Juicio por abandono: “No dejé morir a Belén, nunca me desligué de mis responsabilidades como madre”

Antes de los alegatos, Mariela Ramírez, acusada de abandono doblemente agravado por la muerte de su hija en 2013, eligió declarar ante el Tribunal Penal Uno y reafirmó que cuidó a Belén dentro de sus posibilidades. Repasó los diez días que la menor quedó bajo su cuidado y qué ocurrió aquel 23 de julio fatal.
miércoles 12 de agosto de 2026 | 9:24hs.
Foto: Marcelo Rodríguez
Foto: Marcelo Rodríguez

“Acá se me acusa de que maté a mi hija, que la abandoné y que eso provocó su muerte. Y quiero aclarar que eso jamás fue así”. Con fotos de su hija Belén en mano, Mariela Ramírez decidió declarar por última vez ante el Tribunal Penal Uno de Posadas, en el juicio que intenta determinar su responsabilidad por la muerte de la adolescente de 15, ocurrida el 23 de julio de 2013. Durante su exposición, negó haber abandonado a la menor y sostuvo que nunca tuvo intención de causarle daño.

“Jamás tuve la intención de hacerle daño alguno: siempre traté dentro de mis posibilidades de darle los cuidados necesarios para sacar adelante a mi hija y que esté en buenas condiciones”, sostuvo.

El debate oral se extendió durante seis jornadas, con declaraciones testimoniales y la incorporación y visualización de material fotográfico y documental. Ramírez, empleada municipal, está acusada de abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y por el resultado. Belén tenía 15 años, padecía síndrome de Rett y fue encontrada sin vida en una vivienda de Posadas, con signos de desnutrición y deshidratación.

La acusación se debatió con los testimonios de familiares, vecinos, compañeros de trabajo y profesionales. La abuela y la tía de Belén señalaron que la adolescente había pasado gran parte de su vida bajo sus cuidados y que requería asistencia permanente para alimentarse, higienizarse y movilizarse. El neurólogo pediatra Gabriel Galeano, en tanto, explicó que las personas con síndrome de Rett pueden ser completamente dependientes de terceros y remarcó: “Cuanto mayor cuidado tenga, mayor sobrevida va a tener”.

Frente a ese cuadro, Ramírez brindó su reconstrucción de los últimos días de vida de su hija. “Si bien puedo tener errores como madre, por supuesto, jamás de los jamases quise matar a mi hija”, remarcó. “Desde el momento cero en que me enteré que estaba embarazada me aferré a su vida, cuando mi padre me sugirió abortar yo decidí continuar y hacerme cargo”.

Según su versión, durante gran parte de la vida de Belén contó con la colaboración de su madre y su hermana Clara, quienes se ocuparon cotidianamente de la adolescente mientras ella trabajaba. 

“No sé qué hubiera sido de Belencita si mi mamá y mi hermana no estaban conmigo. Ellas le dieron no sólo cuidados sino cariño y eso armó un vínculo muy fuerte”, expresó.

En ese sentido, explicó que se sintió sola para afrontar la crianza y los gastos vinculados con la discapacidad de su hija. “Yo nunca me desligué de esa responsabilidad como madre, sea en los cuidados y en todo lo que sea necesario para la crianza de ella. Tampoco tuve el apoyo de nadie: me sentí sola y seguí adelante”, sostuvo.

La abuela de Belén había declarado durante el debate que la adolescente vivía desde bebé en la casa de sus abuelos y que permanecía allí gran parte del tiempo debido a las obligaciones laborales de su madre.

Qué pasó aquel julio de 2013

Uno de los puntos centrales de la declaración de Ramírez fue la reconstrucción de los días comprendidos entre el 13 y el 23 de julio de 2013.

La imputada explicó que su madre y su hermana tenían previsto viajar a Corrientes y que, ante esa situación, tuvo que hacerse cargo de Belén durante esos días. Según contó, intentó conseguir una licencia por cuidados para poder permanecer con su hija, pero no logró. “Entonces le transmito a mi jefa la inquietud y le dije que necesitaba quedarme unos días para cuidar a mi hija, ella tenía conocimiento de que yo tenía una hija discapacitada, a lo que me dijo que era imposible porque éramos poco personal”, relató.

“Tuve que tomar la decisión de tener que ir a trabajar porque me iba a quedar en la calle y no tenía otro medio en ese momento. Mi circunstancia económica era muy crítica, me encontraba sola y sin ayuda de mi familia”, afirmó.

Ramírez aseguró que durante esos días organizó una rutina para poder atender a su hija antes y después de la jornada laboral. “Me armé una rutina y me organicé dentro de lo que podía, con los recursos que tenía”, explicó. Dijo que se levantaba temprano para preparar el desayuno, cambiarle los pañales e higienizarla, además de preparar una leche con pan para facilitarle la digestión.

Luego, según su relato, dejaba a Belén durmiendo y concurría a trabajar. Al regresar, cocinaba y posteriormente despertaba a su hija para higienizarla y alimentarla.

“Hacía algún guiso y desmenuzaba el pollito, hacía como un puré con papa, no había mucho para variar así que casi siempre era pollo”, señaló.

Dejó de comer

Ramírez repasó que los primeros días Belén se encontraba bien, pero que con el paso del tiempo comenzó a extrañar a su abuela y a su tía.

“Al empezar a darme cuenta de que ella no quería recibir lo sólido y solo lo líquido, llamé a mi hermana: ‘Mirá Clara, tengo este problema, Belén los está extrañando, necesito si pueden volver antes’. Se está manifestando: me da vuelta la cara, me cierra la boca”, recordó.

Según dijo, su hermana le respondió que todavía no podían regresar. 

“Ahí empezó la batalla de poder hacerla comer. ‘Dale Belencita, comé. Ya va a venir la abuela’, a lo cual ella se manifestaba que no quería. Nunca dejaba de tomar su mamadera”, relató.

En ese contexto, contó que comenzó a darle Ensure, un suplemento nutricional, aunque reconoció que no había sido indicado por un profesional.

“No fue prescripto pero intenté cubrir de algún modo”, explicó. También sostuvo que evitaba forzarla cuando se negaba a comer porque podía provocarle arcadas o vómitos.

“Fue el único día que ella se quedó más horas sola”

Sobre el 23 de julio, día en que Belén murió, Ramírez afirmó que tuvo que concurrir a trabajar durante el turno de la tarde porque una compañera no podía presentarse.

“Sabía que si no me quedaba iba a perder mi trabajo, como pasó en otras oportunidades que a otros compañeros les pasó”, sostuvo.

Según su reconstrucción, antes de salir le dio leche y la mamadera y luego se dirigió a la Municipalidad. “Fue el único día que ella se quedó más horas de lo previsto sola”, aseguró.

Al finalizar su turno, una compañera la trasladó hasta su vivienda. Allí, según contó, fue directamente hasta la habitación de Belén.

“Cuando llego voy directamente a la pieza de Belén y tenía algo en el ojo, no era su expresión, le controlo el pulso y trato de reanimarla con RCP”, relató. Dijo que durante el intento de reanimación escuchó un silbido proveniente del pecho de la adolescente y creyó que todavía respiraba.

“Le seguí haciendo la reanimación y ahí escuché como que rompí la cama. Yo la encontré boca arriba”, manifestó.

De acuerdo con la documentación incorporada en audiencia, el certificado del médico policial estableció que Belén presentaba signos de desnutrición, escaras externas y no tenía lesiones ni signos de violencia. La data estimada de muerte fue establecida entre cuatro y seis horas antes de que fuera encontrada.

Un punto sobre el que Ramírez decidió detenerse. Según dijo, las heridas comenzaron a notarse en los últimos días de vida de su hija. “Yo notaba en los últimos días las escaras, notaba las heridas y le hacía las curaciones”, relató.

Explicó que utilizaba jabón blanco, agua oxigenada y Pervinox y luego realizaba una venda con los elementos disponibles en su botiquín.

También contó que pidió ayuda a su expareja, Roberto López (quien le dio el apellido a Belén) para conseguir un medicamento, pero que este le respondió que no tenía dinero y terminó llevándole una planta de aloe vera. “‘Eso es cicatrizante y le va a mejorar, fijate’, me dijo”, recordó.

“Otra cosa no le hice, porque no tenía los medios. Reconozco que fue una negligencia mía pero fue como intenté ayudarla en ese momento”, expresó.

“Yo no la dejé morir, no fue intencional, nunca se me pasó por la mente hacerle daño y menos se me hubiera pasado por la cabeza que iba a terminar de esa forma”, afirmó.

Con esa declaración quedó cerrada la etapa probatoria del debate previa a los alegatos. Este miércoles, la Fiscalía y la defensa expondrán sus argumentos finales ante el Tribunal Penal Uno de Posadas, que deberá valorar los testimonios, las pericias, la documentación incorporada y las distintas versiones expuestas durante las seis jornadas de audiencia. 

El veredicto se conocería este jueves.

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