Sequía golpea a la ganadería en el sur de Misiones: “Estamos complicaditos con la falta de lluvia”
La sequía que marcó el inicio del año en el sur de Misiones comienza a mostrar su impacto en la producción ganadera. Si bien en los últimos días se registraron algunos chaparrones aislados, los productores aseguran que la situación sigue siendo delicada, especialmente en materia de reservas forrajeras y disponibilidad de agua.
Desde la zona de Cerro Corá, el productor ganadero Roberto Comparín en diálogo con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 describió el escenario actual: “Tuvimos ahora un lindo chaparrón de vuelta acá, pero todavía como que está amagando el tiempo. Estamos complicaditos con el tema falta de lluvia”.
Comparín explicó que la ganadería local se basa principalmente en la cría a pasto, el sistema más económico para la producción de carne. Sin embargo, la ausencia de precipitaciones desde la primera semana de enero afectó directamente el crecimiento de las pasturas. “Tenemos todo un programa de criar animales a pasto, que es lo más barato que hay. Al no llover, el pasto deja de crecer. Y tengamos en cuenta que una vaca come todos los días 50 kilos de pasto promedio”, detalló.
Según señaló, el problema no es solo la falta de rebrote, sino también el deterioro del recurso disponible: “El pasto al no llover se deshidrata, queda seco y el animal sigue caminando. Con 400 o 500 kilos y una pezuña filosa, lo que no consume lo va cortando, entonces se destruye rápido la reserva natural que tenemos en los potreros”.
El contraste con diciembre es notorio. “Sabemos que tuvimos un diciembre con 500 milímetros, algo para destacar. Pero dejó de llover en la primera semana de enero y, con los calores, cambia rápido la calidad del pasto”, indicó.
Menor ganancia de peso y más costos
La caída en la calidad del forraje repercute directamente en el crecimiento de los terneros. En condiciones normales, explicó Comparín, “ganamos 500, 600 o 700 gramos por día en un pasto normal. Pero en este momento, si quedamos solo con el pasto, estaríamos ganando 150 o 200 gramos. No es pérdida, pero demoramos en el negocio en sí, en la terminación del animal”.
Para sostener el ritmo productivo, muchos productores deben recurrir a la compra de alimento balanceado, lo que incrementa significativamente los costos.
A esto se suma la problemática del agua. “Hay potreros que tienen buenas aguadas profundas y aguantan unos meses sin llover. Pero otros quedan sin agua. El animal toma todos los días 40 o 45 litros, no le importa si llueve o no”, explicó. Ante ese escenario, deben concentrar hacienda en los lotes con mejor disponibilidad, perforar —con costos elevados— o trasladar agua mediante mangueras.
“Son todas salidas principalmente económicas. Uno le busca la vuelta para seguir funcionando el negocio”, afirmó.
Un alivio parcial y la mirada puesta en el invierno
En los últimos diez días, algunas lluvias aisladas comenzaron a cambiar el paisaje. “Ya los pastos están verdes, está brotando. No quiere decir que tengamos pasto de un día para otro, pero con buena temperatura y humedad empieza a crecer”, señaló.
Sin embargo, el productor advirtió que el verdadero desafío es lo que viene. “Tiene que seguir lloviendo para que podamos acomodar los pastos para esperar el invierno. Marzo y abril son meses en los que uno programa la reserva para las heladas. Si entramos sin pasto, hay que descargar el campo, tener menos animales por hectárea o salir a comprar alimento”.
De acuerdo a los pronósticos, las precipitaciones podrían ubicarse por debajo de la media durante el verano en el sur provincial. “Sabíamos que íbamos a tener un verano mezquino en lluvia. Estábamos preparados para como está ahora, pero está mucho menos de la media”, sostuvo.
Pese al escenario climático adverso, Comparín destacó un contexto favorable en términos comerciales. “Estamos pasando por muy buenos momentos los ganaderos con los precios de venta. No es que nos deja locos, pero tenemos que estar atentos a no perder el ritmo de crecimiento en kilos por hectárea por año”, remarcó.
En ese sentido, consideró que los acuerdos comerciales internacionales, especialmente con Estados Unidos, mejoran aún más las perspectivas: “Mejora y mucho. Con el agravante de que la Argentina no va a poder cumplir con todos los pedidos por la cantidad de animales que mermó en años atrás. Eso hace que vuelva a subir un poco el precio de la hacienda”.
Además, valoró la inversión sostenida en genética en la provincia. “Hace muchos años los productores vienen invirtiendo en genética y hoy tenemos un muy buen nivel. Eso hace que sea un campo productivo en kilos ganados por hectárea y que la calidad valga más también”, concluyó.