A 44 años de Malvinas: la memoria que arde en cada antorcha

Se celebró la misa en el marco de la Vigilia por el Día de los Veteranos de Guerra y Caídos en Malvinas. La comunidad acompañó y recordó a los 9 misioneros caídos en combate.
miércoles 01 de abril de 2026 | 22:55hs.

Bajo el cielo de la noche posadeña, la vigilia por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas volvió a encender una memoria que no se apaga. Hay silencio, hay abrazos largos, hay nombres que se pronuncian y recuerdan. La ciudad se reúne no solo para recordar, sino para sostener una herida que, como dicen los propios protagonistas, aún sigue abierta.

La ceremonia comenzó con una misa en la Catedral de Posadas, una tradición que se repite desde hace años y que marca el tono de la jornada. Al finalizar, se realizó la bendición de las nueve antorchas, en homenaje a los nueve misioneros caídos en combate.

Desde allí, la columna avanzó por la calle Colón hasta Santa Fe, acompañada por la banda del Ejército Argentino, hasta llegar al Monumento a los Caídos en Malvinas, donde se dio lectura de la carta del teniente Estévez. Luego hubo palabras de los veteranos.

Para la medianoche se espera el Himno Nacional, que cierra la vigilia como un acto colectivo de memoria.

En ese entramado de rituales y emociones, la voz de Juan Solonyezny emerge como testimonio y como guía. Veterano de guerra misionero, Juan no solo recuerda: también reflexiona, interpela y construye. "Por un lado, la alegría de haber izado la bandera argentina el 2 de abril, de haber hecho que nuestra Constitución rigiera durante 74 días en las islas. Pero, por otro lado, ese mismo día ya había muertos. La guerra deja secuelas en todos, incluso en quienes la ganan. Es, sin dudas, un fracaso”.

Su relato no es abstracto. Está atravesado por cifras, nombres y ausencias. De Misiones, 462 hombres participaron del conflicto. Muchos volvieron. Otros no. Y algunos siguen librando batallas invisibles. “Cuando miramos la situación, vemos que hay tantos veteranos afectados como en otros países que también combatieron. Hay suicidios directos, indirectos, enfermedades. Todo eso es consecuencia de la guerra. Y lo más difícil es que, después de 44 años, todavía no pudimos resolverlo”, sostuvo.

Sin embargo, en medio de ese dolor persistente, también hay construcción. Juan forma parte de un entramado de contención entre veteranos, con centros distribuidos en toda la provincia. Desde allí, no solo se acompañan entre sí, sino que también trabajan en el legado hacia las nuevas generaciones.

"Notamos un fuerte acompañamiento de la juventud. Vamos a las escuelas, damos charlas, y entendimos que no alcanza con la palabra: hay que dejar algo concreto", contó.

Esa convicción se materializa en un proyecto único: la construcción, con fondos propios, de un espacio en Jardín América que recrea las Islas Malvinas. Un predio de 360 metros cuadrados donde ya se levantan estructuras que imitan a la Isla Soledad y donde se proyectan réplicas del territorio, como Puerto Argentino, la pista de aterrizaje y los cerros donde se combatió.

El proyecto no es solo una maqueta: es un intento de hacer tangible la memoria, de que las nuevas generaciones puedan caminar -aunque sea simbólicamente- ese suelo que marcó la vida de tantos.

En la vigilia, mientras las antorchas se encienden y el tiempo parece suspenderse, todo eso convive: el recuerdo, el dolor, la enseñanza y la necesidad de mantener la memoria viva. Malvinas no es solo una fecha en el calendario. Es una historia que todavía se escribe en la voz de hombres como Juan, en la emoción de una comunidad y en la certeza de que recordar también es una forma de justicia.

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