Renunció a la estabilidad, al trabajo y a las comodidades de Posadas

La enfermera que cambió su vida para ayudar en África

Lorena Colman lleva adelante un proyecto de nutrición para niños menores de dos años en Mozambique, en uno de los contextos más vulnerables del mundo
domingo 19 de abril de 2026 | 6:05hs.
En 2019 llegó por primera vez al territorio africano y supo que ese era su lugar.
En 2019 llegó por primera vez al territorio africano y supo que ese era su lugar.

Hay decisiones que marcan un antes y un después. Para Lorena Colman, licenciada en Enfermería de Misiones, ese momento llegó cuando dejó atrás su vida en Posadas para emprender un camino completamente distinto en África. Lo que comenzó como una inquietud se transformó en una convicción profunda. “Fue un proceso que empezó primero con un pensamiento sobre África. Luego se convirtió en un anhelo”, recordó.

Ese camino también estuvo atravesado por su fe: Lorena forma parte de una iglesia cristiana evangélica neotestamentaria de Posadas, desde donde recibió acompañamiento espiritual y apoyo para concretar su proyecto. Con el paso del tiempo, ese deseo creció hasta convertirse en una decisión concreta: irse a Mozambique para ayudar.

Antes de dar el salto, se preparó durante años. Trabajó en el sistema de salud local y se formó profesionalmente, pero también atravesó un proceso personal que la llevó a redefinir prioridades. En 2019, finalmente, llegó por primera vez a territorio africano. “Cuando estuve en esa tierra, supe que ese era el lugar”.

El cambio no fue menor. Pasó de desempeñarse en hospitales y clínicas con recursos, a insertarse en un sistema sanitario con enormes limitaciones. “Allá tienen hospitales, pero los recursos son muy escasos”, explicó. En muchos casos, incluso debía llevar sus propios insumos para trabajar: “Cada vez que iba, tenía que llevar mis guantes, tensiómetro o termómetro”.

Pero más allá de las carencias materiales, lo que más la impactó fue la realidad social y sanitaria: “Hay una gran cantidad de personas, incluso niños, con HIV. También hay tuberculosis y otras enfermedades que podrían controlarse, pero falta información y recursos”.

Un proyecto que salva vidas

En ese contexto, Lorena decidió ir más allá de la atención clínica y enfocarse en uno de los problemas más urgentes: la desnutrición infantil. Así nació su participación en un proyecto de nutrición destinado a niños menores de dos años, muchos de ellos atravesados por cuadros severos y enfermedades asociadas.

“Hay muchísimos casos de desnutrición. Algunos niños crecen con una desnutrición crónica por la falta de recursos y también por la falta de información”, explicó.

El trabajo incluye controles de salud, seguimiento del peso y la entrega de un preparado nutricional elaborado de manera local. “Se hace con maní, maíz y poroto, se convierte en una harina y las familias lo cocinan con leche para alimentar a los bebés”, detalló la misionera.

Lorena Colman, enfermera.
Lorena se enfoca en abordar la desnutrición infantil.

“No hay apoyo del Estado en este programa, todo se sostiene con el aporte de iglesias, cristianos y otros grupos que colaboran mes a mes. No hay un monto fijo, es lo que se va recibiendo. Con eso compramos los insumos y producimos la harina”. Uno de los mayores retos no es solo la falta de recursos, sino las barreras culturales y educativas. “A veces enseñamos, informamos, pero les cuesta comprender la importancia de ciertos cuidados”. Esto se debe, en gran parte, a contextos históricos de vulnerabilidad: “Muchas madres también crecieron con desnutrición, y eso afecta su desarrollo cognitivo”.

Una mirada integral de la salud

Su tarea en Mozambique no se limita a un área específica. Además del proyecto de nutrición, brinda clases de salud en escuelas, trabaja en el análisis de malaria, realiza controles de enfermería y colabora en maternidad. También participa en iniciativas comunitarias como una huerta y la construcción de un pozo de agua para mejorar el acceso a agua segura.

“En un lugar así, uno no hace solo una cosa. La mirada tiene que ser integral”.

Lejos de ver su decisión como una pérdida, Lorena la define como una ganancia. “Renuncié a algo que no podía retener para ganar algo que no podía perder”, expresó.

Y concluyó con una reflexión que resume su historia: “África, a pesar de todo lo que damos, hizo un trabajo aún mayor en mi vida de lo que yo puedo dar a ellos”.

Su historia es la de alguien que eligió salir de su zona de confort para poner su profesión al servicio de otros, demostrando que, incluso en los escenarios más difíciles, el compromiso puede marcar la diferencia.

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