torneo más competitivo que De Paul. Sería con Dibu Martínez, Molina, Romero, Otamendi y Tagliafico; Paredes, Enzo, Mac Allister, Messi, Julián y Lautaro. Con mucha salida por afuera y mucha llegada. 

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