La marca deportiva internacional lo eligió para patrocinarlo

El momento en que todo valió la pena

Con el sueldo demorado, las zapatillas pagadas con una venta de locro y el doble turno de entrenamiento como único capital, Nano Franco venció a seis mil corredores en la Fila Race
miércoles 29 de abril de 2026 | 6:08hs.
Vendió locro para comprarse las zapatillas 	y combina entrenamiento de madrugada con jornadas laborales, pero ganó los 	21K en Buenos Aires y se le abrió una gran oportunidad de apoyo comercial.
Vendió locro para comprarse las zapatillas y combina entrenamiento de madrugada con jornadas laborales, pero ganó los 21K en Buenos Aires y se le abrió una gran oportunidad de apoyo comercial.

Hay historias que no necesitan adornos. La de Edgardo “Nano” Franco, corredor de fondo de Azara, es una de esas. Se levanta a las 4 de la mañana para entrenar, después va al trabajo, a las 6 de la tarde vuelve a calzarse las zapatillas y corre otra vez. Kilómetros y más kilómetros en el calor y la humedad de Misiones, con una sola zapatilla en el bolso y la cuenta bancaria flaca. Y en la primera media maratón importante que corrió en Buenos Aires, ganó.

El pasado domingo 19 de abril, Franco se impuso en los 21 kilómetros de la Fila Race con 1 hora, 8 minutos y 26 segundos, seguido por Federico Santibáñez con 1h09m30s y Mauro Rozza con 1h09m37s. La carrera, organizada por Club de Corredores, convocó a 6.000 fondistas en los bosques de Palermo, con un circuito que recorrió el Rosedal, los alrededores del Planetario Galileo Galilei, Ciudad Universitaria y la Costanera Norte.

La sonrisa y la medalla de un triunfo construido a pulmón. Fotos: Gentileza

 

Nano, que tiene 30 años, no llegó a esa carrera por casualidad. Jorge Basílico, que fue entrenador del olímpico Joaquín Arbe, lo contactó por Instagram. “No sabía quién era”, reconoció Franco. “Lo busqué en las redes sociales y me invitó a la Fila Race. Justo tiene una casa acá en San Javier y vino a saludar. Hablando con el profe, surgió la posibilidad de correr los 21. Me convencieron y acepté”, contó.

Fue más que una invitación: Fila evaluó su perfil, creyó que podía estar en el podio y le mandó indumentaria para competir. Nano cumplió con creces.

La estrategia inteligente

No fue una victoria de adrenalina ni de salir a buscarse una marca. Fue táctica pura, planificada con su entrenador Fabián Romasczuk. “Sabíamos que teníamos cargados los días, con diez kilómetros de competencia en pista el sábado, así que no iba a arriesgar. La estrategia era aguantar con el pelotón hasta el kilómetro 16 y ahí hacer un cambio de ritmo”, explicó.

Funcionó de manual. “Al kilómetro 14 ya me sentía bien y bajé a 3 minutos 2 segundos por kilómetro. Me pude despegar del pelotón. Muy contento con eso”, dijo.

El día anterior, en el Nacional de Clubes de pista, Nano había sumado otra actuación destacada. Corrió en la segunda serie -porque aún no tenía marca nacional en pista acreditada- y terminó quinto en la general. “Me abajoneó un poco no poder correr con los más rápidos, pero bueno, fui y gané mi serie. Ahora tengo la marca y en el próximo nacional ya corro con la primera serie”, señaló.

Locro, zapatillas y aserradero

Para entender lo que significa este logro hay que saber de dónde viene. La última zapatilla con la que Nano compitió la pagó con lo que recaudó en una venta de locro que organizó con su familia. “Me llegó tres días antes de la carrera de las Tres Fronteras. Ahí nomás la estrené”, recordó.

Hoy tiene ese par y el que le mandó Fila. “Antes compraba con tarjeta de crédito en varias cuotas. Está todo carísimo. Tenía una zapatilla y le metía 5, 10, 21 kilómetros”, graficó.

La marca no sólo le da zapatillas e indumentaria. Le saca un peso enorme de encima. “Al ganar la carrera, se acercaron las chicas de Fila y me dijeron que me van a apoyar. Tengo que pasarles el cronograma de carreras y ya estamos en vista para la Fiesta de Mayo, que es el 25”, contó con entusiasmo.

Desde Azara, Nano construyó su camino al triunfo.

 

Y por si el contexto deportivo fuera poco complicado, el laboral lo supera. Nano trabaja en un aserradero, pero hace un mes y medio que la empresa no abona los sueldos. “Nos dieron vacaciones, un mes y medio sin trabajar y sin cobrar. No sé si la empresa sigue cuando volvamos”, admitió. Su familia está sostenida en parte con los premios en efectivo que consigue en las carreras. “Hay una carrera en Foz de Iguazú con premiación en efectivo. Nos estamos enfocando en eso para poder salir adelante”, explicó.

Lo dice sin dramatismo, como quien está acostumbrado a resolver problemas mientras corre.

Doble turno

Franco entrena entre 25 y 30 kilómetros por día con doble turno: uno a las 4 de la mañana antes de ir a trabajar y otro por la noche, al terminar su jornada laboral. “A la mañana hago 10, 12, hasta 19 kilómetros. A la tarde ya es más largo: 17, 20, 22. Muchos no pueden creer cuando les cuento. Pero es ganas de superarse”, resumió.

El entrenador Fabián Romasczuk lleva tres años y medio con él. “Gracias a él no tuve ninguna lesión. Es uno de los mejores entrenadores de la provincia. Me motiva todos los días”, valoró. También suma acompañamiento de una nutricionista, porque este año arrancó con inflamación intestinal, un problema que se repite y que empezó a corregir con dieta y seguimiento profesional.

El salto de calidad, sin embargo, lo dio en diciembre pasado. “Fui al Nacional de Santiago del Estero y corrí los 10 kilómetros en 30 minutos 37 segundos. No lo podía creer. Muchos corredores van a la altura y vienen y hacen esa marca. Yo, entrenando un solo turno, la hice. Ahí volví re feliz y le dije a mi entrenador que quería entrenar doble turno”, recordó. Desde entonces, no paró de crecer.

Un nombre que empieza a sonar

Franco es oriundo de Azara y ya es un nombre pesado en la región: conquistó la Media Maratón Internacional de las Tres Fronteras en cuatro oportunidades consecutivas desde 2022, además de ser escolta en la media maratón de Posadas. Sin embargo, sentía que le faltaba salir de la tierra colorada para terminar de confirmar su nivel ante los mejores del país.

En ese camino de crecimiento, comparte ruta con Agustín Da Silva, el otro gran exponente del atletismo misionero. Lejos de las comparaciones, Nano desmitifica cualquier rivalidad: “La gente piensa que somos enemigos, pero no tiene nada que ver. Hemos viajado juntos a competir a Brasil y Paraguay; siempre compartimos un mate en cada carrera”, aclaró sobre la camaradería con su colega, con quien intercambia consejos y experiencias de elite.

Esa proyección fuera de la provincia fue la llave. Lo que antes era un nombre conocido sólo en el ámbito local, empezó a sonar con fuerza en el calendario nacional. “La primera vez que fui a un nacional nadie te tiene en vista, pero ahora ya saben quién soy”, observó con orgullo. Esa visibilidad fue la que activó el radar de Fila y también la solidaridad en su propia tierra: un vecino de Iguazú, conmovido por su esfuerzo y sin conocerlo personalmente, le pagó la inscripción y todos los gastos para que pueda estar en la Media Maratón de las Cataratas el próximo 17 de mayo. “Lo hablé con mi familia y mi profe, dijimos que sí y allá vamos”, contó entusiasmado.

Lo que viene

El calendario se llena. El 17 de mayo, la media maratón de Las Cataratas en Foz do Iguazú. El 25 de mayo, la Fiesta de Mayo en Buenos Aires, también con Fila. Después, más nacionales en pista y en calle, Cross Country, y si se da la clasificación, alguna prueba sudamericana.

“Quiero correr la media maratón de Buenos Aires y buscar una buena marca”, adelantó. “El objetivo es hacer más nacionales y tener cuatro o cinco carreras en Buenos Aires por año”, agregó.

Nano Franco tiene 30 años, un trabajo que no le paga, un entrenador que lo empuja desde las cuatro de la mañana, una familia que lo acompaña y una marca internacional que acaba de apostar por él. La última zapatilla la pagó con locro. La próxima, Fila se la manda (otra vez). 

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