Continúa la identificación y búsqueda de desaparecidos

miércoles 25 de marzo de 2026 | 6:05hs.

En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sigue siendo un puente entre la memoria, la verdad y la justicia para miles de familias que perdieron a sus seres queridos.

“A 50 años del golpe, seguimos comprometidos con cada uno de los familiares que se acercan al equipo a querer buscar respuestas y obviamente a partir de la posibilidad de poner en práctica la ciencia al servicio de la verdad y de la justicia”, manifestó Virginia Urquizu, coordinadora de la Unidad de Casos del Equipo Argentino de Antropología Forense.

En diálogo con Acá te lo contamos por Radioactiva 100.7, Virginia indicó “nuestro trabajo, compromiso, es dar algún marco de verdad y, de a poco, permitir que esa historia que fue arrebatada, negada y ocultada en cada una de esas familias pueda comenzar a escribirse”.

El equipo de antropología se conformó en 1984, consolidándose poco después con la incorporación de un referente internacional en identificación de personas desaparecidas. Entre los trabajos más importantes, el EAAF fue parte de la búsqueda e identificación de los restos de Ernesto Che Guevara en el Valle Grande de Bolivia, en 1997.

En el plano local, otro hito significativo fue, a partir de 2012, la identificación de la mayoría de los combatientes caídos en la guerra de Malvinas que yacían sin nombre en el cementerio argentino de Darwin. De 122 sepulturas marcadas como “Soldado argentino solo conocido por Dios”, sólo cinco continúan sin identificación.

Entre 1973 y 1983, el equipo recuperó alrededor de 1.600 restos de personas desaparecidas por el accionar del Estado. Entre esos casos, el EAAF logró identificar aproximadamente 800 personas, mientras que el resto sigue pendiente.

“Estamos hablando de casos de desapariciones forzadas entre el 73 y el 83. Dos años antes del golpe también hubo desapariciones forzadas. Tenemos el caso concreto del Pozo de Vargas en Tucumán, el cementerio de Avellaneda con más de 230 personas inhumadas en una sola fosa común, y el caso de La Perla, en Córdoba”, señaló Urquizu.

En La Perla, centro clandestino de detención donde pasaron entre 2.000 y 3.000 personas, la deuda con las familias cordobesas fue larga: el EAAF buscó restos durante 20 años hasta que, el año pasado, lograron hallazgos clave.

El equipo insiste en que muchas identificaciones están pendientes, no solo por la complejidad técnica, sino porque “nos está faltando el material genético de la familia. La identificación, en este campo, es un acto de comparación entre un resto desconocido y un pariente buscando, y sin la colaboración de las familias, el proceso se detiene”, explicó.

“Sabemos que hay muchos familiares a lo largo y a lo ancho del país que todavía no han comenzado con esta búsqueda. Decirles que hay más de 600 restos que todavía no fueron identificados, y en ese sentido necesitamos también del acompañamiento de las familias. Cualquier comunicación por parte de ellos es muy valiosa”, concluyó.

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