Reencuentro histórico: maestras de Oberá celebran 50 años de su promoción
Un emotivo reencuentro se vivirá este viernes cuando las primeras docentes que se recibieron en 1976 vuelvan a reunirse para celebrar los 50 años de su egreso. El encuentro tendrá lugar en la Escuela Normal Superior 4 y estará cargado de recuerdos, homenajes y gratitud por el camino recorrido en la educación.
La jornada comenzará a las 8:15 con una misa de acción de gracias en la Catedral San Antonio, mientras que a las 19:30 se realizará el acto formal en la Escuela Normal, institución que además celebra su 65º aniversario.

En aquella primera promoción fueron 22 los egresados que finalizaron la carrera de magisterio en 1976, convirtiéndose en el primer grupo formado bajo la nueva modalidad educativa implementada en ese momento en Oberá. Hoy, tres de ellos ya no están presentes, pero serán recordados con especial afecto durante la celebración.
La historia de esa promoción también refleja los desafíos de la educación de la época. Cuando cursaban el nivel secundario, el sistema cambió y el título de maestra ya no se obtenía directamente al finalizar los cinco años del colegio, sino que debían continuar con una formación específica. Ante esa situación, la Escuela Normal Superior 4 habilitó el inicio de la carrera de magisterio en la ciudad.
Las clases se dictaban en un espacio que entonces funcionaba en el edificio del antiguo hospital público, actual Escuela de Comercio. Las condiciones eran muy diferentes a las actuales: el salón contaba con largas mesas y cada estudiante debía llevar su propia silla para poder asistir a clases, un detalle que hoy recuerdan como símbolo del esfuerzo y la vocación de aquella primera promoción.
Muchos de los egresados desarrollaron luego su carrera docente en distintos puntos de la provincia, principalmente en escuelas rurales. Una de las docentes, Elsa Powch, recordó que su primer destino fue en Villa Bonita y Colonia Acaraguá, en establecimientos de madera y con recursos limitados, donde el compromiso de las familias era clave para el funcionamiento diario de la escuela.
En ese contexto, la comunidad educativa tenía un rol fundamental. Padres y madres colaboraban con la preparación de los alimentos para los alumnos e incluso participaban en tareas de mantenimiento del establecimiento, mientras que los estudiantes también asumían responsabilidades, como limpiar el aula antes de retirarse.

Para quienes formaron parte de aquella generación de maestras, uno de los aspectos más valiosos de la educación de ese tiempo era la fuerte presencia de valores transmitidos en la familia y en la escuela, algo que consideran necesario recuperar en la actualidad.
Aunque muchas de ellas continúan vinculadas al sistema educativo, algunas ya transitan el proceso de jubilación tras décadas de servicio. En varios casos, la trayectoria supera los 50 años de trabajo en la docencia, un camino que describen con orgullo y gratitud.
