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Juego y alfabetización, ejes del trabajo de Expedición Sonrisa

La ONG trabaja a nivel nacional y, en Posadas, desarrolla un espacio educativo en el merendero Manitos Limpias, ubicado en el barrio San Onofre.
sábado 24 de enero de 2026 | 1:30hs.
Cada sábado asisten más de 50 chicos para aprender y jugar.  Foto: Gentileza
Cada sábado asisten más de 50 chicos para aprender y jugar. Foto: Gentileza

Desde una experiencia lúdica que comenzó con un castillo inflable y recorridas por distintos territorios del país, la organización Expedición Sonrisa fue consolidando una propuesta con alcance nacional orientada a la niñez. En ese marco, la ONG desarrolla programas que combinan acompañamiento pedagógico, trabajo comunitario y voluntariado, con intervenciones sostenidas también en Misiones.

“Actualmente estoy a cargo de la coordinación del programa de alfabetización que lleva adelante Expedición Sonrisa en Misiones. La propuesta se desarrolla en el barrio San Onofre, en la ciudad de Posadas, los días sábados, en el merendero Manitos Limpias, que está a cargo de nuestra referente Carina Fernández”, expresó Sabrina Mallmann, psicopedagoga y coordinadora del programa.

Con respecto a las acciones que se vienen desarrollando en el territorio, el programa apunta a acompañar a los chicos en su proceso de aprendizaje, con un enfoque centrado en el respeto por los ritmos individuales. En ese marco, las actividades están orientadas específicamente a la enseñanza de la lectura y la escritura, como ejes centrales del acompañamiento pedagógico.

“Cada uno de los niños y niñas cuenta con cuadernillos y, previamente, se realizó un diagnóstico inicial para evaluar los niveles de alfabetización que tenía cada uno. A partir de eso comenzamos a desarrollar las actividades, con el objetivo de que puedan completar sus cuadernillos de una manera más óptima, siempre considerando sus ritmos y tiempos de aprendizaje”, señaló Mallmann.

En relación con el equipo de trabajo, la coordinadora comentó que el programa se sostiene gracias a una importante participación de voluntarios, ya que actualmente son más de veinte las personas que asisten los días sábados para acompañar el desarrollo de las actividades. Asimismo, explicó que la organización se realiza durante la semana, con instancias previas de planificación que permiten dividir el tiempo de trabajo en el merendero en distintos ejes y momentos de intervención.

“En un primer momento llegamos y compartimos el desayuno con los chicos. Luego iniciamos el espacio de lectura, donde trabajamos con cuentos o historias vinculadas a situaciones cotidianas de su realidad. Más adelante utilizamos los cuadernillos, que cada niño completa con el acompañamiento de los voluntarios, y finalmente cerramos con un momento de juego libre, con actividades lúdicas pensadas siempre con un propósito”, sostuvo.

Merendero

En ese sentido, destacó que el vínculo con Carina es muy significativo, ya que siempre mantiene una actitud de acompañamiento y colaboración con los chicos. También valoró el trabajo conjunto con Mónica, quien colabora en la cocina los días sábados, y señaló que con el paso del tiempo lograron construir un espacio sólido, cuyos resultados hoy se reflejan en el día a día del merendero.

“Los sábados nos encontramos con los chicos y podemos ver sus avances, la manera en que nos reciben y el afecto que expresan, cuestiones que son muy valiosas y que hay que tener en cuenta. No se trata solo de ir, desarrollar una actividad y volver, sino de construir, ponerse en el lugar del otro y transmitir valores a niños y niñas que viven en realidades muy diferentes”, reflexionó.

En ese marco, planteó que se trata de la primera vez que el programa de alfabetización se implementa en Misiones y advirtió sobre las distintas realidades de vulnerabilidad que fue encontrando en el territorio. Al respecto, indicó que no solo se trabaja con niños y niñas, sino también con adolescentes expuestos a múltiples problemáticas, lo que obliga a intervenir con especial cuidado y desde una mirada preventiva frente a situaciones vinculadas a violencias, consumos y, en la actualidad, también a la falta de alimentos.

“Es muy compleja la situación y se nota la necesidad en el barrio, ya que muchos chicos se acercan para desayunar o almorzar porque en sus casas no siempre cuentan con esa posibilidad. Es una realidad difícil que atravesamos y frente a la cual podemos colaborar desde Expedición Sonrisa y también a partir de donaciones, ya que algunos voluntarios acercan alimentos como arroz o fideos para que ella pueda cocinar para los chicos”, remarcó la coordinadora del programa de alfabetización.

Por último, Mallmann hizo hincapié en que esa es la realidad que están atravesando actualmente y que sería de gran ayuda que las personas que quieran colaborar con Manitos Limpias lo puedan hacer, ya que el merendero asiste a alrededor de cincuenta familias –o más– que se acercan a buscar comida. Además, precisó que la mayoría de los niños que concurren forman parte de Expedición Sonrisa.

Expedición Sonrisa

Por su parte, Catalina Panizza, coordinadora de Expedición Sonrisa, agregó que la ONG surgió en 2019 a partir de la experiencia de Facundo y Karina, sus fundadores, quienes recorrieron distintos países llevando un inflable para compartir juegos con niños en merenderos, hogares y espacios públicos, y que al regresar a la Argentina decidieron formalizar esa iniciativa y darle forma institucional, lo que dio origen a Expedición Sonrisa.

“Los principales ejes que orientan el trabajo de la organización son el derecho al juego, el derecho a la educación y el derecho a una infancia segura. A partir de eso, contamos con tres programas que se desarrollan en todo el país: Expedición A Jugar, con propuestas lúdico-educativas; Expedición Aprendizaje, donde se trabaja la alfabetización; y Expedición Proteger, orientado a la prevención de las violencias sexuales contra niños, niñas y adolescentes”, enumeró.

El viaje a Misiones se originó a partir de la primera intervención que Facundo y Karina realizaron en la Argentina con el castillo inflable, cuando visitaron comunidades guaraníes. A partir de esa experiencia inicial, y con la participación de voluntarios, comenzó a consolidarse el trabajo sostenido que dio lugar a los posteriores viajes de la organización a la provincia.

“En Misiones se desarrolla el programa lúdico-educativo Expedición A Jugar, que actualmente también se lleva adelante en Buenos Aires, en las cuatro áreas del Conurbano, y en esta provincia a través de viajes de voluntariado, incluidos los que se realizan a San Pedro. El criterio de Expedición A Jugar es jugar educando en valores y emociones, no solo compartir un momento de juego, sino lograr que los chicos se lleven algo de esa experiencia”, cerró Panizza.

Quienes deseen conocer más sobre el trabajo de Expedición Sonrisa o acompañar sus acciones pueden hacerlo a través de su página web (expedicionsonrisa.com) y de sus redes sociales, donde se detallan las distintas formas de participación. Allí se encuentra la posibilidad de sumarse como voluntarios o de colaborar como padrinos y madrinas del programa de alfabetización, mediante aportes mensuales destinados a acompañar a un niño o niña en su proceso educativo. Como parte de ese vínculo, la organización envía información periódica sobre los avances, con el objetivo de sostener un seguimiento cercano y personalizado, aun cuando el acompañamiento se realice a la distancia.

Manitos Limpias

“El comedor y merendero Manitos Limpias funciona desde hace trece años y, por ahora, cocinamos los días miércoles y viernes para el barrio. Los sábados, con Expedición Sonrisa, asisten aproximadamente 54 chicos de entre 1 y 14 años”, detalló Karina Fernández, referente y encargada del espacio.

Desde el año pasado, el programa de Expedición Sonrisa ofrece a los chicos un espacio de permanencia los días sábados, donde llegan a las 9 de la mañana, comparten el desayuno y luego participan de actividades de juego y apoyo educativo junto a docentes y una psicopedagoga. Más tarde, cerca de las 11.30, reciben el almuerzo antes de finalizar la jornada.

“El comedor depende del Ministerio de Desarrollo Social, que nos brinda alimentos para cocinar dos días, y además contamos con donaciones de personas de buen corazón. Hoy lo que más necesitamos es fideos, arroz y aceite, para quienes quieran colaborar”, precisó Fernández.

Quienes deseen colaborar con el merendero pueden comunicarse al 3764-136440. El espacio está ubicado en el barrio San Onofre, en la intersección de las calles 65 y 168.

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