El cuerpo de la joven fue encontrado semienterrado en un pinar de Jardín América
Piden elevar a juicio el expediente por el asesinato de Priscila Díaz
La Fiscalía de Instrucción de Jardín América realizó recientemente el requerimiento formal de elevación a juicio del expediente que investiga el asesinado de Priscila Díaz, una joven de 20 años de Jardín América que, tras estar desaparecida por 4 días, fue encontrada en septiembre de 2024 enterrada en una zona de pinares cerca de su casa.
Por esta causa, el principal sospechoso es David D. V. (23), quien permanece con prisión preventiva por parte del Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América desde finales de ese mismo año y quien está cada vez más cerca de ser juzgado en instancia de debate oral por el aberrante caso.
Según pudo saber El Territorio con fuentes de la pesquisa, una de las últimas diligencias que restaban conocerse para cerrar la etapa de instrucción del caso tenían que ver con los resultados de estudios de ADN que buscan confirmar si el acusado abusó sexualmente de la joven, previo a consumar el crimen.

Dichos informes periciales confirmaron el ataque sexual, por lo que la imputación que pidió el fiscal Jorge Fernández para David D.V (23) es abuso sexual con acceso carnal, junto con homicidio agravado por alevosía, criminis causa y violencia de género, en concurso real. La imputación previa al informe genético era de homicidio simple.
Por otro lado, en el marco de la misma causa, un hermano del imputado, quien al momento del hecho era menor de edad, fue sobreseído, más allá de haber sido colaborador en el ocultamiento del cuerpo de la víctima y por el que estuvo alojado en el Cemoas de Puerto Rico.
Ataque y asesinato
Según precisaron voceros vinculados al caso, entre los investigadores no hay certezas de si la joven murió en el lugar en el que fue encontrada, o si su victimario la asesinó en su domicilio y luego la trasladó hasta la zona del pinar, a 3 kilómetros del domicilio donde Priscila vivía con su madre, sus seis hermanos y su pequeña hija.
Díaz era intensamente buscada desde el 23 de septiembre de 2024 luego de no aparecer en la casa de su prima, Rosalía Martínez, con la que había organizado un encuentro para verse ese fin de semana.
De acuerdo a lo que relató Rosalía a El Territorio, ambas pasaron juntas ese domingo 22 de septiembre hasta las 14. Luego, a las 23 del mismo día, Martínez no estaba en su casa y Priscila la fue a buscar. Pero al no encontrarla, se retiró del lugar.
De acuerdo a las pruebas recolectadas, cerca de las 4 de la madrugada, la víctima escribió a su prima, quien leyó el mensaje cinco horas después -a las 9 de la mañana-, oportunidad en el que respondió, pero ese texto nunca fue remitido al celular de Priscila.
“Nosotras éramos muy unidas, pasábamos casi todo el día juntas”, rememoró Rosalía. Al momento que detalló que “cuando ella me escribió, yo recién leí a la mañana al despertarme, y al responder no le llegó más el mensaje. Después me enteré de su desaparición”.
Finalmente, la joven fue hallada el 26 de septiembre semienterrada en cercanía a su vivienda. Por el hecho inmediatamente detuvieron al imputado. Según fuentes policiales consultadas, el joven posee varios antecedentes delictivos -todos de hurto- y fue acusado como el autor del crimen porque se lo vio con la víctima el último domingo previo a su desaparición, de acuerdo a lo que pudieron describir varios testigos.
Sumado a estos testimonios, las sospechas contra el chico se dispararon porque se reconocieron marcas de golpes en su cuerpo, que serían de defensa.
Dolor de madre
Cecilia Noguera, madre de la víctima, habló en su momento con El Territorio sobre el asesinato de su hija. En relación a los últimos momentos que pasó con la muchacha narró: “Vi a mi hija con vida por última vez el sábado. Estuvimos juntas en la casa de mi hija mayor, compartiendo un día en familia. Fue la última vez que la despedí”.
“El domingo, que supuestamente venía para mi casa, se encontró con este chico, David, el joven de 21 años detenido”, agregó la mujer, quien advirtió que el sospechoso tiene “muchísimas causas” por hurto y otros delitos.
“Me duele en el alma, por eso pido justicia. Siempre hace cosas horrendas y después sale libre, como si nada”, subrayó.
En su reclamo, Noguera exigió que se haga justicia y que “este chico pague su condena como corresponde”, pidiendo también seguridad para el barrio, donde, según ella, muchos adolescentes viven en riesgo.
“La vida de mi hija no tiene precio porque ya no está conmigo”, lamentó, negando además que Priscila haya tenido alguna relación cercana con el detenido.
“Todos en el barrio lo conocían, pero sólo de vista. Nunca fueron amigos”, aclaró.
“Ya está hecho, solo pido justicia. Ella encima dejó a su hijita de tres años, que es mi adoración. Desde que estuvo en la panza, yo era la única que estaba para ella y ahora se va a quedar conmigo”, cerró la mamá de la joven.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos realizada por este medio, la última persona que vio a Priscila con vida fue su prima Rosalía, con quien compartió la siesta del domingo.
Ambas habían quedado en verse esa noche, pero Priscila no la encontró en su casa. Se cree que el asesinato ocurrió alrededor de las 23 horas de ese mismo día.
Otro testimonio relevante es el del tío de la joven, Juan Mendoza, quien aseguró haber escuchado “gritos feísimos” entre las 2 y las 3 de la madrugada del lunes, los cuales habrían sido pedidos de auxilio de la víctima.
Movilización
El jueves 3 de octubre, familiares, amigos y vecinos de Priscila marcharon en una movilización que partió desde la Unidad Regional IX hasta el Juzgado ubicado en la calle Estados Unidos de la localidad.
La marcha fue convocada para exigir que el implicado en el caso reciba la máxima pena para lo cual exigieron justamente reconsiderar la carátula de homicidio simple, dictada en primer momento por el Juzgado de Instrucción Dos, puesto que esta calificación establece una condena de entre 8 a 25 años de prisión.
Cecilia Noguera, madre de Priscila, esa mañana expresó su descontento con la carátula, afirmando que llegado el momento del juicio, la condena es muy baja para un crimen tan atroz. “No entendemos cómo una persona con tantos antecedentes estaba en libertad”, comentó un vecino durante la marcha, enfatizando la necesidad de unirse como comunidad para que este caso no quede impune.
La movilización de ese día no sólo representó un llamado a la justicia, sino también un acto de solidaridad y apoyo a la familia de Priscila en un momento tan difícil. La comunidad se comprometió a seguir luchando hasta que se haga justicia y se garantice que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.