Créditos UVA: entre la reactivación bancaria y el reclamo de deudores que denuncian una “pesadilla”

Mientras algunos bancos vuelven a ofrecer créditos hipotecarios UVA con tasas más bajas, crecen en todo el país, y también en Misiones, los reclamos de familias que denuncian cuotas impagables y deudas que se multiplicaron con el paso de los años.
viernes 27 de marzo de 2026 | 11:00hs.

El debate por los créditos UVA volvió a instalarse con fuerza en la Argentina. En paralelo a la reaparición de estas líneas hipotecarias en el sistema financiero, aumentan las voces de quienes ya los tomaron y hoy enfrentan una realidad muy distinta a la prometida: cuotas en alza constante y deudas que no dejan de crecer.

En Posadas, el abogado José Bernardo Díaz, representante de familias damnificadas, explicó en diálogo con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 el funcionamiento del sistema y sus consecuencias. “Los créditos UVA están establecidos a través de una unidad que ajusta por inflación diariamente. Todos los días se actualiza y, además, tiene una tasa de interés también en UVA, lo que hace que la deuda aumente exponencialmente”, señaló.

El letrado detalló que estos préstamos se estructuran bajo el sistema francés, lo que implica que en los primeros años se pagan mayormente intereses. “El capital prácticamente no baja y, como se actualiza todos los días, la deuda se va repotenciando”, advirtió.

Del sueño a la deuda impagable
Los créditos UVA fueron lanzados durante el gobierno de Mauricio Macri en un contexto de inflación anual cercana al 20%. Según recordó Díaz, se promovieron como una herramienta accesible para la vivienda única. “Se incentivó a la gente con la idea de que la cuota nunca iba a superar el 25% de sus ingresos”, explicó.

Sin embargo, el escenario económico cambió drásticamente. “Hoy la gente está pagando entre el 40% y el 45% de sus ingresos. La inflación se disparó y los salarios no acompañaron”, afirmó.

Los casos concretos reflejan la magnitud del problema. “En 2019 pedí un crédito de 3 millones de pesos y hoy debo 130 millones”, ejemplificó el abogado. A esto se suman testimonios de oyentes de distintas localidades: “Pedimos 2 millones y después de 8 años debemos más de 120 millones”; “saqué 1.200.000 y hoy debo 86 millones”, relataron.

Para Díaz, el fenómeno es generalizado: “Afecta a todos los perfiles: asalariados, autónomos y cuentapropistas. El UVA siempre sube, es constante, y eso termina licuando cualquier ingreso”.

Ante este escenario, los deudores comenzaron a judicializar la situación. En Misiones, existen fallos contradictorios. “En la justicia provincial se rechazaron demandas, pero en la justicia federal de Posadas se entendió que el sistema es injusto y se estableció un índice más equilibrado”, explicó.

Ese índice alternativo —similar al programa Casa Propia— busca moderar el impacto: “Se actualiza más lentamente, no todos los días como el UVA, y eso reduce la presión sobre el bolsillo”, indicó.

El argumento central de los reclamos se apoya en la “teoría de la imprevisión”, que plantea la necesidad de revisar contratos cuando cambian drásticamente las condiciones económicas. “Cuando una parte gana de manera desmesurada y la otra pierde, hay que reequilibrar”, sostuvo.

¿Hay riesgo de perder la vivienda?
Consultado sobre posibles ejecuciones hipotecarias, Díaz fue contundente: “La gente hace todo lo posible para pagar, porque es su casa. Pero va a llegar un punto en que será impagable si no hay una solución”.

Además, cuestionó las respuestas del sistema financiero: “Los bancos ofrecen paliativos, como topear la cuota, pero la diferencia se traslada al final del crédito con más intereses. No resuelve el problema de fondo”.

El abogado remarcó que el reclamo no apunta a una asistencia estatal directa: “No pedimos que el Estado subsidie ni que otros paguen la deuda. Queremos una sentencia justa que equilibre la ecuación”.

En ese sentido, concluyó con una crítica al sistema: “Los bancos no sufren la inflación porque cobran en UVA. El resto de los argentinos sí. Lo que pedimos es un criterio de racionalidad: que ganen, pero no a costa del consumidor”.

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